Archivos Mensuales: mayo 2013

LA CONFRONTACIÓN TOTAL

Nótese que de ninguna manera podemos caer en la utilización de términos bélicos para describir la situación actual. Eso es para los que juegan al no compromiso intentando una postura intermedia, supuestamente equilibrada y este momento político no da para tibiezas ni medias tintas. Simplifican mal los que dicen es la guerra de clarín contra el gobierno. Son las corporaciones contra el pueblo.

Como pocas veces la disputa de sentido se da en el terreno de la política, sin atisbos de interrupciones democráticas y digo COMO POCAS VECES porque me parece aventurado decir COMO NUNCA ANTES dado que la historia está llena de ejemplos de situaciones de violencia y eso es algo que por todos los medios y a como dé lugar no se puede permitir. Dejemos el uso de la violencia a las represiones macristas. De todas formas la confrontación es total. COMPLETA. Hasta aquí, resumidamente, el contexto. Ahora entramos en los hechos.

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Hay una campaña comunicacional que implica un accionar destituyente intencional y permanente. Como ya se sabe, hoy los fierros son los medios. Así es como desde el canal cloacal del grupo que encabeza la embestida, todos los domingos asistimos a la puesta en escena de un show mediático cuasi payasesco pero de gran audiencia que lima el sentido común intentando colocar el tema corrupción como EL NORTE de toda la política nacional, como la única vara con la que se debe mensurar, como el único método de consideración de una gestión, en definitiva, intenta construir un común denominador que a partir de la denuncia serial, no hay nada más que explicar y eso es lo único que importa a la hora de tomar en cuenta la caracterización de la política y, por supuesto, del gobierno.

Todos los medios del medio más corrupto del grupo lavador y apropiador están a disposición de esa parafernalia infernal que se dispara dominicalmente pero que repiten  hasta el cansancio de manera diaria. Este accionar es claramente destituyente porque se pretende condenar sin juicio y sin pruebas por la sola denuncia hecha por un presentador y los dichos que se emiten en SEDE TELEVISIVA que hasta ahora no se confirmaron nunca donde corresponde, EN SEDE JUDICIAL.

De esta forma estamos entrando en una locura de tribunales mediáticos que en realidad lo que conlleva es la negación de la política y el funcionamiento de sus instituciones, que atenta realmente contra la República, e invierte la carga de la prueba ya que pareciera que basta una denuncia del mamotreto número uno del grupo mafioso para que el denunciado pase a tener FIRME CONDENA y deba iniciar un arduo camino de demostración de inocencia y no al revés, como indican la constitución y las leyes que reglamentan su ejercicio.

En esto consiste la batalla cultural más pesada. Pesada por el tenor de importancia que tiene esta negación de justicia implícita que establece la sola denuncia. El denunciado ya está condenado de antemano y ni siquiera se lo considera sospechoso. El énfasis con el que todos los periodistas de los medios opositores repiten la campaña denunciadora deja ver claramente la intencionalidad destituyente que implica este accionar autoritario que pretende imponer condenas por los dichos de un periodista y no por las sentencias dictadas por un Juez.

Subyace además la concreta intencionalidad de ANULAR el debate político. Pretende imponer como tema de debate excluyente, lo que emana de la cueva del grupo que dispone de denuncias varias y a los implicados los pone en fila con la soga al cuello y los dichos del verdugo gordo alcanzan para que se tire de la cuerda.

Si caemos en todas esas trampas mediáticas y nos distraemos con su prédica desmoralizadora abandonamos la militancia, dejamos la tarea solidaria, nos corremos de la discusión política, no debatimos, no explicamos el modelo y ellos ganan. Esa es la intención. Por eso la confrontación es completa.

Como hace varios años, la tapa de los diarios opositores, todos los días, son una operación política para esmerilar la confianza pública, y atacar al gobierno. Todo está mal. Todo será cada día peor. La constante prédica catastrófica tiene la clara intencionalidad de hacerle bajar los brazos al que lucha, al que todos los días sale a ganarse el mango, al que todos los días intenta mejorar y progresar en el marco de este proceso colectivo imparable que esta gente pretende hacer fracasar.

