Archivos Mensuales: diciembre 2011

CARTA DE LA IGUALDAD

El inicio de la publicación dice:
“El espacio de intelectuales, artistas y creadores elaboró un nuevo documento que analiza el proceso que llevó a la reelección de Cristina Kirchner y los desafíos que se abren ahora.
La presentarán en la Asociación Argentina de Actores, Alsina 1762, a las 12.45.

El triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del 23 de octubre con el 54 por ciento de los votos expresa la voluntad popular por la profundización de los cambios. En esa decisión de millones de personas se vislumbra la apuesta por una política transformadora, perseverante en su irreverencia frente al orden establecido. En su seno, conjurando la totemización del mercado, rescatando voces antiguas de la fragua popular e intentando frente a ellas nuevas formas de lo político, late incipiente la otrora desterrada utopía de la Igualdad. Es acompañada por la validación de un tipo de gobernabilidad que no puede concebirse por fuera de la recreación incesante de lazos constitutivos con una sociedad activa, heterogénea y abierta, y el impulso hacia un extendido compromiso militante que tiene en el entrecruzamiento generacional y la convocatoria activa de la juventud una de sus dimensiones más notables. Los argumentos simplistas de la gran prensa –voto conservador, el consumo, la oposición inexpresiva– son velos que ocultan otros destellos resultantes de ocho años de continuidad que también sostuvieron el 54 por ciento. El humor social, la recuperación de valores que parecían perdidos, la identidad como pueblo, la confianza en un liderazgo, el compromiso creciente en capas de la sociedad para participar en lo público, la perspectiva y esperanza en un futuro.

Recordemos que apenas una década ha transcurrido desde las jornadas de movilización popular de 2001, cuando en las calles se sancionó la derrota política –y comenzó el retroceso cultural– de un modelo económico centrado en el capital financiero y un modo de gobierno consistente en la mera administración de lo ya dado. Fueron días de indignación y luchas callejeras que hicieron visibles y generales otros combates, los que venían sosteniendo organizaciones diversas desde mediados de los años ’90. Y si aquéllas habían crecido en la resistencia, creando formas nuevas para la política, los acontecimientos de diciembre fueron sancionados con una brutal represión. La crisis desencadenó una transición política que descargó los enormes costos y ajustes del desplome neoliberal sobre las vidas de las mayorías, ya severamente empobrecidas por el régimen caído. Juntamente con una aguda recesión avanzaron la desocupación, la exclusión, la marginación y la pobreza, mientras la llamada “pesificación asimétrica” transfería ingresos a los sectores más concentrados de la economía.

La Historia abrió una alternativa y una esperanza en 2003. La extendida experiencia política que denominamos “kirchnerismo”, como metáfora nominativa de una capacidad transformadora de características propias, posee un doble carácter: se nos presenta como la evidencia política e institucional de un heterogéneo subsuelo popular irredento en incesante movimiento, capaz de establecer los núcleos programáticos de una nueva etapa argentina, en plena ocasión de una crisis de hegemonía de dimensiones y, a la vez, como un inusitado giro de la historia, una inflexión sin coordenadas de arribo, un acontecimiento creativo que cambia los parámetros amputados de una dinámica de poder sin destino posible mayor que el de una tragedia que muta en parodia de sí misma. La figura de Néstor Kirchner fue el epicentro de esa combinación. Asumió la presidencia con un discurso nacional y popular que se distancia del camino industrial-primario-exportador sin inclusión social (desarrollista de derecha), que había intentado desplegar la transición duhaldista. Las urgencias de la democratización de la economía, del crecimiento del empleo y de la producción se concibieron, en el incipiente proyecto, inseparables de la aspiración de reconstruir el mercado interno y recomponer los ingresos de los sectores populares y medios. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno se pensó como heredero e intérprete de la movilización social, viendo en lo popular no sólo los rostros de las víctimas del orden en crisis, sino también los de una organización de la que no se podría prescindir. Los movimientos de desocupados fueron actores y partícipes de la nueva construcción, junto a los trabajadores organizados y un múltiple escenario social y político.

La desarticulación del último gran intento por emprender un proyecto de transformación nacional había sido acometida por la dictadura terrorista de Estado, más de un cuarto de siglo antes. Los comandantes y ejecutores de la represión masiva de aquella época se encontraban sin juicio ni castigo. Los primeros intentos de justicia sucumbieron bajo las leyes de impunidad. Pero en nuestro país se había desarrollado una inédita construcción militante de derechos humanos. Heroica por parte de las Madres de la Plaza, que en plena dictadura lucharon por la recuperación de sus hijos, y multiplicada luego en un vasto friso de militancias. Con la decisión de desarmar el dispositivo de la impunidad, el gobierno recuperaba las reivindicaciones centrales de ese movimiento: Memoria, Verdad y Justicia y, al hacerlo, se fundaba a sí mismo como una experiencia política radicalmente nueva. El desarrollo de los juicios, la ejecución efectiva de cientos de sentencias y la constitución de una narración de los hechos centrada en la condena del terrorismo de Estado configuraron un camino que debe seguir siendo profundizado con la investigación de los civiles que colaboraron y fueron beneficiados –como en el caso de Papel Prensa y otras 600 empresas– por lo tramitado en las mazmorras concentracionarias. Consecuente con la profundidad de su compromiso con los derechos humanos, una de las características distintivas del proyecto iniciado en 2003 ha sido la firme decisión de los gobiernos nacionales de no reprimir la protesta popular.

El desendeudamiento con el FMI y la restructuración de la deuda externa con una quita inédita, las negociaciones salariales en paritarias que construyeron una dinámica de recomposición de ingresos y, luego, la estatización de la administración previsional y la inclusión de millones de beneficiarios excluidos en el régimen jubilatorio trazaron un camino en el que la disidencia con las recetas de las ortodoxias financieras se estableció en el plano de los hechos. La desarticulación del ALCA marcó el nacimiento de una nueva política de integración regional que se iría constituyendo en nuevas instituciones, con el Banco del Sur, la Unasur y la flamante Celac. El latinoamericanismo dejaría de ser horizonte de deseo o bandera justamente compartida para convertirse en definición de una política internacionalista y regional.

II

En 2008 la nueva época adquirió otros contornos, signados por el conflicto y el entusiasmo. El justo proyecto de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias condujo a una aguda confrontación del proyecto nacional con el bloque de poder que operó –y opera– como el agente interno de la restauración del proyecto derrotado en 2001. Las corporaciones patronales del campo resistieron y no estaban solas. Un tejido nuevo de poder económico se había articulado en el agronegocio con ellas. Contaban con el apoyo de los medios de prensa concentrados, emparentados ideológicamente y entrelazados con los negocios ligados a la Argentina reprimarizada de fin del siglo pasado. Se sumó toda una oposición política variopinta que conjugaba discursos republicanos, conservadores y “progresistas” para la ofensiva destituyente. Organizaciones emblemáticas del empresariado industrial, como la UIA, beneficiarias de las nuevas políticas, no se comprometieron con el instrumento que favorecía la diversificación productiva del país, ya por ataduras con la persistente creencia neoliberal, ya por la apuesta a un modelo centrado en la demanda externa y sustentado en salarios bajos.

Los tiempos eran agónicos y parieron nuevos actores en conflicto. Se constituyó el bloque que afirmaría la continuidad de un proyecto que, si heredaba los movimientos populares argentinos, también se mostraba prístino en sus diferencias y fundamental en su novedad. Las organizaciones sindicales, sociales, de derechos humanos, una buena parte del arco político progresista y de la izquierda no peronista, se asociaron estratégicamente al futuro del kirchnerismo, que se afianzaba como identidad política. Un frentismo de hecho defendía al proyecto del intento de la restauración conservadora. Carta Abierta nacía en ese momento de disputa como expresión de un tipo de militancia que consistía en tomar la palabra colectivamente, procurar interpretaciones y asumir un compromiso público. El conflicto era evidente: frente a un bloque que impulsaba la autonomía nacional y ala ampliación de derechos se alzaba una coalición destituyente promovida por la elite del privilegio.

El año 2009 –en el que se afrontó un resultado electoral adverso– supuso un desafío de gran dificultad, pero las fuerzas estaban templadas y el Gobierno profundizó las políticas reparatorias. La Asignación Universal por Hijo y el programa Argentina Trabaja signaron ese momento. Coincidieron durante ese año los efectos de la sequía y la primera fase de la crisis internacional, que fueron enfrentados con políticas y medidas que desafiaban las ortodoxias y recomendaciones de los poderes internacionales y locales. Pese a que no escaseaban los conflictos, el Gobierno impulsó con fuerza otra reforma estructural: una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que prescribe límites a los monopolios y amplía el derecho a la información. Doblar la apuesta se constituiría en una marca de estilo frente a las adversidades.

En dos acontecimientos de 2010 pudo verse el cierre de las dificultades mayores del período: en la fiesta callejera de la conmemoración del Bicentenario y en la dolida y colectiva despedida a Néstor Kirchner. Porque si en el primero se vio la multitud reconocida en la nación que se conmemoraba –y esto es: no en abierto conflicto con el gobierno que la representaba–, en el segundo fue la emergencia de un compromiso activo y militante, descubierto junto con la propia fragilidad de las vidas que lo habían incitado. Y si la fiesta del Bicentenario era la contracara de la justa ira de diciembre de 2001, el duelo en la plaza reponía una confianza en la política que era impensable diez años atrás.

III

Eso fue posible porque la apuesta no fue leve y su horizonte fue la Igualdad. Que no es fácil de definir aunque se advierta su búsqueda en luchas, movimientos, documentos, leyes, hechos de gobierno. No es fácil porque se enlaza a otras cuestiones: la de la Justicia, la Libertad. Elegimos, en este momento, llamar Igualdad a las posibilidades de una sociedad más justa con sus integrantes, menos esquiva de lo fraterno y lo cooperativo, menos abrupta en el recorte de las libertades para algunos. No se trata sólo de igualdad de oportunidades reclamada por el liberalismo ni de distribución económica, aunque todo ello resulta imprescindible. La ley del matrimonio igualitario –que lleva en su nombre la cuestión que tratamos–, seguida por otras de muy reciente aprobación, evidencia una virtuosa escucha legislativa de los reclamos y valores impulsados por las minorías. El derecho al aborto, concebido como defensa de la autonomía de las mujeres a definir sobre su cuerpo y su deseo a la maternidad –y ya no como sumisión a la voluntad de un otro–, está en el horizonte de esas medidas que, impulsadas por pocos, inauguran, sin embargo, otro estado de los valores, las creencias y las lógicas que estructuran la vida social.

