<<< ONCE Y EL DESPUÉS <<<

La corpo y parte de la opo están de fiesta sobre los muertos del tren que utilizan para pegarle al gobierno. No dijeron nada nunca antes cuando se desguazaron los trenes, ni cuando el servicio estuvo al borde del colapso previo al 2003.

Pero ahora, se hacen un festín tirándonos los muertos y porque la presidenta SIMPLEMENTE se está tomando su tiempo para analizar como corresponde la solución del tema. Y será IMPLACABLE con los responsables. Eso lo saben todos, pero ahora se aprovechan del momentáneo silencio. Porque como las responsabilidades son diferentes, algunos no dicen nada de como solucionar el problema, sólo lo utilizan para mellar al gobierno, pero Cristina, dirá lo que deba en el momento en que la solución esté decidida porque gobierna para los mismos que murieron en el tren. Asumirá la responsabilidad del estado en el siniestro y tomará las decisiones correctas para re-diseñar la política de transporte en general y la ferroviaria en particular.
Mientras tanto, los buitres se alimentan de la carroña que quedó en las vías, sin importarles el dolor ni las vidas perdidas, sólo sus mezquinos intereses.

La Presidenta gobierna las 24 horas de los 365 días el año. No gobierna sólo cuando habla. Fueron sus decisiones las que indicaron a sus funcionarios la forma de coordinar tareas de rescate con el personal de la Ciudad y demás dependencias estatales. Fue la mismísima Presidenta quien decretó el duelo nacional y pidió la suspensión de toda actividad que pudiese sacar al pueblo argentino del necesario clima de recogimiento en memoria de las víctimas. Fue Cristina quien instruyó a sus colaboradores y ministros para resguardar todo lo que pueda servir como elemento de investigación y fue decisión suya que el Estado se presente como querellante. Fue una Presidenta presente, no desde el aspecto presencial ante las cámaras en medio de la tragedia sino desde la gestión para encauzar y, en alguna medida, paliar los efectos de la tragedia, nadie puede ponerlo en duda. Recordemos como se cuestionó por ejemplo la presencia de Scioli ante todas las cámaras en momentos en que la madre reconoce el cadáver de Candela.

Además, los que se desgañitan reclamando por la ausencia de la presidenta en estos días, nunca dicen que hubieran esperado que dijera porque cualquier cosa que diga igualmente será motivo de crítica, porque esa es la postura que tienen asumida, criticar todo porque todo está mal.

Y falta, todavía falta. Porque para algunos, esto ha sido una extraordinaria oportunidad de por fin tener algo con lo que criticar al gobierno, para ella lo que falta es la solución al problema para que no se repita. Esa es la diferencia entre una estadista de una rata carroñera que se mece sobre las víctimas para bartolear críticas e intentar llevar agua para su molino.

Sin dudas esta tragedia nos ha shockeado. EL impacto ha sido diferente. Siempre duro. Lo hemos sentido allí, en lo profundo de nuestro ser y de nuestras conciencias. Todos quienes apoyamos el actual modelo de inclusión, asumimos como “propio” los estragos que dejan víctimas cuando éstos se producen. Sentimos una relación directa entre nuestro apoyo y orientación del voto que emitimos hace poco, con la corresponsabilidad por muertes en un medio de transporte público que le cabe al estado. El gobierno que elegimos tiene a cargo el manejo del estado, de allí nuestro sentimiento de corresponsabilidad, que no es ni más ni menos que un hacerse cargo por la parte que le toca, y al mismo tiempo es nuestra elevación de conciencia por el manejo de la cosa pública que está en la esencia del sentido que le dimos a nuestro voto. Por eso el sabor amargo, la profundidad del dolor, la impotencia por las muertes y la tragedia en su conjunto.