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Por eso la NEGACIÓN TOTAL del acto del Sábado pasado. No me quiero detener demasiado pero fue algo impresionante, un golpe terrible a esa construcción de sentido a la que la multitud en la plaza y todas las calles aledañas le puso un sosegate que no pudieron procesar. Los subleva que semejante manifestación popular se movilice en alegría y en paz, sin el más mínimo incidente, en apoyo al gobierno que se esmeran en denostar, y con el reconocimiento al liderazgo natural, profundísimo e indiscutido de la Presidenta. es a la vez un liderazgo RACIONAL y sentimental. Se la quiere porque mucho se la respeta.  No logran hacer surgir una sombra siquiera a la imagen de la presidenta. Saben que del lado de ellos hay LA NADA. Nadie mueve el amperímetro y los supuestos elegidos, los que a fuerza de DNU para complacer al amo pretender ser, no tienen ni para empezar. Y ellos lo saben.

La prueba cabal de su desesperación se encuentra en los editoriales que todos los esbirros de la corporación escriben siempre, diciendo que las encuestas abandonan a la presidenta. Sin excepción, no hay nota de clarín o la nación que no diga que cada día nos acercamos a una derrota o, como mínimo, a un escenario muy complicado que dejaría el gobierno sin rumbo a poco de empezar a contar los votos que reflejarán una considerable merma  acorde con la disminución de imagen positiva que todos los encuestadores serios le indican a la presidenta.

Esconden la realidad a sabiendas y el acto los descolocó. Desde ya que no hubo 700.000 almas. Tengo tantas marchas a la plaza encima que me juego a decir hubo más de un millón pero lo que importa es la actitud, la alegría, el talante de festejo de todos los que marchamos en apoyo a este modelo transformador e inclusivo. Y justamente ese es el punto central al que quería llegar. La campaña mediática de ninguna manera le modifica la realidad concreta que vive el habitante de nuestra querida patria bicentenaria. Por muchas denuncias y calumnias que propaguen, lo que no pueden hacer es quitarle el trabajo a nadie, no le pueden quitar la asignación ni la jubilación a nadie, ni siquiera la esperanza porque si algo también quedó claro el sábado, es que fue la plaza del futuro, llena de juventud y compromiso militante.

Además, saben que la elección no modificará la composición de las cámaras legislativas y si lo hace será para aumentar la mayoría del gobierno. Con solamente un 35% a nivel nacional alcanza para mantener la mayoría actual. Y estamos hablando de 20 puntos por debajo del 2011. Todo lo que supere ese 35% implicará acrecentar esa composición mayoritaria de legisladores que probadamente, responden a la Casa Rosada. Imaginen por un instante redondear un resultado cercano al 50%, incluso unos puntos menos. Luego de 10 años de gobierno, sería algo histórico y en ese punto es cuando DESESPERAN porque saben que los supuestos guarismos de las encuestas que ventean, no son lo que quisieran.

Por eso tanta insistencia con las denuncias en cadena mediática pero fundamentalmente con difundir erupciones volcánicas y catástrofes varias en el devenir de la economía. Por eso la tarea constante de meter miedo, de bajar lo más que se pueda las expectativas de repunte, las esperanzas de retomar la senda del crecimiento y la generación de más empleo. Por eso desesperan con el tema del control de precios que les quite la bandera inflacionaria. Es menester hacer ese esfuerzo para controlar ese aspecto. Sin una hecatombe económica, saben que las elecciones no cambiarán nada sino que confirmarán el rumbo y volverán a fortalecer al gobierno que sigue sin ceder a las presiones y sin perder el control de todas las variables de la economía, a pesar de los esfuerzos de corridas dolarizadas.