Si la Igualdad es el horizonte de estas políticas, lo es como igualdad en la diferencia y reconocimiento de la heterogeneidad. Lo es como ampliación de la ciudadanía, que se va desplegando en un recorrido desde la inclusión –con las múltiples estrategias de reparación social– hacia la Igualdad. No es poco lo que falta en este sentido y seguramente nunca el camino estará cumplido. La igualdad en la diferencia debe ser también el signo de una democratización profunda de la cultura, a la que las mayorías tengan acceso, generando disposiciones al conocimiento y el disfrute de lo creado por este país. Democratizar la cultura no es sólo generar espectáculos masivos. Es también crear las condiciones para la renovación del gusto cultural popular y para el impulso hacia la emergencia de nuevas y distintas expresiones. Hay mojones de este intento –como la ley de medios y Tecnópolis– que deben ser profundizados y ampliados. Muchos pasos se han dado de 2003 a hoy para disminuir la desigualdad que había generado la destrucción de la educación pública. Más chicos en la escuela y almorzando con sus familias. Menor deserción. Primeras camadas del secundario en algunas zonas del país. Docentes reconocidos en su dignidad de trabajadores. Bibliotecas y netbooks para todos. Estos cambios destacan y promueven el desafío de avanzar por lo aún faltante: la buena escuela pública, como la mejor alternativa de formación en todos los lugares y para todos los sectores. Habrá que explorar pedagogías, cruzar saberes y pensamientos, interrogar los modos de transmisión del conocimiento; pero esto será posible no sólo por el trabajo de especialistas sino también por la mayor participación de sujetos activos con compromiso en la transformación cultural y social necesaria para la buena educación. Ello requerirá que la política de Estado enunciada en la Ley de Educación Nacional se traduzca en prácticas sociales que legitimen en todo el territorio de nuestro país el derecho a la educación pública en una sociedad democrática. Pero aun con los cambios legislativos y políticas implementadas, subsisten tendencias estructurales regresivas, constitutivas de una matriz de sistema educativo, cuya reversión es imprescindible para atender al objetivo de la Igualdad. El creciente peso relativo de la educación privada –sostenida con financiamiento del Estado– en todos los distritos del país, pero con más intensidad donde predomina la población de sectores medios, resume la significatividad de esas herencias. Ese avance en desmedro de la centralidad de la educación pública es una fuente de desigualación social que conjuga desde segmentaciones clasistas hasta prejuicios raciales. La superación de esta lógica requiere de la convocatoria a los docentes, a los sindicatos y a la participación popular para movilizar la reposición de la escuela pública como núcleo clave de igualación social y forja de unidad popular.

Una nueva etapa del proyecto nacido con la asunción de Néstor Kirchner en el año 2003 queda inaugurada en los discursos de cierre de campaña de la Presidenta, en ocasión de la victoria electoral y en el foro del G-20. En ellos el ideal de la Igualdad y la crítica del orden global del neoliberalismo resonaron como sus núcleos clave. Posicionarse desde América latina y el Caribe sin neutralidad ni imparcialidad señala el alineamiento frente al poder central en el orden internacional y del lado de las mayorías populares en la política nacional. No son aceptables las interpretaciones de este triunfo electoral como el resultado de un modelo de consumo y a la vez clientelar, del tipo del que signó a los años noventa. En éstos se trataba de una política de dádivas en un proceso de exclusión, en tanto el crédito a los sectores medios, el dólar barato y la focalización arbitraria –constructora de desigualdad– avanzaban con un discurso que naturalizaba la desaparición de la política como herramienta de transformación. Se trata de la diferencia del sufragio en una nación de ciudadanos frente al voto en un mercado de consumidores.

IV

La histórica denuncia de las “relaciones asimétricas” en la reunión de Mar del Plata, que derrotó al ALCA, y los proyectos de constitución del Banco del Sur y de la Unasur, así como la desvinculación de las políticas recomendadas por los organismos financieros internacionales, precedieron a una crisis que tiene alcances inéditos, dramáticos y de fin imprevisible. La nueva política económica heterodoxa desarrollada por la Argentina y buena parte de América latina y el Caribe generó mejores condiciones para las respuestas frente a la profunda crisis que se despliega en el nivel de la economía mundial.

El desplome financiero conduce a la destrucción de un stock de capital ficticio inconmensurable que provoca el desmanejo de las finanzas globales por los organismos creados para ese objetivo. Las derechas de los países centrales se obstinan en profundizar la lógica ultramercantilista en el funcionamiento de las economías, tanto en los órdenes nacionales como en la esfera global. En esos países la democracia emprende el retroceso a una formalidad sin ciudadanía, mientras el poder financiero elige tecnocracias para dirigir sus destinos. Las instituciones que fueron origen y centro de la crisis intentan someter a su cruda ley los presupuestos públicos y dar garantía de continuidad al capitalismo en su forma de financiarización. Xenofobia y ajustes en los presupuestos públicos, privatizaciones de empresas de servicios y reducciones de salarios, despidos masivos y destrucción de lo que restaba de los Estados de bienestar configuran el nuevo rostro de los países centrales. En el centro del mundo se diseña un escenario de incertidumbre y amenazas, del que no están excluidas las intervenciones armadas que se excusan en “paradigmas civilizatorios”. Sin embargo, este avance reaccionario no se despliega sin resistencias. Las huelgas y movilizaciones obreras y el surgimiento de nuevas expresiones de lucha popular –como la de los indignados– son síntomas de un descontento que constituye un potencial de futuros conflictos, lejos de la pretendida sentencia del fin de la Historia que el neoliberalismo proclamaba en sus décadas de esplendoroso ascenso.

El discurso presidencial en el G-20 impugnó el capitalismo financiero, la desregulación y la política de precarización del trabajo. Una impugnación a la esencia del capitalismo realmente existente. Implacable crítica hecha desde la jefatura de un gobierno empeñado en construir una sociedad de derechos mientras ese capitalismo actual los destruye en el centro del sistema global que construyó. ¿Habrá futuro para el capitalismo? ¿Habrá futuro para la humanidad? ¿El anarcocapitalismo conducirá a la barbarie?

La degradación del sistema en los países centrales comprende la aceptación y el fomento de paraísos fiscales, esquemas de elusión impositiva, maniobras con los precios de transferencia en las operaciones intrafirma de las empresas transnacionales. Así, mientras la financiarización conduce a la profundización de estos rasgos, los discursos de los líderes de las naciones hegemónicas condenan esas prácticas, la mayoría de las veces en forma hipócrita, mientras promueven ordenamientos legales internacionales con objetivos más cosméticos que transformadores.

En cambio, los países periféricos que sufren pérdidas fiscales y fugas de capitales por la presencia de esos mecanismos están interesados realmente en su desarticulación. El gobierno argentino ha trabajado en los foros internacionales en esa dirección. Así, el interés en el combate al lavado de dinero y la evasión fiscal son objetivos importantes y destacables de la política del Gobierno. Pero resulta equivocado legislar esas cuestiones en el formato de Ley Antiterrorista, como se lo hace en el actual proyecto que trata el Congreso. Ese dispositivo adopta la duplicación de condenas acogiéndose a una definición del concepto de terrorismo de carácter tan inespecífico, que podría utilizarse en fallos judiciales que criminalicen la protesta social. Formato antiterrorista e inespecificidad de acepción que deriva del poder y las presiones norteamericanas en los foros internacionales. El gobierno argentino se ha destacado por su voz crítica en ellos y por eso sorprende y preocupa esta adopción de un estándar internacional contradictorio con el espíritu democrático del proyecto nacional que hoy despliega.

Durante la última década nuestra región ha comenzado a desarrollar, de manera creciente, una experiencia económica, política, social y cultural esencialmente diferente de la verificada en el mundo desarrollado. Tal proceso político, dirigido a establecer esa sociedad de derechos, es incongruente con las sociedades de libre mercado. La preeminencia de lo político, tendencia verificable en gran parte de las nuevas experiencias nacionales de América latina –con marcadas heterogeneidades, indudablemente–, supone un ejercicio creativo de regulación pública creciente de aspectos económicos esenciales en el cual la ciudadanía política recupera un lugar principal respecto de las relaciones mercantiles no exento de conflictos y contradicciones. La frustración del plebiscito popular en Grecia acerca de las recetas de ajuste impuestas por el FMI, Alemania y Francia, permite realizar un poderoso contraste con la mayoría de los gobiernos latinoamericanos cuya soberanía política en materia económica se acrecienta y complejiza a través de novedosos entramados nacionales y de integración multidimensional. Si bien estos procesos no están exentos de intrincados desafíos, asociados a un exacerbado grado de transnacionalización, gestión de recursos naturales y complejos escenarios de tensión distributiva, sus características distan de constituirse en evidencia de la lógica del capitalismo central. La imaginación política regional, la búsqueda de autonomía y la voluntad integradora esencialmente crítica del neoliberalismo han abierto una variante de organización social cuya denominación constituye aún una incógnita a dilucidar recurriendo a nuevos debates todavía en ciernes. Parece apropiado evitar referencialidades semánticas a pesadas e irresueltas herencias, no renunciando sin embargo a recuperar del arcón de posguerra la voluntad de las grandes gestas humanas que, a través de distintas identidades, dirigieron su proa a idearios democráticos, populares, independientes, igualitarios y libertarios.

No es fácil darle nombre propio al tipo de sociedad que queremos, dice la Carta Abierta/10 y, ciertamente, ese nombre aparecerá cuando se pronuncie colectivamente, en el interior de la conciencia de miles y miles de personas. La unidad de América latina y el Caribe, que incluye el rechazo a las conductas imperiales y la anárquica desregulación financiera, resulta en la urgencia de una autonomía no sólo justa, sino imprescindible, frente al desastroso despliegue reaccionario en el centro del capitalismo mundial. El paradigma de la Igualdad adquiere una significación trascendente como brújula en el clima de desazón de esta época.

La recuperación y centralidad de la idea de Igualdad representa una transformación cultural en la Argentina. El trazo grueso de los cantos de sirena del neoliberalismo fue el de crecimiento y derrame: sin acción pública los estímulos de mercados y ganancias conducirían a la ampliación y eficiencia productivas que desembocarían en la reducción de la pobreza en una sociedad de desiguales para el “bien” de todos. Sin embargo, el resultado fue el estancamiento y la exclusión.

Siempre ha existido una relación contradictoria y tensa entre capitalismo e Igualdad. La extensión de los derechos civiles y políticos generalizó la ciudadanía formal, mientras que esa expansión a la vez operaba como velo de la desigualdad en el acceso a bienes y servicios. La idea liberal de un ámbito público de la política alienado de un espacio privado reservado para la economía esteriliza la potencia de la primera para transformar la segunda. Ni la Igualdad sustantiva ni la ampliación de derechos son cuestiones de mercados, sino de ciudadanía. La primacía de la política sobre la economía, la intervención pública en ésta, la sustitución del objetivo del crecimiento por el del desarrollo y el privilegio ciudadano sobre la determinación mercantil para elegir el destino estratégico de una nación son tributarios de una propuesta de profundización de la Igualdad. Esta es la inscripción del paradigma de la Igualdad proclamado por la Presidenta como objetivo de esta etapa.