La sintonía fina pasa también por abocarse al tratamiento de temas que implica dar respuesta a la solución de derechos de segunda generación. No estamos hablando de hambre, pobreza o falta de trabajo sino de justamente, darle mejores condiciones de transporte a quienes recuperaron la autoestima, obtuvieron un empleo y hoy tienen la dignidad de contar con un sustento para sus familias, lo que los lleva a reclamar el justo derecho de llegar al trabajo, es decir de viajar en condiciones decentes, a horario y no como ganado. Este es uno de esos problemas que podríamos llamar “consecuencia” del crecimiento, que se topan con lo irreversible de muchas de las medidas de destrucción del aparato del estado y lo público que dejó la década menemista y la inoperancia de la alianza.

Recién en 2008 se aprobó uno de los últimos proyectos de ley que envió Néstor Kirchner al congreso, que pusieron un poco de orden en el caótico sistema ferroviario y ya en aquel entonces la alternativa de la re-estatización fue dejada de lado. Ahora se reclama se cancele la concesión a TBA pero la solución es mucho más compleja y abarcadora que la simple medida de rescisión de un contrato que, sin causales de fuste, podría implicar un costo mayor que el beneficio que se busca por el reclamo judicial que la concesionaria pudiera hacer ante una medida que no tenga el sustento adecuado.

Con la base de la ley del 2008, se estaban tomando medidas que se encontraban en plena ejecución, como ser el soterramiento de la línea del Sarmiento que tiene un costo de 2700 millones de dólares y la implementación del uso de la tarjeta SUBE para re direccionar los subsidios de las empresa a los consumidores. EL presupuesto del presente año cuenta con una previsión de gasto de 12.000 millones de pesos, el más alto de la historia, sólo para trenes. De esos 12 mil millones la mitad se gastarán en obras. El resto es para seguir manteniendo el costo del transporte para el pueblo como el más bajo del mundo. Es decir, no es cierto que no se estaba haciendo nada. Y también es cierto que la entrada en vigencia de la tarjeta SUBE implicaba un sinceramiento absoluto de las cantidades que se girarían a los concesionarios por pasajeros transportados reales y no pasibles de un dibujo. Es lo que se denomina ingreso salarial indirecto, que mucho sirvió para reactivar la economía en tanto permitía a los que recuperaban el trabajo  llegar a sus lugares aunque, obvio es decirlo, no de la mejor manera, esa que hoy se reclama deberá formar parte de la solución que sobrevendrá a la tragedia.

No perdamos de vista que el país continúa, la vida sigue y la memoria de las víctimas deberá ser honrada con una nueva política que le de solución al transporte. Superaremos el “golpe” del estrago ferroviario y veremos que todo lo demás sigue igual o mejor y por mucho que chillen las ratas de albañal que pretenden sacar provecho político de la tragedia, nada cambiará el actual curso de las cosas. Hacerse responsable y hacerse cargo es la marca registrada “K”, que ha venido reparando faltas y transformando carencias en derechos desde su asunción, por lo que no hay porque dudar de la capacidad transformadora de nuestra presidenta que esta vez, como en todas las anteriores, respaldada en el 54%, pondrá las cosas en su lugar y ofrecerá trabajo, gestión y compromiso militante para encauzar el problema del transporte como los trabajadores merecen. La justicia deberá decir lo suyo primero para despejar alguna duda, y deslindar responsabilidades.
 Nunca más atinado que ahora lo del NUNCA MENOS.
Así, gritándolo por convicción: NUNCA MENOS!!!

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Acerca de Alejandro Quijano

La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Publicado el 27 de febrero de 2012 en Posts. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Excelente nota!!!!!! Gracias por compartir en la pagina de las yeguas!! Nunca menos!!! Un abrazo Compañero!!!

  2. Cristina se hizo la boluda.
    ¿Nadie sabía que en los trenes se viaja como la mierda? ¿Tuvo que haber 51 muertos y 703 heridos para que Cristina se de cuenta? Hace un año Cristina elogiaba a TBA junto a Schiavi. Cristina, sus ministros y sus funcionarios, son todos amigos.. y ahora se hacen los que no tienen nada que ver y tratan de echarle la culpa a “la corpo”!

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