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Sucede que se repiten las historias. Se mantiene la disputa y eso de que las decisiones se tomen en la casa rosada no solo los incomoda, los enoja. Por eso trafican odio, versiones difamatorias y un compendio de quejas, a sabiendas que las elecciones no se ganan con eso, sino con propuestas. No pueden proponer nada porque para peor, la corporación los somete a no apartarse de su discurso y estrategia en la defensa de sus intereses.
Por eso empieza la nueva andanada que se inició a partir de la promulgación de las leyes que intentan democratizar la justicia. Entramos en una carrera contra reloj en la que intentarán impedir la elección popular de los consejeros. En este terreno de disputa, se juega una importante cuota de futuro. Puede haber algún traspié. Son infinidad de magistrados y necesitan uno que frene el proceso porque ya se sienten triunfadores y desde hoy mismo (leerlo al joaco da náuseas) anticipan para Cristina una derrota INNECESARIA. Porque innecesaria???, porque de no haberse metido con la corporación judicial que nosotros bancamos, no habría derrota. Ahora, si tocás nuestros intereses, te espera la derrota.

Son muchos intereses en juego que dependen de infinidad de causas que se encuentran en los tribunales y el miedo no es zonzo. Saben que la Justicia es el último bastión intocable que les queda. Por eso creo hay que estar atentos e incluso pienso que también ALERTAS para salir a defender estas Leyes de reforma judicial que, además, implica la parcial nacionalización de los comicios de Octubre y eso en parte alejará algunas realidades distritales y le permitirá a la Presidenta ponerle el cuerpo a una campaña nacional, que confirme con votos la reforma judicial.

Déjenme repetir que estamos protagonizando un quiebre, un momento histórico en el que ciertamente, no podemos permitir se nos arrebate todo lo logrado con tanto esfuerzo en estos 10 años. Vuelve a llorar en público la Mesa de enlace. CARADURAS!!! Pero son el eslabón que le faltaba a la embestida, a este capítulo que se renueva de la confrontación total que no nos dará respiro hasta Octubre. Hay que volver a empezar para confirmar los nuevos y retener los más de 12 millones de votos del 2011. Que no se nos escape ni uno. Así, estaremos asegurando mucho más que un triunfo electoral, estaremos asegurando el inicio de la nueva década, que venga a duplicar LA DEKADA GANADA.

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Carta N° 13 – LO JUSTO

Carta Abierta/13: Lo justo

carta abierta

 

 

 

 

 

Comenzamos esta carta –que a la vez es un llamado- con la fácil comprobación de cómo han avanzado, de qué recursos se valen y cómo se realizan los crecientes procesos de deslegitimación del gobierno. El estadio siempre presente de lo político, si bien no suele ser el más hablado, es el de la creencia colectiva, la libre opinión emancipada del tejido social. Hay un tono diario que tienen el hombre y mujer de la calle para expresar en un sistema sabido de signos rápidos, sus opiniones sobre la relación de los hechos colectivos con sus propias perspectivas vitales. Como sabemos, son la forma más profunda y también menos formalizada de las opciones políticas. Creencias en estado de insinuación, que suelen llamarse humores o estados de ánimo, nombres imprecisos pero elocuentes, en cuyo otro polo suelen estar las elucubraciones más exigentes, el cálculo de los políticos y el modo real en que operan las fuerzas sociales y económicas.