V

Desde 2003 se produjo una mejora sustantiva en la distribución del ingreso, tanto que la Argentina eleva los índices promedio de la región en términos de equidad distributiva. El sistema impositivo alcanzó en 1974 su pico de equidad del siglo XX, y luego comenzó un ininterrumpido derrumbe que profundizaba constantemente su regresividad. El actual proyecto ha revertido esa tendencia alcanzando una leve progresividad al final de la década recién concluida. Las retenciones han contribuido a ese cambio. Pero el régimen impositivo sigue siendo injusto con el 20 por ciento más pobre de la población y reclama una reforma tributaria. Reforma que también es necesaria para la estabilidad estratégica fiscal. El impuesto a la renta financiera, la mayor progresividad del Impuesto a las Ganancias, la reforma en el Impuesto al Valor Agregado, la consolidación de las retenciones (inclusive recuperando la idea de retenciones móviles) y el refuerzo de las imposiciones patrimoniales provinciales son cuestiones pendientes.

El crecimiento del gasto público ha contribuido a la mejora de la equidad. El significativo incremento del presupuesto educativo y el aumento del gasto en salud contribuyeron en ese sentido. La inversión realizada en esos campos requiere una renovación ahora cualitativa: una atención que no sólo descanse en la mejora de la infraestructura escolar o sanitaria. En relación con la salud pública es preciso puntualizar que no se han producido avances en importancia e intensidad equivalentes a los que sí se dieron en áreas como los derechos previsionales, humanos, educación y de generación de empleo. Se ha tendido a consolidar la inercia heredada, a contramano de las notables transformaciones que el modelo nacional y popular ha sabido generar. El control a los laboratorios, la producción pública de medicamentos y la regulación de la medicina prepaga deberían avanzar en la generalización de un sistema igualitario de salud. Hoy sólo el 1,9 por ciento del PBI se invierte en salud pública gratuita, mientras subsiste –en un sistema fragmentado– una enorme inequidad en la distribución de los recursos. Pensar la salud como política de integración social hace necesario recuperar el rol del Estado como único rector y prestador creciente y dominante, para hacer realidad la universalidad de la atención y el acceso a la salud como derechos de ciudadanía. Un derecho no es ni puede ser una mercancía, ni debe ser el mercado quien distribuya la salud y la vida.

La quita de subsidios a los ricos y a las clases medias-altas que pueden prescindir de ellos contribuye a la equidad distributiva. La reasignación presupuestaria al gasto social y a la inversión pública es de estricta justicia. La campaña mediática que designa la mayor carga como un ajuste tiene una marca clasista. No hay redistribución sin recortes del ingreso de los más pudientes. Ajustistas son las políticas recesivas y restrictivas que disminuyen la capacidad de consumo de las mayorías populares asociadas a recortes del gasto público y no así las reasignaciones progresivas de éste, que mantienen su nivel. Un cambio distributivo supone modificaciones en la lógica de consumo y de la propia estructura productiva que provee los bienes para éste.

La cuestión de la Igualdad comprende el debate clave acerca de los sectores en pugna por la distribución del ingreso. Los enfoques económicos que desde diversos sectores apuntan a detener la política de incrementos salariales, ubicándola como causa del alza de los precios y la disminución de la competitividad externa tienden a imponer un orden injusto propio de la experiencia neoliberal, pero esta vez actualizándolo bajo la forma de una peligrosa heterodoxia de raíz conservadora. Este aparente oxímoron consiste en propiciar una creciente intervención estatal en materia económica, pero amputando las políticas que diferenciaron al período abierto en 2003 –asociadas a la recuperación de los convenios colectivos de trabajo y la dinámica sindical– del programa encarnado por el duhaldismo en beneficio del poder económico concentrado local y extranjero. La competitividad externa, luego de la devaluación del peso argentino en 2002, fue conseguida a costa de fuertes transferencias de ingresos desde los trabajadores y sectores vinculados al mercado interno hacia los sectores empresarios medianos y grandes rurales y urbanos. No se explicó, entonces, por un incremento de la competitividad sistémica genuina, sólo posible por saltos tecnológicos y productivos devenidos de una conducta empresarial de fuertes inversiones, que en el caso de las grandes empresas tendió a no verificarse con el mismo dinamismo que en la década de los ’90 pese a las comparativamente altas tasas de ganancias de los últimos años. La imprescindible política de incrementos salariales sistemáticos propiciados, a partir de 2003, por los gobiernos nacionales tendió a compensar esa transferencia inicial y distribuir los beneficios de la acelerada creación de riqueza que se produjo. Con el fin de preservar el carácter progresivo de la política pública –uno de los basamentos del modelo económico– parece imprescindible encauzar el debate acerca de la inflación y el tipo de cambio hacia los complejos escenarios de la puja entre sectores sociales por la distribución del excedente, ejercicio que implica analizar precios, tasas de ganancia, productividad, inversiones y salarios de manera conjunta. Ello supone en sí una renovada acción estatal, tanto técnica como política, sostenida por un debate público, como expresión evidente de la metáfora presidencial de “sintonía fina”.

Mucho se hizo en estos años en pos de la afirmación de la Igualdad. Lo hizo un gobierno componiendo a su alrededor un conjunto de alianzas. No fue menor el lugar que tuvo y tiene en esa alianza el sindicalismo mayoritario. Organizaciones remisas a revisar las lógicas de poder que las estructuran –y que las llevan al reconocimiento de cercanías que son claramente corporativas, como la defensa de algunos dirigentes que son juzgados por delitos económicos, delitos inaceptables desde cualquier percepción efectiva de la defensa de los derechos de los trabajadores–, pero al mismo tiempo forjadas en la protección de los derechos de los asalariados formales. El grupo que hoy conduce la CGT se templó en la resistencia de los años ‘90 y desde 2003 para aquí articuló alianzas al tiempo que sostuvo la mejora de los salarios y la ampliación de derechos. Un contexto de expansión de la demanda laboral y de paritarias reconocidas lo hizo crecer y afirmarse. Hoy aparecen, enfáticamente anunciadas, oscuridades en esas alianzas.

No es fácil, nunca, orientarse en las coyunturas que son pródigas en ambigüedades, en componer hilos heterogéneos, en presentarse con rostros ambivalentes. Pero todo ello no puede evitar una nitidez que sigue presente: la política argentina sigue teniendo un trazo fundamental que distingue entre un bloque de la reacción y un movimiento –complejo y múltiple– que apuesta por la Igualdad. Es inimaginable que los trabajadores argentinos y sus representaciones sindicales elijan el camino de la reacción, arrojándose a los brazos de aquellos que hasta ayer nomás se decían sindicalistas para defender intereses patronales o para actuar como emisarios de la corrosión de la legitimidad institucional. Porque la CGT conducida por Hugo Moyano no tiene nada que ver con un gastronómico de las barras brava ni con un dirigente de peones rurales que pone a sus afiliados como carne de cañón para un paro patronal. Habrá nubarrones en la coyuntura, oscuridades que opaquen la nitidez, habrá que renovar –para despejarlos– un compromiso común, un compromiso hecho de tensiones, diálogos, conflictos y disidencias, pero sustentado sobre un acuerdo necesario: el de profundización de la Igualdad, el de ampliación de derechos.

VI

El paradigma de la Igualdad como el que se avizora requiere de la autonomía nacional. Un problema central y estructural subsistente e intacto es la extranjerización de la economía. La concentración más esa extranjerización, profundizadas deliberadamente por las políticas neoliberales, contribuyen a una persistente fuga de capitales. Durante los ’90 se financiaba con endeudamiento y hoy se lo hace con las divisas del superávit comercial, conseguido como resultado de la actual política económica y de las condiciones de la economía mundial. Así, el resultado del esfuerzo común es girado al exterior por los más poderosos, que cuanto más ganan más giran. Las constantes remesas de utilidades revelan que la Igualdad no constituye un objetivo exclusivamente social, sino un problema nacional. Así, a la exigencia de mayor inversión se agrega el requerimiento de renacionalizar la economía. Las filiales de las empresas transnacionales orientan su política, mucho más, por las necesidades y lógicas de sus casas matrices que por las definiciones, estímulos y objetivos de la política económica local. Una nueva ley de inversiones extranjeras es necesaria para proveer un marco regulatorio que permita al Estado fijar políticas.

Pendiente está, en función de la profundización de la Igualdad, una legislación justa sobre la posesión de la tierra urbana y rural. El proyecto de ley actualmente en discusión constituye un primer paso. Los desalojos de los humildes y la prepotencia de quienes los llevan a cabo han causado derramamiento de sangre y muertes. La legislación necesaria implica un debate respecto del derecho de propiedad, que por cierto se originó como todos los derechos civiles como reivindicación de los más débiles frente a los más fuertes. La conquista de los montes por parte de los sojeros tiene la misma lógica que la conquista del desierto del siglo XIX. Se despliega como una violación del derecho de propiedad comunitaria para la vida y la cultura de comunidades enteras, destruyendo los derechos de los pueblos originarios y de los campesinos para establecer otros nuevos, que protejan la apropiación de medios de producción por una clase objetivamente vinculada con la restauración del modelo derrotado en 2001. Apropiación típica de los conquistadores, por medio de la expulsión de campesinos de sus tierras. La solución del hábitat urbano y rural es, tal vez, la que atendería los problemas de mayor injusticia y violencia, resultantes de inequidades desgarrantes.

La marginación del ideario del desarrollo y su empobrecimiento al subsumirlo en los conceptos de crecimiento y derrame fueron tributarios de la sanción de leyes financieras que retiraron al Estado de la función de direccionamiento del crédito. Nuevas leyes que regulen el funcionamiento de las entidades, las funciones del Banco Central –que incluyen la recuperación del poder estatal para articular la política monetaria con las otras políticas públicas– y los derechos, acceso y protección a los usuarios del crédito significarán la derogación y el reemplazo de la que fuera la ley de leyes de la política económica de la dictadura terrorista: la Ley de Entidades Financieras y, también, de la carta orgánica del Banco Central, columna vertebral de la financiarización.

