<<< LA TRAGEDIA DE ONCE: con el dolor no se juega <<<

Festival de amarillismo en los canales que más miden cuanto más grande es la tragedia, sin pensar que cualquiera pudo haber estado allí.

Primero decir lo obvio: La acción principal del tren es avanzar, llegar a destino. Para ello arranca y frena en cada una de las estaciones de su recorrido. El tren empieza su viaje mucho antes de la estación terminal, a la que debe llegar. Lo inusual es que este accidente se produce llegando. Recorrió hasta al último centímetro del trayecto previsto, pero lo hizo a una velocidad trágica.

En cada estación anterior arrancó y frenó. En la última, justo en la última, cuando todo su pasaje estaba ya pensando en la salida, se produce el hecho fatal, la anomalía en los frenos (o humana, ya se sabrá), y el tren se detiene contra el parachoque, que está allí para eso, pero se espera que nunca sea utilizado. Y frena. Lleno de gente, la inercia hace que frene vagón contra vagón, alguno se incrusta dentro de otro, la tragedia resulta horrorasa con los cuerpos que yacen inermes entre los fierros retorcidos. Y se produce el horror que hasta este momento en que escribo arroja 49 muertos y más de 600 heridos.

A partir de ahora, ríos de tinta se escribirán buscando culpables, indicando responsables y vaya que los hay, y sus falencias dejaron 49 vidas en el camino que vieron sus sueños truncados de manera inesperada, pero sobre todo INJUSTA.

Seguramente, lo que más nos molestará serán los arribistas y conductores de cualquier tipo de emisión que súbitamente se convertirán en expertos en seguridad ferroviaria y dirijirán todos sus dardos para endilgarle la responsabilidad al gobierno, exclusivamente.
No diremos aquí que el gobierno no tiene responsabilidad alguna, pero la fatalidad no tiene rostro. Sin dudas esto haya sido evitable, y por eso el dolor es inmenso. Ya se descubrirán aspectos de mantenimiento o la carencia de, respecto de esta particular formación que indicarán cuanto de evitable pudo haber sido. Y volverá a ponerse en tela de juicio el tema de los subsidios para una empresa que maneja un servicio público tan sensible como necesario, pero que a todas luces dejaba mucho que desear.
No estamos en condiciones de sustentar un consejo o recomendación, de las tantas que se van a arrojar en estas horas, pero sin dudas el tema de la propia concesión entrará en tela de juicio y será puesta en consideración por la presidenta.
El accidente del colectivo que hace poco pasó con la barrera defectuosa en el mismo ferrocarril pero en la estación Flores que dejó 11 víctimas y más de 200 heridos está fresco.

Debe quedar perfectamente claro que el tema es serio y mucho más lo son la cantidad de víctimas evitables que la eventual codicia empresaria, el desmanejo del servicio e irresponsabilidades varias deberían de haber evitado. Es de esperar que semejante tragedia no que impune a la vez que el servicio sea conducido responsablemente y mejorado tanto como el pueblo que lo utiliza merece.

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Acerca de Alejandro Quijano

La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Publicado el 22 de febrero de 2012 en Posts. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. mierda, uno a uno tienen que caer los responsables. Schiavi es el principal

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