Estamos hablando del basamento efectivo y crítico en que se enraíza todo gobierno, el sustento de la verosimilitud del vivir común en un sociedad, las hipótesis que nos dejan entrever que no hay miedo en la convivencia, que hay esperanza en la vida pública y argumentos, por más que puedan ser apenas borroneados, en la esfera manifiesta de las acciones democráticas. Revistiendo tanta importancia el núcleo de creencias públicas que son siempre cambiantes pero no impiden revelar una viga maestra de donde toda comunidad viviente extrae el concepto de lo justo, hasta cierto punto es lógico que sean ellas las primeras atacadas. Ellas deben ahora encontrar sus propias lógicas expresivas ante el avance impiadoso de una narrativa mediática que apunta a deslegitimar, bajo la forma de un relato brutal, lo recorrido desde mayo de 2003. Para producir el ataque buscan sus símbolos evidentes, las palabras que ciertos ritos, ingenuos o profundos, señalan como el lugar de la creación de mancomuniones sociales. Es lógico, decimos, que quien desee perjudicar de modo extremo esta conjunción ciudadana donde se encuentran las instituciones visibles y la vida cotidiana, las políticas públicas y las realidades del trabajo, la actividad persistente de las más diversas militancias, dirija su hostilidad a los cimientos formadores de la adhesión que se congrega en las capas de la población que sostienen una experiencia singular de cambios sociales. ¿Qué cambios? Los que implican que por primera vez en la historia nacional se discutan aspectos de la organización del Estado y la sociedad, de la justicia y los medios de comunicación, con sentido emancipador y no restrictivo o portador de coerciones. Se trata, después de muchos años, de darle a la idea de justicia una dimensión que logre articular lo que siempre fue prolijamente separado por los poderes económicos: la libertad y la igualdad. Contra la apertura inédita de estas dimensiones fundamentales de la vida social es que se dirigen estas acciones profunda y visceralmente desestabilizadoras no sólo de la continuidad de un proyecto transformador sino, también, destinado a incidir insidiosamente sobre el sentido común de una parte significativa de la sociedad que es capturada por ese discurso destructivo y hostil de cualquier forma de convivencia democrática. De las cloacas del lenguaje se extraen los argumentos que, más allá de cualquier prueba, son presentados como la verdadera cara de un gobierno supuestamente atrapado en su propia red de venalidades y corrupciones. Ya no importan las diferencias políticas o ideológicas, tampoco los modelos económicos antagónicos, lo único que le interesa a esta máquina mediática descalificadora es sostener un bombardeo impiadoso y constante que no deje nada en pie.

Pero entonces, con menos pruebas que arietes dirigidos a mansalva, ausentes los fundamentos del uso de la prueba, la investigación, el juicio sobre las leyes y el mismo andamiaje legal del país, se considera todo ello fruto de un espíritu despótico, de jefes políticos que se prepararon toda una vida para llegar a la función pública mandando agrandar los cofres familiares mientras pronunciaban palabras como impuesto a la renta agraria o asignación universal por hijo. Nuevamente la impostura pero ahora justificada por un ansia desenfrenada de enriquecimiento. La oscura figura del avaro, la brutal construcción del “judío” con los bolsillos llenos de dinero que supo desplegar el antisemitismo exterminador, el relato de fabulosas bóvedas rebosantes de oro y de billetes se convierten, como en otros momentos de nuestra historia en la que gobiernos populares fueron derrocados por ominosas dictaduras, mediante la estética del más consumado amarillismo periodístico, en santo y seña de una oposición que busca destruir no sólo un gobierno sino la propia legitimidad de la política. Todos los recursos de esas estéticas televisivas y de la ficcionalización disfrazada de realidad son movilizados por quienes buscan horadar a un gobierno que, por primera vez en décadas, cuestionó injusticias y desigualdades, tramas monopólicas y abusos de poder de quienes siempre se sintieron los dueños del país. Quieren sembrar la duda en el interior de la sociedad. Buscan emponzoñar una realidad que ha sido transformada en un escenario por el que desfilan políticos corruptos, valijas llenas de dinero, oscuros entuertos financieros, prebendas nacidas del afán pantagruélico de quedarse con riquezas fabulosas. Atacan no sólo al kirchnerismo. Su objetivo es más amplio: apuntan a destituir cualquier posibilidad de que la política sea un instrumento emancipador.

Pero si se discute la justicia es porque finalmente una comunidad arribó a la discusión de lo más profundo que hay en la justicia: lo que se halla en las pausas internas de sus articulados, en la manifestación misma de las figuras del derecho, que es lo que aquí llamamos lo justo. El intrínseco actuar común en torno al diferendo que se resuelve con argumentos y el pensar sobre los otros. Lo justo es la alteridad de nuestra propia vida ofrecida como prueba de que ella misma debe introducirse en esos domicilios del pensar común sin hacer excepciones a favor de uno mismo. Lo justo también como una práctica que, al mismo tiempo que reconoce al otro y a su diversidad, también se afirma en la distribución más igualitaria de los bienes materiales y simbólicos. Lo justo no como retórica de lo nunca realizado sino como evidencia, más que significativa a lo largo de esta última década, de un proceso de transformación social que no sólo vino a reconstruir derechos sociales y civiles sino a poner en cuestión la hegemonía de aquellos que condujeron al país a la desigualdad y la injusticia. Eso es lo que no perdonan ni aceptan. Contra eso dirigen todas sus baterías mediáticas y sus golpes de mercado.