La vibrante defensa de Cristina Fernández de la gestión en Aerolíneas Argentinas, la estatización que dio origen a Aysa y las diferencias de eficiencia en la gestión pública de los fondos jubilatorios aplicados a proyectos de desarrollo habilitan una vía de profundización sostenida en la recuperación de la gestión empresaria del Estado. Quedó agotado el discurso de la ineficiencia pública respecto de la virtud de la privada. El desempeño del Banco Nación durante las crisis y en el estímulo del crédito productivo, frente a la conducta lucrativa de corto plazo de una banca extranjera especializada en créditos personales –colocados a altas tasas–, muestra otro contraste que abunda en el fundamento del colapso de esa creencia. Así, el empeoramiento del balance de divisas en el sector energético alerta sobre una insuficiencia exploratoria del capital privado en la industria petrolera. La mejora en el planeamiento y la regulación y la recuperación de la centralidad empresaria estatal en ese sector no sólo atenderían a requerimientos del proceso de desarrollo, sino que también crearían condiciones para generar estrategias económicas que no desdeñen el cuidado del medio ambiente, a la vez que afirmarían el camino de la autonomía nacional.

VII

Si se postula una sociedad de derechos, es impensable avanzar sin la idea del plan. Una sociedad de mercados es una sociedad sin plan, porque la organización de ésta opera indirectamente por el peso de la pura correlación de fuerzas de los poderes económicos. En cambio, la construcción de una sociedad de derechos requiere de la participación ciudadana en las decisiones. Participación cuya fuerza quedó demostrada en la forja de la ley de medios, en su discusión por múltiples foros y en la creación de una sensibilidad social sobre su importancia. No debe ser ése un caso aislado sino el umbral para políticas renovadas en las que se apele a una capilar politización de lo cotidiano. O, dicho de otro modo, en el que se conjugue la igualdad más profunda: aquella que nos hace sujetos políticamente autónomos, capaces de opinar, juzgar, comprometerse y decidir.

Una sociedad movilizada, una opinión pública capaz de forjarse en los debates y no en ningún pensamiento único, una dirigencia capaz de asumir desafíos renovados, un vasto conjunto de militancias heterogéneas y diferentes configuran un escenario promisorio para el año que se abre. Los desafíos son profundos y las interpretaciones que se conjuguen deberán estar a la altura. No es tiempo de tratos maniqueos con el pasado ni de juicios sumarios sobre la Historia, más bien lo es de recostar nuestra experiencia política sobre la diferencia que establece con otros momentos, pero también para que su actual complejidad ilumine la del pasado. Porque somos enfáticos habitantes del presente, debemos ser comprensivos visitantes de lo sucedido. A sabiendas de que los tiempos nos exigen una imaginación política renovada y un compromiso colectivo para pronunciar las palabras justas. Aquellas que nos permitan afirmar la Igualdad.

<<< LA NACION ESCLARECE <<<

Pocas veces el título de tapa es tan “claro” como este.
Pocas veces son tan brutales y directos.
Pocas veces se da una oportunidad para que “veas” como te operan, como te mienten. Todos los días.

Para el desarollo de este post es necesario poner ya la tapa en cuestión y no abajo como suelo hacer.

Maratón de layes – Debate Legislativo en tiempo récord. Y lo mejor, el título central.
DAN MAS PODER AL GOBIERNO PARA MANEJAR LA ECONOMIA
 . . . y finalizan con EL KIRCHNERISMO IMPUSO SU MAYORIA, y eso les duele, vaya si les duele . . .

 . . . en tiempo récord tiene un sentido peyorativo porque lo asocian a la calificación de error. Si se hace rápido se equivocan y eso los lleva a decir a todo que NO porque está todo mal. En cambio si así no fuera, si no tuvieran apuro y, sobre todo, si tuvieran otro contenido, entonces las leyes serían mejores, mucho mejores.
Cuando dicen, con dolor, el Kirchnerismo impuso su mayoría, nuevamente el sentido peyorativo implícito está no en MAYORÍA porque eso es inevitable, sino en IMPUSO, ya que es lo opuesto al consenso, es decir, la inmovilidad legislativa, la nada.
Siempre quien pierde las votaciones se queja por la falta de consenso. Eso es y será así. El consenso es una loable utopía más para cuestiones de pareja que políticas. La política es tensión, y tiene la virtud de encauzar el disenso. De lo que se trata es de una CONSTRUCCIÓN DE MAYORÍAS, de un proyecto que atraiga la mayor cantidad de adhesiones a sabiendas que el consenso, muy parecido a la unanimidad, es muy pocas veces posible. Pero justamente, utilizan el concepto del consenso como valoración positiva en contraposición con quien impone la mayoría.

Por otro lado, luego de la situación del 2008 con la intentona agro-destituyente, luego de perder las elecciones de medio término en 2009, luego del fallecimiento del líder, la Presidenta efectuó una reconstrucción política de la mano del retome total de la iniciativa política y de la puesta en marcha de medidas que fueron, todas, bienvenidas y aceptadas por la mayoría, hecho que se reflejó en el resultado electoral con un contundente respaldo del 54%. Todo, matizado en su momento por un gran control en la conformación de listas de candidatos y legisladores que priorizaran lazos de acuerdos y lealtades que se manifestaron esquivas con varios que accedieron de la mano de, en el 2007 y que rápidamente se fueron de la mano con la corporación agromediática en el 2008.
Es por eso que el fervor con el que se iniciaron estas sesiones con el debut de la nueva mayoría, contrastó con la improductividad legislativa de la bolsa gatuna del Grupo A.

Y esto tampoco debería ser ninguna novedad, en tanto la Presidenta no dijo ni una sola palabra que pueda considerarse o interpretarse como cambio de rumbo (y mucho menos de dirección) y era sabido que varios proyectos cajoneados y paralizados, que no pudiendo rechazarlos aquél grupo A en su momento, ahora recobraron centralidad en el debate y llegaron al recinto para que, por fin, el Kirchnerismo imponga su mayoría. ¿Que esperaban? Que los legisladores que la Presidenta colocó en sus listas en la primera oportunidad en que estaban en consideración proyectos importantes, votaran en contra del gobierno?
Por eso es una victimización falsa toda la batería de adjetivos que han utilizado desde este medio para calificar el accionar legislativo  de EMBESTIDA. Sin ir más lejos, en la misma tapa en cuestión, en el título de la última columna dice la OFENSIVA contra los medios, porque la AFIP tiene la alocada idea de pretender cobrarle una deuda de IVA al diario y como no hubo pago se le pidió el embargo de los bienes.

Finalmente, el título central: DAN MAS PODER AL GOBIERNO PARA MANEJAR LA ECONOMIA
¿Si no es al Gobierno, a quien estaría correcto darle más poder para manejar la economía?

Este título es la prueba cabal de la idea profunda del diario. Está claro el mensaje negativo de DAR MAS PODER A.
Todo es una omisión explícita de la voluntad popular en tanto es quien DA mandato y elije Presidente y legisladores. Pero eso está mal porque no debería ser así, según surge del título. Es que quienes deberían manejar la economía son “los que saben” y los que se han preparado, es decir, “ellos” la caterva de economistas que no paran de equivocarse desde el 2003 pero a quienes La Nación sigue consultando para que le sigan machacando las ideas liberales a sus lectores, porque convengamos señores que todo debe estar librado al juego de las fuerzas del mercado, sin controles ni regulaciones, para que el grande pueda seguir comiéndose al chico, el fuerte pueda seguir explotando al débil. Esa es la forma en como quisieran se maneje la economía. No por mandato popular o en resguardo de los intereses de la mayoría. Por eso el título es tan esclarecedor.

El título deja claro lo que está en juego. También deja en claro de que lado ubicarse. Deja bien en claro de que lado está La Nación y podemos entonces gritar fuerte que ESTAMOS DEL LADO CONTRARIO.
Por eso ha sido tan importante la aprobación de todas las leyes de este fin de año. Ninguna le gustó a La Nación. Eso es bueno.
Por eso reaccionan con esos títulos brutales que los desnuda-muestra en toda su magnitud como operadores periodísticos, perseguidores de intereses a los que la información o la verdad ya no les importan. Los negocios primero.

 

 

 

<<< LA JOYA DE CLARIN <<< 77% de su $$$

De como son muchos los jueces de quienes depende Clarin y la mayoría de su negocios.
De como gracias a esos jueces el monopolio todavía sigue siendo monopolio.
De como si no fuera por los jueces que sacan cautelares en favor de Clarín, las leyes vigentes se estarían cumpliendo.
De como la Corte Suprema no fijó un plazo concreto para que las cautelares mantengan vigencia.
De como el único grupo QUE NO CUMPLE con la ley se llama Clarín, Cablevisión y (aunque ya no existe) Fibertel.
De como Clarin está realmente nervioso porque Cablevisión representa el 77% de toda su facturación.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-184137-2011-12-24.html

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(Extracto de la nota de Mario Wanfield en Página 12 del 24-12, El arbolito del Congreso)

Sus Señorías, a las cosas: El procurador general, Esteban Ri-ghi, dictaminó el lunes pasado en la longeva medida cautelar interpuesta por el Grupo Clarín. La presentación no es vinculante, aunque sí muy rigurosa y difícil de refutar. Righi sugiere a la Corte que deje sin efecto la cautelar. No se probó, y van años, la presunta ilegalidad de la medida. Y, agrega el procurador, dado que el presunto daño que se pretende evitar es patrimonial, éste podría ser reparado en forma ulterior si la ley, en el caso concreto, resultara injusta o confiscatoria.

La Corte recibe, con un agregado jurídico de fuste, un expediente en el que dictó uno de sus peores fallos, en octubre de 2010. Se le pedía que dejara sin efecto una medida cautelar, flojita de papeles, dictada por el juez. Podía haberlo hecho, esquivó el desafío y lo devolvió a Primera Instancia, sugiriendo que era conveniente fijar un plazo para la vigencia de la medida. No le impuso esa obligación al magistrado, sólo señaló la conveniencia. La Corte gambeteó su responsabilidad. El magistrado le hizo pito catalán a la sugerencia del Superior y la causa siguió boyando hasta ahora. Si al tiempo le pide tiempo un monopolio, no se lo niegan jamás.

En aquella ocasión, el supremo Eugenio Raúl Zaffaroni bregó entre sus pares por una solución más justa. Carmen Argibay y Enrique Petracchi prefirieron lavarse las manos a lo Pilatos y negarse a sentenciar por un tecnicismo lo que, dada la magnitud del tema en conflicto, equivale a una flaqueza ética. El presidente, Ricardo Lorenzetti, negoció una solución menos pésima (valga la expresión) aunque igualmente placentera para Clarín: el reenvío a Primera Instancia.