Sin embargo, los ataques a lo justo comienzan siempre en los lugares más sensibles, que son donde se equilibran el deber de los funcionarios con la organización de un formidable sistema para repartir cuotas perseverantes de sospechas o suspicacias  respecto a su probidad y acciones regidas por lo que convenimos en llamar ética pública. Esto ocurrió en todas las épocas, porque no es de hoy el descubrimiento de que la ética pública es menos un decálogo de virtudes que un sistema de símbolos de enorme fragilidad que tiene su domicilio último en el empleo consistente y verídico de la palabra pública. No sabríamos decir, ahora, si las enormes maquinarias para horadar a los cuadros dirigentes de un país han excedido, por un lado, lo que ocurría en épocas pasadas, cuando eran las grandes crisis económicas, los procesos interminables de inflación –como en la Alemania de los años 20-, los ámbitos de incerteza que hacían que todo lo sólido se evaporase en el aire. Sí sabemos que están dispuestos a empeñarse a fondo, sin ahorrar ningún recurso, para descalificar a un gobierno que ha puesto el dedo sobre la llaga del poder hegemónico en el país; de un gobierno dispuesto a doblar la apuesta abriendo brechas antes inimaginables en el interior de una sociedad que parecía entregada al saqueo de todas sus esperanzas.

Una época de cambios en una perspectiva democrática y popular implica un orden de credibilidades públicas donde no sea la prepolítica del miedo la que dirija la economía sino la economía la que se inserte como acto inherente a las figuras explícitas del argumento político. Los pronósticos de las crisis capitalistas como los que realizara Rosa Luxemburgo en 1913 o las graves desidias comprobables que se notaban en la esfera pública en las épocas que llevaron a terribles guerras, siguen siendo aleccionadoras. A estos eventos, que denominaríamos crisis objetivas de los sustentos de los regímenes representativos parlamentarios, se le agrega ahora el proyecto de originar un descalabro en las figuras públicas que son emblemas de gobiernos populares y le dan su forma de aglutinamiento, especialmente fijadas en su nombre. Lo que antes era la consecuencia de la debilidad de regímenes parlamentarios que fueron sistemáticamente carcomidos por la ampliación de la crisis económica y el avance de las derechas fascistas, hoy ha mutado en una prédica seudo moralista que busca deslegitimar a gobiernos democrático-populares utilizando los recursos, antiguos, de la denuncia serial y el fantasma de la corrupción. No ha habido en el pasado ni en la actualidad un solo gobierno popular que no haya recibido las descargas de esa seudo moralina autoproclamada como el último bastión de la verdadera República siempre amenazada por los populismos. Una simple y rápida revisión del papel de ciertos medios de comunicación en nuestra historia, al menos desde Yrigoyen en adelante, permitiría poner en evidencia la falta de originalidad de la actual campaña desestabilizadora que se viene llevando a cabo en nombre del “periodismo independiente”. Otro tanto comprobaríamos con sólo echar un vistazo a lo que ocurre en otros países de la región en los que los intereses de la derecha se complementan perfectamente con el funcionamiento de los grandes medios de comunicación. Nunca ha sido tan clara la intervención desestabilizadora de la máquina mediática puesta al servicio del establishment económico-financiero. Un lenguaje surgido de las letrinas amarillistas y de las gramáticas del golpismo histórico se despliega con virulencia insidiosa desde las usinas del poder mediático que han dejado de apelar a cualquier tipo de argumentación para desencadenar, una tras otra, una batería de rumores, mitos urbanos de enriquecimientos olímpicos, denuncias indemostrables articuladas con una colección de personajes que van de los lúmpenes del jet set vernáculo a una ex secretaría despechada.