La Corte (un cuerpo respetable que ha dictado varias sentencias rescatables y algunas ejemplares) repitió una de sus mayores flaquezas en un asunto de gravedad institucional. Como cabeza del Poder Judicial le cabe el deber de garantizar el servicio de Justicia. Su desempeño en este aspecto deja mucho que desear. En nuestro sistema, la jurisprudencia del Alto Tribunal no es obligatoria para los inferiores, ni tiene facultades para “bajarles línea”, decirles cómo deben fallar. Pero sí está obligado a garantizar que jueces y camaristas pongan fin a los pleitos en tiempo y forma. Por traducirlo en un slogan: “Sentencie como quiera, Su Señoría, pero sentencie cuando corresponda”. Los Cortesanos no ejercen su autoridad y contribuyen a que se corrobore el refrán “la Justicia, cuando tarda, no es justicia”. El caso Clarín viene como anillo al dedo para ilustrar el concepto.

Ahora, la Corte deberá sentenciar. La decisión justa sería acompañar el dictamen del procurador. Estipular un plazo breve de supervivencia de la cautelar sería un rebusque sutil a favor de Clarín. Devolverle otra vez el expediente a un juez inferior, una vergüenza.

Corresponde que se haga pronto, porque las dilaciones favorecen al litigante malicioso. Desde luego, Clarín tiene desde el vamos un mes de resuello porque la feria de enero es sagrada.

<<< FIN DE LA CORRIDA CAMBIARIA <<<

EL BANCO CENTRAL CONCLUIRA DICIEMBRE CON UN RECORD HISTORICO DE COMPRA DE DOLARES.
POR SUPUESTO QUE ESTO NO TIENE LA COBERTURA QUE TUVO EL INTENTO DE CORRIDA QUE YA TERMINÓ.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-184107-2011-12-24.html

<<< ININPUTABLES <<<

CLARIN Y LA NACIÓN ESTÁN EN ESTADO DE EMOCIÓN VIOLENTA.
HAN SIDO MUCHAS MALAS NOTICIAS,  TODAS JUNTAS, AL FINAL DEL AÑO.
TODAS DEMOCRATIZADORAS, QUE AMPLIAN Y GARANTIZAN DERECHOS. ANTIMONOPOLIOS.

Para Clarín y La Nación, la peor noticia posible del día después de la aprobación de la Ley que declara de Interés Público la producción, comercialización y distribución de pasta celulosa para la producción de papel para diario, han sido la infinidad de TAPAS de todos los diarios del país, con excepción de los propios.

Esto no puede pasar desapercibido para nadie, mucho menos para ellos, porque todas esas tapas distribuidas a lo largo y ancho del país, exhibidas en todo kiosko o escaparate que muestre el contraste según de quien sea la publicación, los pone en ESTADO DE EMOCIÓN VIOLENTA y para muestra resulta suficiente involucrarse en la lectura de sus diarios principales de hoy.

La cantidad de tergiversaciones, adjetivos negativos, sinónimos de embestida y hasta de acusaciones de totalitarismo en que incurren sus plumas contratadas es realmente IMPRESIONANTE. Por supuesto que llegados a este punto de necesidad de defender el negocio e  intereses, los lleva al lugar del que resulta más difícil el regreso, el ridículo. Por mencionar sólo un ejemplo, adjudicarle carácter totalitario a una ley emanada del Congreso Nacional en pleno funcionamiento y discutidas en el marco de libertad más absoluto es sólo una muestra de que la verdad no importa, sólo sus negocios.
Es parte de la confusión en que se encuentran ya que no logran comprender como ahora sus intereses pueden ser afectados por delegación de la voluntad popular cuando han sido siempre ellos quienes no tuvieron en cuenta esos pronunciamientos, con la complicidad de una dirigencia política que no tenía prejuicio alguno en traicionar los intereses de sus representados, con tal de no enojar al amo.

Otro ejemplo del ridículo se puede leer en Clarín, que llega al punto de afirmar que la situación previa a la ley, cuando ellos manejaban a su antojo el papel, Papel Prensa no era un monopolio, pero ahora si lo será. Increíble.
Los editoriales de La Nación nos pretenden hacer creer que estamos siendo arrasados por hordas stalinistas que vienen a terminar con todas las libertades y a conculcar todos los derechos. También INCREÍBLE.

Son las muestras de la forma en como resisten el avance de la democracia quienes han crecido al amparo de la peor de las dictaduras, silenciando el genocidio a cambio de negocios.

 

<<< CLARIN Y LA NACION, se quedaron solos los 2 <<<

ANTE LA SANCIÓN DE LA LEY QUE REGULA LA PRODUCCIÓN, COMERCIALIZACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL PAPEL PARA DIARIOS, LA LIBERTAD DE IMPRENTA Y LA LIBERTAD DE PRENSA SALEN FORTALECIDAS.

Quienes durante 34 años usufructuaron en beneficio propio la conducción de la empresa productora del 98% del papel que se produce en la Argentina están abatidos porque finalmente LA DEMOCRACIA, de pantalones largos, llegó al negocio para ponerle IGUALDAD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

<<< MENTIME QUE ME GUSTA <<<

EL TÍTULO ESTÁ DIRIGIDO A LOS LECTORES DE CLARIN Y LA NACIÓN.
Saben que les mienten, pero al parecer, LES GUSTA.

En el operativo efectuado en la sede de Cablevisión la empresa informó que estaban las cámaras de Canal 7. Clarín y La Nación reprodujeron la versión durante todo el día de ayer y hoy y por supuesto lo escribieron en todos sus medios afines y en sus propios diarios. Resulta que aunque la presencia de un móvil de la Televisión Pública es irrelevante respecto a la causa en si, ERA MENTIRA.
La supuesta presencia de la TV Pública era “necesaria” para justificar el argumento mentiroso de la esgrimida EMBESTIDA, PERSECUCIÓN Y VENGANZA, del gobierno en su contra, cuando el origen de la causa era una denuncia del grupo Vila-Manzano.
La TV Pública lo desmintió a través de un comunicado pero ellos siguen insistiendo con la mentira porque LA VERDAD no importa, sólo la defensa del negocio.

<<< AMPLIO TRIUNFO DE LA LIBERTAD DE PRENSA <<<

EL triunfo ha sido 8 a 0

1) El acceso al papel de diario está garantizado por Ley para todos.

2) El precio de dicho papel será IGUALITARIO también para todos.

3) La producción de la empresa deberá aumentarse hasta el máximo de sus posibilidades.

4) Los accionistas deberán consolidar un plan de inversión a 3 años para aumentar la producción.

5) Se termina el monopolio de los dueños de la empresa que son a su vez dueños de 2 diarios.

6) Siempre se intentará abastecer al mercado regulando la producción al compás de la demanda.

7) La libertad de imprenta está garantizada, ya que el insumo del papel será accesible para todos.

8) La libertad de prensa se ha fortalecido por la igualdad de posibilidades que quedó ratificada por Ley.

A partir de hoy, Clarín y La Nación deberán pagar lo mismo que todos los demás medios de prensa, no podrán establecer cupos prepotentes que limitaban el acceso al insumo a los demás diarios y ya no podrán manejar la empresa vendiéndose a si mismos, en su propio beneficio. Ya no se podrá equiparar el derecho de Clarín y La Nación a mantener el monopolio porque a partir de la Ley el control de la producción, comercialización y distribución del papel estará controlado por una comisión bicameral conformada por todos los bloques de ambas cámaras con minoria oficialista. Ya no podrán decir que es una embestida, ni una venganza, ni una persecución porque lo que antes era monopolio de 2 diarios ahora se democratiza totalmente por ley y la oposición controlará se le de cumplimiento.

Momento histórico de la Argentina en donde la democracia empieza a llagar a los “intocables” que durante años acostumbraron a manejar el poder y el humor de los argentinos desde sus tapas.

<<< DEFINITIVAMENTE, POCO SERIO <<<

http://www.diarioregistrado.com/politica/56238-insolito–ahora-para-clarin-hay-deflacion.html

<<< MERCOSUR: el discurso de Cristina Fernandez de Kirchner <<<

Muy buenas noches a todos y a todas, querido “Pepe”, primero, dónde te vas a sentar “Pepe”, acá al lado mío, cómo usted diga Presidente, querido “Pepe” gracias una vez más por recibirnos en esta Montevideo maravillosa; querida Dilma, querido Hugo; querido Fernando, querido Rafael, todavía me acuerdo de aquellas conversaciones de cuando estabas en el hospital atendiéndote de tu problema en la pierna y charlábamos: la verdad que hace exactamente cuatro años y unos días, creo que hace exactamente cuatro años me sentaba en este mismo lugar para asumir por primera vez como Presidenta recién electa, en la Argentina, la presidencia del MERCOSUR, por primera vez. Yo nunca me imaginé ese día que cambiaría tanto mi vida y el mundo, en estos cuatro años, inclusive nuestra propia relación bilateral “Pepe”, había otro presidente, había un conflicto también entre ambos países, entre Argentina y Uruguay, que finalmente pudimos superar de la única manera que pueden superar los amigos y los que no lo son también cualquier situación de conflicto, que es el diálogo y la concesión mutua para arribar a una solución. Nadie daba un peso por nosotros.

Yo me acuerdo que entre otras cosas lo mencioné en mi discurso inaugural, ante la Asamblea Legislativa, el 10 de diciembre, como una de las prioridades a resolver para reconstruir este lazo fraternal e histórico entre Argentina y Uruguay y lo logramos porque hoy hablamos mucho de economía, hoy hablamos mucho de comercio pero yo creo que en definitiva siempre todo reside finalmente en la política y en la voluntad para poder hacer las cosas.

Y digo esto porque me tocó vivir en lo personal y en lo político, institucional e internamente en mi país también una crisis muy importante, casi destituyente y luego, más tarde la crisis más importante que se desató, en el año 2008, a partir de la caída del Lehman Brothers, a partir de la caída de Wall Street y que la verdad la enfrentamos en los países emergentes con mucho éxito. No había llegado acá casualmente, en ese 2007 había sido precedido por una decisión política de dos hombres, como fueron el Presidente Ignacio Lula Da Silva y Néstor Kirchner de reflotar el MERCOSUR, al que todos daban por hundido porque tanto quienes presidían, hasta ese momento en nuestros países; Lula asumió el 1 de enero del año 2003, y me acuerdo que lo recibió a Kirchner como candidato a Presidente, el único candidato a Presidente de la Argentina que no sabíamos qué posibilidades tenía. De hecho llegó al Gobierno con el 22 por ciento, así que vemos que Lula es un valiente, pero fundamentalmente además de un valiente alguien con visión y decisión política de qué era lo que necesitaba Brasil y qué era lo que quería el MERCOSUR, cuando lo recibió a Néstor. Y viajó Néstor a entrevistarse con él y juntos comenzaron la dura tarea de reflotar un instrumento al que todos consideraban hundido, en pleno auge del neoliberalismo, que todavía se paseaba por el mundo como una bandera inderrotable e infranqueable.

Nosotros, cuando vemos lo que está pasando en el mundo, lo que pasó en el año 2008 en realidad es bastante parecido a lo que padeció Argentina en el año 2001, muy parecido. Y por eso tuvimos la inmensa voluntad de poner a la política nuevamente en el centro de las cosas, pero no identificando a la política como ideología vacía. Porque en realidad la ideología deja de ser ideología cuando las ideas que vos proponés se convierten en realidad y las hacés política. Eso es hacer política, que lo que todo en la vida pensamos y predicamos como ideología lo podamos llevar a la práctica, lo demás es dogma o ejercicio onanístico de las ideas. Nosotros pudimos llevar a cabo lo que toda la vida pregonamos: retornamos a casa, que es la región; propusimos la construcción de la UNASUR, trabajamos fuertemente y la verdad que actúo como un mecanismo para resolver conflictos como no se vio otro mecanismo en el mundo global de la diplomacia para resolver conflictos.

Ahí estaba hoy el Embajador de Palestina contándonos que todavía están esperando la solución de los cuatro con su hoja de ruta para resolver uno de los conflictos que conmueven al mundo y que sigue conmoviendo al mundo, como es el conflicto del Medio Oriente. Y aquí nosotros, los americanos del Sur, no tan leídos, no tan pretenciosos resolvimos conflictos duros como fue el de Bolivia, como fue el del propio Rafael, y como luego más tarde encabezó también Néstor la mediación entre Colombia y Venezuela – que como decía el propio Hugo –  que estuvo a punto de fractura. Y cómo abordamos la crisis cuando parecía que el mundo se nos venía abajo porque en el 2009 parecía que el mundo se venía abajo. De hecho cayeron nuestras tasas de crecimiento, y yo recuerdo a Lula diciendo algo así como que teníamos que convencer a nuestras sociedades, que teníamos que seguir consumiendo, que teníamos que poder seguir sosteniendo el mercado interno e integrarnos cada vez más para poder superar eso. Esto no quiere decir que seamos indemnes a la crisis, pero tenemos la obligación de proponerles a nuestras sociedades que tenemos las alternativas y los instrumentos para morigerarlas y para que este formidable esfuerzo de crecimiento económico e inclusión social. Porque esto no fue un crecimiento cualquiera el que experimentó la América del Sur, durante los años 90 la Argentina también creció al 7 por ciento, por ejemplo, sin embargo tenía un 25 por ciento de desocupados y tenía la mitad del comercio exterior que tenemos hoy y teníamos a miles, a millones de personas sin cobertura previsional; a millones de desocupados. Le pasaba lo mismo al Brasil de Lula, que merced a una política absolutamente diferente –como Dilma lo señaló en el G-20 – cuando duramente encaró a las políticas del Fondo Monetario Internacional y sus consecuencias y tomó como ejemplo a Brasil precisamente y a la Argentina – y que te cuento Dilma un secreto – en la reunión con Barack Obama luego este me manifestó que había quedado muy impresionado con esa … porque claro los americanos creían que los del Fondo éramos nosotros, que era una visión argentina por lo que le había pasado a la Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Pero cuando la Presidenta del Brasil – sexta economía del mundo, séptima economía del mundo- tiene la misma visión y dice que durante 20 años el Fondo Monetario Internacional hundió la política de Brasil con devaluaciones, con achicamientos, con ajustes, entonces el hombre cuando digo yo algo del Fondo Monetario ya me mira distinto porque no es la loca de la Argentina, que defaultearon la deuda, cosa que no hicimos nosotros porque también debemos aclarar que recibimos un gobierno con la deuda defaulteada por otros y somos los que la reestructuramos y pagamos y estamos pagando regularmente, sin acceso al mercado de capitales la reestructuración del 93 por ciento de la deuda total, el resto es fondo buitre que ni siquiera tiene radicación en Estados Unidos, ni siquiera paga impuestos en Estados Unidos pero hace un formidable lobby.

¿Qué digo entonces? Ahí nos lanzamos, la ministra de Industria lo debe recordar también, si anda por ahí, a una formidable yo no diría campaña, sino gestión para llevar adelante la economía y fundamentalmente crear expectativas en la sociedad. Porque las expectativas en economía son fundamentales.

Si todos los días le estamos diciendo a la gente que las cosas van a ir mal, como uno puede ver muchas veces en los medios de comunicación- Rafael y te concedo esto – parece que estuvieran deseando que la crisis nos alcanzara, pareciera que estuvieran deseando que los precios de los comodities se cayeran, anuncian cosas y por ahí cuando nuevamente suben los precios de los comodities no saben qué decir, cuando bajan o suben las monedas, ingresan o salen los capitales, están deseando como que nos vaya mal. Y lo que nosotros tenemos que convencer y persuadir a nuestras sociedades es que nos va a ir bien porque vamos a trabajar por el bienestar de los pueblos y en contra de las corporaciones que solamente quieren su beneficio sectorial. (APLAUSOS). Esto es clave porque tienen que vernos a nosotros, que nos han elegido para que los conduzcamos, para que llevemos al país, a los 40 millones de argentinos,  a los más de 200 millones de brasileros, a los 3 millones y pico de uruguayos, a los paraguayos, a Hugo que seguramente lo van a elegir para que siga conduciendo al pueblo venezolano, en octubre también; a Rafael, nos han elegido para que le solucionemos los problemas, no para que se los contemos, para que se lo solucionemos y que instrumentemos las políticas apropiadas para poder dar respuesta.

Y eso fue lo que hicimos en el 2009 y nos permitió un crecimiento en el 2010, y luego en el 2011 un aumento de la productividad. Según las Naciones Unidas, el segundo país, después de China, que más medidas inyectó al mercado interno fue nuestro país, la República Argentina logrando un crecimiento que hoy está en el 9,3 de avance de la actividad. ¿Cómo lo hicimos? Fortaleciendo fuertemente el mercado interno. Y cómo creemos que tienen que ser, porque yo he leído, he escuchado a todos hablar de esta cosa del MERCOSUR como algo comercial. Y yo lo he dicho hoy en la reunión que hemos tenido los Presidentes, nosotros tenemos que tener una visión que vaya más allá de lo comercial, saber que el comercio va a ser fundamental, pero tomarlo como un instrumento de judo, apoyarnos en eso regionalmente para saber que todos tenemos que protegernos y ganar, y terminar con visiones que uno puede salvarse a costa del otro. Esto se hizo en la Argentina cuando se creyó durante el régimen de la convertibilidad, durante el régimen del Consenso de Washington donde el modelo era no de crecimiento y empleo, sino de metas de inflación y así nos fue. Primero fueron por uno, después fueron por los otros y finalmente terminaron cayendo todos, excepto los bancos. Todos excepto los bancos, que se salvaron. Y lo podemos ver, casualmente ayer se cumplen 10 años de que más de 50 argentinos, o treinta y pico de argentinos morían. Yo era Senadora, señores, yo lo recuerdo como si fuera hoy, estaba sentada en mi banca cuando entró un Senador a decir que estaban pegándole a las Madres de Plaza de Mayo, en la Plaza de Mayo, y ahí se fueron un montón de pibes jóvenes, algunos de los cuales hoy están aquí acompañándome, y el país se derrumbó.

Y me acuerdo porque no pudimos salir del Senado, hasta la una y media de la mañana, y por esas cosas de la vida era Senador el Presidente Raúl Alfonsín, el Presidente – quien junto a Sarney, fundó el MERCOSUR – pero que cuyas políticas finalmente habían sido abandonadas porque alguien había dicho que era mejor ser amigos de los ricos que ser amigos de los pobres. Esto había pasado en la década de los 90. Y me acuerdo de esa noche porque recién pudimos salir a las tres de la mañana, escoltados por la infantería de la policía, porque la gente quería matar a cuanto político, empresario, banquero, o dirigente  se le cruzara por el frente porque se le habían quedado con la plata. Recuerdo todavía los tratamientos psicológicos que tuvieron que pagar a los empleados de los bancos, porque los insultaban; recuerdo cuando fueron tapiadas las puertas de los bancos con planchuelas de acero para que la gente no pudiera entrar; recuerdo todavía también la madrugada en que como Senadora voté en contra de la derogación de la Ley de Subversión Económica porque creía que se tenían que hacer responsables los que habían cometido semejante salvajada que había llegado casi al quiebre institucional; cinco Presidentes en una semana tuvimos, un endeudamiento feroz. Sostuvimos la convertibilidad, durante diez años, a costa de un endeudamiento feroz de la República Argentina, a costa de la venta del patrimonio nacional: energía, telecomunicaciones, combustible, nada quedó sin vender. O sea todo esto que está pasando, el endeudamiento en Europa, el endeudamiento de las familias, el endeudamiento de los Estados nosotros los vimos. Recuerdo hace poco tiempo, cuando estuve con Nicolás Sarkozy, en septiembre, y hablaban sobre la deuda de Grecia y le decía van a tener que hacer una quita. Y me dijo no podemos hacer una quita, en septiembre, de este año. Me lo dijo: “no podemos hacer una quita” porque Argentina no es igual a Grecia. Claro – le digo yo – que Argentina no es igual a Grecia, tiene mucho menos que Grecia, si Argentina no podía pagar 170 mil millones de dólares como va a poder pagar Grecia 350 mil millones.

Y lo que yo veo, pese a ese cartel que había en la reunión del G-20 que decía: “G-20 Cannes, nuevo mundo, nuevas ideas”, hay un nuevo mundo, lo que no hay son nuevas ideas, este es el gran problema que hoy tenemos. ¿Por qué? Porque si uno analiza la historia de la humanidad de que siempre fueron primero las transformaciones sociales y luego vinieron los hombres que formularon teóricamente esas transformaciones sociales y las encaminaron y le dieron cauce y soluciones de conflictos. Eso fue el neoliberalismo; Adam Smith y Ricardo no escriben sobre cosas que van a pasar, hablan sobre el maquinismo, sobre el industrialismo, el capitalismo y el liberalismo, que ya había sido creado, a partir de la Revolución Francesa, no teorizan, teorizan sobre lo hecho, sobre lo que está pasando. Marx mismo – ya que a ti te gusta hablar de la Unión Soviética, quién hizo el marxismo en la Unión Soviética, digamos – Marx mismo, Marx teoriza sobre las consecuencias del capitalismo y del liberalismo, del trabajo de las mujeres, de los chicos, de la explotación, de la plusvalía, o sea todos teorizan. El problema que hoy tenemos en el mundo – queridos amigos y amigas, presidentes y presidentas – es que no tenemos un nuevo marco teórico que explique este mundo y cuáles son los caminos a seguir.

Por eso yo digo que tenemos que hacer aquí algo diferente, algo que sea algo más que el MERCOSUR que por suerte – para los que auguraban la muerte se equivocan – porque evidentemente nadie quiere entrar a un cementerio. Si Venezuela quiera entrar, si Ecuador quiere entrar quiere decir que este MERCOSUR goza de buena salud, que nos faltan cosas, muchísimas. La primera saber que tenemos que superar el criterio de vernos solamente desde un punto de vista comercial; sin perder de vista que es importantísimo un instrumento: el comercio, mirado también extrazona y también intrazona – como hoy señalaba Rafael – en lo que hace a la distribución de la diferencia neta que tengamos y que obtengamos producto de esa arancel externo común, que hoy estamos subiendo.

Pero también tenemos que saber que en la integración económica está, porque ahora viene otra cuestión, nosotros ya no tenemos niveles de endeudamiento importante, pero tenemos también altos de niveles de extranjerización de nuestra economía, que en un mundo en crisis, cuando uno observa la cuenta corriente de capital – y yo no soy economista pero en estos últimos años tuve que aprender a la fuerza, Rafael – observa que lo que antes se iba por intereses de la deuda hoy se va por remesas de utilidades, sin reinversión. Y necesitamos, además, hacer regionalmente un proceso de sustitución de importaciones urgente, y tenemos para ello los instrumentos para hacerlo. Por eso es importante, y yo vengo bregando desde tiempos inmemoriales por el ingreso de Venezuela. Nosotros con el ingreso de Venezuela estaríamos cerrando la ecuación energética, tendríamos la energía suficiente para no depender, junto a la mejor tierra que hoy está produciendo casi el 50 por ciento de los granos del mundo, con reservas acuíferas importantísimas, pero necesitamos comenzar a identificar todas aquellas cosas que podamos hacer aquí, adentro, en la región. Y no significa cerrarnos al mundo, en absoluto no estamos proponiendo cerrarnos al mundo porque sería imposible hacerlo en un mundo globalizado. Simplemente que en esta etapa de la historia, así como hubo un ciclo histórico del derecho y el intercambio comercial que favoreció a las naciones desarrolladas manufactureras, el surgimiento precisamente del sudeste asiático y de Indias es lo que tuerce ese sino histórico que teníamos nosotros de ser solamente productores de comodities y baratos además, porque comienzan a tener que alimentar a todos ellos que producen barato – como señala Dilma – y nos hacen dumping por muchas cosas, pero que necesitan también que alimentar a millones de personas que antes no comían.

Entonces – digo – debemos darnos una política lo suficientemente inteligente, cooperativa, colaborativa entre todos nosotros en la región para poder aprovechar esta oportunidad histórica, lo que algunos ven como una crisis amenazante, yo lo veo como una oportunidad histórica de la región para poder desarrollar todo lo que no hemos podido hacer en estos años, donde nos habían condenado a ser el patio trasero del mundo. Por si todo esto fuera poco también tenemos recursos humanos altamente calificados, cada uno de estos países puede aportar, Argentina puede aportar su expertise en energía atómica y su ejemplo también en el mundo de ser uno de los países del club nuclear no proliferante, respetado por todo el mundo; podemos aprovechar nuestra inmensa capacidad de biotecnología, que nos ha permitido desarrollar en materia agrícola ganadera una competitividad única en todo el mundo por hectárea, que además desarrolla toda una industria que podría pensarse es de comodities únicamente, pero que detrás de ella está la industria de los fertilizantes, está la industria de la maquinaría agrícola mecánica. Tenemos muchas cosas para hacer, la minería que algunos les parece casi una mala palabra, pero que haciéndola sustentable y respetando las normas que se hacen en otros países es todavía una actividad sub-explotada en la región.

En mi país, por ejemplo, muchos critican la minería y sin embargo ponen a Chile como un modelo de ejemplo de desarrollo económico. Y yo le digo pero si el principal desarrollo que tiene Chile ha sido el cobre, porqué lo que está del otro lado de la cordillera no va a estar de este lado de la cordillera y tal vez en mayor medida porque la veta sigue hasta el mar, no hay límites geográficos para la geología, no hay límites políticos para la mineralogía.

Entonces yo quiero decirles a todos ustedes hoy, en esta presidencia pro témpore, que tenemos muchas tareas que hacer por delante. Yo me acuerdo que cuando entregué la presidencia en San Juan, si el Canciller no me deja equivocar, ahí tuvimos un gran logro: aprobamos el Código Aduanero del MERCOSUR, terminamos la presidencia nuestra, en San Juan con la aprobación del Código Minero. Ahora necesitamos abocarnos a armonizar nuestros sistemas aduaneros de los cuatro países, on line, informáticamente, de manera tal de tener un desarrollo y poder aplicar esto, y no tener que venir a discutir cosas acá, con lápiz, con doscientas posiciones. Ahí la veo por ahí a la ministra con los nomencladores, a Pimentel con lo nomencladores identificando qué cosa. Esto lo tenemos que armonizar on line, en la época de las telecomunicaciones andamos con unos mamotretos así fijándonos qué posiciones tenemos y cuáles no. Esto tendría que estar todo on line entre los cuatro países y entre los que más quieran integrarse. Pero tenemos que tener en claro que esto es el aspecto comercial, que lo debemos desarrollar, profundizar, armonizar y que sea equitativo. Porque solamente va a ser valorada por nuestra sociedad nuestra pertenencia al grupo y al bloque si todos ven en  esa pertenencia al bloque que mejora su calidad de vida.

De hecho – y esto lo hemos charlado con “Pepe” muchísimas veces – cada vez que a la Argentina le ha ido mal a Uruguay le ha ido peor. Siempre me lo repite y claro como no decirlo si esto es la realidad. Y si a Brasil le va mal a la Argentina también le va a ir mal. Por eso nuestra obligación es que a toda la región le vaya bien, porque hemos podido crecer de esa manera. Si nosotros vemos como ha crecido el intercambio entre nosotros, pero todavía sigue siendo mayor muchas veces el intercambio extrazona. La propuesta debe ser entonces que ese intercambio extrazona no sea visto el comercio intrazona como una cuestión comercial si no de desarrollo, de aprovechar ese comercio intrazona para el desarrollo efectivo de valor agregado en cada uno de nuestros países y que no se reprimaricen nuestras exportaciones.  Porque también, la gran ventaja de todo este proceso, han sido los millones y millones de puestos de trabajo que se han generado y que le han permitido a la gente ingresar al consumo. ¿Pero saben por qué? Porque, primero, han ingresado a la dignidad del trabajo, que es el gran organizador de toda sociedad. Cuando no hay trabajo, la sociedad se desorganiza y la familia se destruye.

Y yo creo que uno de los méritos más importantes ha sido generar millones de puestos de trabajo que han permitido la inclusión. Y para a los que todavía no pudimos llegar con el trabajo, generar programas sociales sumamente importantes que también ayudan a la economía porque incentivan a la demanda agregada, otra de las claves.

Siempre nos enseñaron las escuelas tradicionales que primero era la oferta y después venía la demanda. Mentira, mentira. Solamente cuando hay innovación tecnológica, solamente cuando Henry Ford inventó el auto, hasta ese momento nadie había andado en auto porque no lo conocían, querían más caballos en los carruajes, tuvo que venir Henry Ford, crear el auto y entonces creó la necesidad. Ahí sí funciona la oferta antes que la demanda y como es la novedad, después todos quieren eso.

Y si quieren ir más cerca porque les parece muy lejos Henry Ford, miren el Internet. Hasta que no surgió Bill Gates, no estuvo toda esta generación de innovadores tecnológicos con sus teléfonos inteligentes…La Argentina hoy tiene 50 millones de celulares, más celulares que argentinos. Entonces allí también está primera la oferta. Pero en el resto de las actividades, rige primero la demanda agregada: alimentos, acero, construcción. Ahí rige primero la demanda agregada.

Por eso también, una de las claves es en este mundo nuevo la innovación tecnológica que podamos lograr en cada una de nuestras actividades para hacer funcionar de vuelta el tema de la oferta. O sea, que inviertan para generar demanda, porque saben que eso va a ser demandado.

Eso necesita, no solamente de buenos políticos y políticas, sino también de nuevos empresarios y de una nueva clase empresarial que comprenda el mundo en que se está viviendo.

Para finalizar, quiero agradecer especialmente el apoyo que han dado a Malvinas, que no es una causa argentina. Malvinas no es una causa argentina, es una causa global, porque en Malvinas se nos están llevando los recursos petroleros y pesqueros. Y cuando tengan necesidad de más recursos -piensen todos los que tengan recursos-, que los que tengan la fuerza, los va a ir a buscar adónde sea y cómo sea, adónde sea y cómo sea. Y si no que pregunten a algunos de los conflictos bélicos que se desarrollan distante allende fronteras a qué obedecen, a qué obedecen determinadas intervenciones, cuando se violan los derechos humanos en países petroleros y cuando se violan los derechos humanos en países que no son petroleros.

Los derechos humanos son iguales en todas partes y todos los gobiernos que los violan, deberían ser castigados. Sin embargo, son más castigados los que violan derechos humanos cuando los países tienen minerales, petróleo y riquezas que cuando no los tienen o cuando responden a cuestiones de geopolítica o ajedrez internacional.

Entonces, miremos este mundo con inteligencia, sin egoísmos. Porque no estamos pidiendo ni gente buena ni solidaria; yo solamente les pido cuando les hablo a los empresarios, gente inteligente que pueda, no saber solamente, si no entender.

Más importante que saber, es entender; hay gente que sabe de todo y no entiende nada. Uno lo puede ver muchas veces hasta cuando habla con gente muy leída y muy instruida. Podría hacer dulce –en la Argentina hay una expresión “podemos hacer dulce”- con gente de este tipo.

Por eso, quiero agradecerles lo de Malvinas, porque no es una causa nacional, es una causa global. Estamos defendiendo, no solamente soberanía, sino que también estamos defendiendo multilateralismo. Porque bueno es decirlo también acá: se nos pasan hablando de que debemos respetar y ser respetuosos de Naciones Unidas, salvo cuando los que violan las disposiciones de Naciones Unidas, se sientan en el Consejo de Seguridad. Si estás sentado en el Consejo de Seguridad con silla permanente, podés violar todos los derechos humanos y lo que se te ponga adelante sin ningún problema que nadie te va a reclamar nada. Y el Reino Unido es uno de los que se sienta en forma permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y no respeta ni una sola de las resoluciones.

No les estamos diciendo que vengan a reconocernos que las Malvinas son argentinas; les estamos diciendo que cumplan con lo que dijo Naciones Unidas: sentarse a dialogar, a dialogar, a dialogar. Y que no nos vengan con la excusa de la dictadura y de la guerra de hace treinta años, porque los que hablaban con los dictadores eran ellos, no éramos nosotros. Al contrario, muchos de nuestra generación no existen, más de 30 mil. Dilma no hablaba con los dictadores tampoco en su país y Pepe, bueno, ni hablar.

Entonces…a vos no te digo nada porque eras militar, así que, te perdono la vida porque no estabas en ninguna cosa rara, pero te perdono la vida. Digamos las cosas como son, con nombre, apellido y letra por letra para que nadie se equivoque.

Yo quiero agradecerles a todos la inmensa solidaridad con Malvinas, pero sepan que cuando están firmando algo por Malvinas apoyando a la Argentina, lo están haciendo también en defensa propia. Como ese poema que se adjudica a Bertolt Bretch pero que me vine a enterar en un museo de los Estados Unidos, del Holocausto, en Washington, que en realidad no es de Bertolt Bretch sino de un autor judío, el pastor Martin Niemoeller, cuando habla de que “primero fueron por unos, después fueron por otros y, finalmente, cuando vinieron por ti, ya era demasiado tarde”. De esto se trata. (APLAUSOS)

Acá hay países que tienen muchísima riqueza natural: ahí está el Amazonas. Me acuerdo en la FAO, cuando nos reclamaban por el precio de las commodities y no sé qué otra cosa más y Lula les dijo que el día que le pongan techo a las patentes medicinales o nos transfieran gratuitamente las patentes medicinales y todas las otras patentes, podíamos hablar de ponerle un precio a las commodities. Me acuerdo muy bien, como si fuera hoy. Fue una cumbre que se hizo allá en Roma, en FAO, sobre el tema del hambre.

Acá hay países muy ricos, acuíferos, vos, Hugo, con tu gas y tu petróleo. Parte de tus problemas es ese gas y ese petróleo, vos lo sabés mejor que yo. El acuífero increíble del Amazonas, el acuífero guaraní, Ecuador también con sus riquezas.

Entonces, tengamos, no digo la viveza porque es un término que en Argentina siempre fue mal interpretado, la inteligencia de entender de que cuidándonos entre nosotros, nos estamos cuidando, primero, a nosotros mismos y preservándonos nosotros mismos, generando mercado interno, generando desarrollo regional sin dejar de mirar al mundo porque sería imposible hacerlo.

Y en cuanto a ti Rafael que decías que Estados Unidos había abandonado el proteccionismo porque ya tenían el saldo tecnológico, es mentira. Yo no puedo vender limones ni cítricos a Estados Unidos por cuestiones fitosanitarias. Pero resulta que soy la primera productora de limones del mundo y Coca-Cola compra mis limones. Le dije al presidente Obama: “Si Coca-Cola compra los limones de Argentina, cómo que tengo barreras fitosanitarias en Estados Unidos”. Tampoco la carne nos dejan entrar.

Siguen con el mismo proteccionismo porque están los intereses de los que ellos llaman “los farmers” por los cuales se vota en los Estados Unidos. Y le decía yo cuando nos amenazaron que nos iban a sacar los 30 millones de franquicias que tenemos por ahí de no sé qué cosa de productos. Ellos tienen un superávit con Argentina también de casi 5 mil millones de dólares.

Cuando la Argentina estaba en crisis, cuando Kirchner llegó a la presidencia argentina en el año 2003, la Argentina tenía superávit con Estados Unidos: 1.126 millones de dólares de superávit. Porque también vendíamos energía y había argentinos, que se dicen inteligentes, que decían “yo me acuerdo cuando exportábamos energía”.  

Pero en cualquier país que se precie, no hay que exportar la energía, hay que consumirla en la propia industria, en el propio desarrollo. Y entonces les decía y les explicaba cómo había ido mejorando la balanza comercial de los Estados Unidos a medida que Argentina crecía y se reindustrializaba. Lo mismo que también mejoró con el Brasil, que también tiene balanza superavitaria con nosotros a medida que nos vamos desarrollando porque necesitamos de mayor grado de industrialización. Entonces yo digo que hay que ser inteligentes y ayudar al círculo virtuoso.

Pero bueno, no todos los entienden porque, en realidad, o están muy condicionados en sus propios países o realmente, las cabezas que los asesoran son las que produjeron la crisis. Y es muy difícil que alguien que produjo esta crisis monumental del capitalismo, del capitalismo tal cual lo conciben ellos, no del capitalismo que produce bienes y servicios y que estaba, según ellos, en la década del 80…

Fijate vos qué curioso: la llaman “la década perdida”. La relación entre los activos financieros y lo que el mundo producía, era prácticamente lo mismo; si el dinero es un bien fungible que se ha creado para comprar mercaderías o comprar servicios y yo tengo cuatro veces más dinero que los bienes y servicios que produzco en todo el mundo, y todavía arriba me hablan de que no gobiernan con metas de inflación, qué me digan qué es eso, sino una inmensa burbuja que les está explotando en las manos y que no saben cómo hacer para resolverla.

Por eso digo para terminar y no extenderme porque sé que algunos otros más quieren hacer uso de la palabra, quiero decirles que las tareas para estos seis meses será tratar de armonizar, además de esta Comisión que se ha conformado para lograr la integración definitiva como socios plenos de Venezuela y también la de Ecuador, si así lo decide, tenemos que dedicarnos también a armonizar esta Código Aduanero, normas on line, para no tener que seguir discutiendo cosas que ya debemos resolver.

Además, tenemos que saber, que si uno mira lo que hemos hecho, hemos visto que todos hemos crecido juntos. Si porque viene una crisis provocada de afuera creemos que creciendo yo solo a costa del otro me voy a salvar, les notifico que esa salvación les podrá durar un tiempito. Esto pasó en la Argentina y finalmente, todo explotó y voló por los aires. Por eso, con lo que tenemos que seguir es cuidando esto que hemos hecho hasta ahora, con dificultades, con errores, con avances, con intereses que por ahí tenemos que discutir, que nos enojamos porque viene un lobby y presiona a tal presidente y viene el otro y le habla al otro…

Nosotros escuchemos fundamentalmente y miremos lo que hemos logrado y cuando nos vienen a reclamar, porque esto siempre nos pasa a los presidentes, te vienen a reclamar de todas partes, te vienen a reclamar desde los sindicatos, te vienen a reclamar desde las empresas, te vienen a reclamar desde la sociedad, miremos siempre lo que hemos logrado, lo que hemos hecho en estos años para poder enfrentar esto que viene de afuera y que, si somos inteligentes, como lo hicimos durante los últimos cuatro años, lo podremos y pudimos sortear.

Pero seamos inteligentes y miremos lo que hemos hecho. Qué hemos hecho, hemos hecho y mucho y creo que este debe ser el camino: profundizar la integración, es la integración económica y es la decisión política y el coraje para hacerlo.

Yo agrego esta última palabrita que es fundamental en todos los órdenes de la vida, pero en la política lo es mucho más y se los dice una Presidenta a la que muchos auguraban que no terminaba su mandato, como también se lo auguraron a él, como también se lo auguraron a él en una editorial que se publicó en un diario a los pocos días de asumir: “La Argentina ha resuelto dar su gobierno por un año”, dijeron del gobierno de Néstor Kirchner porque no había aceptado una serie de imposiciones. Y allí fuimos, con lo que creíamos, con lo que siempre pensamos, con la defensa irrestricta de los derechos humanos, que ni siquiera figuraban en ninguna agenda y en ninguna encuesta. Porque además, nunca hemos hecho política por las encuestas; las encuestan nos daban menos diez y nosotros seguíamos trabajando y redoblando la apuesta, porque creemos en la política, no en los comentaristas o en los analistas de la política y que no los desprecio, pero que se dedican a comentar o a analizar lo que hacen otros pueblos y dirigentes.

Yo sigo creyendo, fundamentalmente, en la fuerza del pueblo y en la fuerza de nuestras convicciones de nuestras ideas y de nuestras historias. Porque además, los presidentes que hoy somos presidentes y presidentas, no nacimos de un repollo, aunque algunos hayan creído que yo era presidenta porque estaba casada con un presidente. No nacimos de un repollo, somos militantes de toda la vida…(APLAUSOS)…que hemos enfrentado cosas mucho más duras, porque las hemos enfrentado con nuestro cuerpo, con todo lo que teníamos que poner.

Por eso, discúlpenme que yo me enfervorizó un poco cuando hablo, pero la verdad es que lo siento así y creo que tenemos una magnífica oportunidad de esa patria virtuosa que soñaron tantos hombres cuyos nombres fueron hoy aquí invocados, San Martín, Bolívar, Artigas, yo le agrego a Manuel Belgrano, a Mariano Moreno, a la Juana Azurduy, convertida en generala del Ejército Argentino por esta Presidente, a Manuela Sáenz, a tantas mujeres anónimas, a las que acompañaban a los ejércitos libertadores para darles la comida, los víveres y lo que había que darles además a los hombres cuando iban al frente, al combate sin falsos pudores o tonterías.

A esos hombres y a esas mujeres, es a los que tenemos que homenajear. Y a esos no se los homenajea invocándolos en los actos patrióticos ni en las fechas patrióticas ni en los discursos; a esos se los homenajea –no me olvido de Perón ni de Eva Perón porque si no me van a criticar en mi país y van a decir que no soy peronista- cuando se gobierna, en cada acto de gobierno, en cada decisión política que cada uno de nosotros tome, ahí tenemos que hacerlo.

Te veo a vos y mi acuerdo de Francisco Solano López. Fíjense, el primer país industrializado de la región. Cuando andábamos con taparrabos en Brasil y en Argentina, Francisco Solano López tenía ferrocarriles, altos hornos de fundición, era el país más industrializado y ahí fuimos a esa guerra que no quiero ni acordarme el nombre porque todavía me da vergüenza como argentina a abortar una experiencia fascinante como fue la de Solano López y Gaspar Rodríguez de Francia.    

Esta fue la historia de la región y hoy tenemos la oportunidad de revertir todo eso. Lo estamos haciendo, con nuestros matices, con nuestras diferencias, pero lo estamos haciendo. No cejemos de hacer, homenajeémoslos, pero por sobre todas las cosas, hagámonos cargo de las esperanzas, de las ilusiones y de lo que han confiado en cada uno de nosotros cada uno de los ciudadanos y ciudadanas que ha puesto su voto para que cada uno de nosotros nos sentemos a gobernar en nombre de todos ellos.

Muchas gracias y doy por asumida la Presidencia Pro Témpore del MERCOSUR. (APLAUSOS)

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