Se funda entonces una maquinaria de horadar, que por supuesto no es nueva y que incluye muchos antecedentes en el pasado inmediato de la cultura social de Occidente, y especialmente de nuestro país. Indirectamente aludimos a la caída de la República de Weimar que dejó abierto el camino para el ascenso del nazismo al poder, pero también a los climas previos fomentados por agencias operativas de los intereses derrocadores, en el caso del gobierno de Arbenz -en Guatemala- y del candidato Gaitán –asesinado en Colombia en plena campaña electoral-, desde luego, siempre con climas en la prensa donde se hace cabalgar con mayor o menor grado de ingenio a los jinetes del Apocalipsis, pero con actos donde de repente se abren los enrejados de infinitas acusaciones de los ámbitos conservadores, de cuyas tinieblas puede emerger el revólver donde habita, como dueño del argumento seco, el disparo final. En nombre del saneamiento moral de la república se abrieron las compuertas para los peores regímenes dictatoriales. En nuestra realidad sudamericana en ese mismo nombre se busca terminar con los proyectos de matriz popular y democrática que comenzaron al final de la década del 90 con Hugo Chávez en Venezuela y que se continuaron en Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador signando un tiempo extraordinario en la historia de un continente dominado y sumergido en la pobreza y la desigualdad por aquellos que siempre hablaron en nombre de la moral pública. En su nombre avanzó el golpismo en Honduras y Paraguay.

Estamos en tiempos diferentes pero en los cuales una sutil forma de golpismo opera todo los días bajo el amparo de los nuevos estilos de escenificación, agrietamiento y cancelación de las creencias sociales. Ejemplos de esta actitud no son difíciles de encontrar en la historia de nuestro país. La campaña del diario Crítica en los años 20 es un ejemplo característico, y debe estudiarse en todas las escuelas de comunicación social. Más allá de la figura, curiosa e interesante en su excentricidad, de Natalio Botana, el diario salía con sus martillos cotidianos a perforar creencias cívicas con ejemplos resonantes de corrupción, ineficiencia, extravagancia del gobernante (la senectud de Yrigoyen), y la asimilación de sus partidarios al Ku Klux Klan. Hombres sinceros de izquierdas y derechas –que precisamente se congregaban también en la redacción de Crítica- adoptaban estas manifestaciones de ingenio metafórico del diario más popular, a fin de no sentirse expropiados en su conciencia si caía al fin y al cabo un gobernante llamado inepto –llorado pocos años después, en ocasión de su fallecimiento, por millones de argentinos, muchos de ellos embargados en un tardío y comprensible arrepentimiento. Por cierto, estas corrientes subterráneas cuyo índice sísmico es la inmediatez del cuadro económico (la Argentina ha salido de crisis profundas pero atraviesa conocidos problemas: para el primer caso no conceden reconocimientos, para el segundo ausentan toda clase de comprensión), operan como corrientes que siempre han actuado como terreno ya roturado para las aventuras contra-institucionales, aunque pasan muchos períodos dormidos a la espera de sus irrupciones cíclicas en la historia nacional. Hoy regresan tratando de cerrar un tiempo argentino caracterizado por el avance poderoso de políticas de reparación social. Van en busca de la reconstrucción de sus privilegios y, para ello, no dudan en movilizar tanto los recursos de la espectacularidad televisiva como la complicidad de una oposición carente de ideas propias. La sombra del revanchismo social, esa que conocimos en 1976 y que acabó instalándose con el menemismo, se yergue como una amenaza contra todas las corrientes populares y progresistas y no sólo contra el gobierno. ¿Comprenderán los genuinos demócratas que de triunfar la alquimia de vodevil mediático, intereses corporativos, gestualidad antipolítica y neogolpismo especulativo, lo que nos espera será nuevamente el vaciamiento de la vida institucional democrática y el retroceso social? ¿Entenderán que lo que está en juego es la propia idea de la política como instrumento emancipador? El aliento fétido de la regresión neoliberal sale de la pantalla impúdica los domingos a la noche.

No actúan con pruebas ni documentos irrefutables. Están antes de la prueba y el documento, en esa faja indocumentada (no que no los tengan en sus identidades propietarias, puesto que son los que más los poseen) respecto a qué es, qué fue, qué termina siendo un ciclo histórico en la Argentina. No actúan en nombre de lo justo sino de una peripecia espiritualmente de las más complejas, llamando justicia al desequilibrio social que actúa a su favor, y llamando golpismo a lo que haría el gobierno, a fin de justificar lo que con vergüenza en el decurso de los tiempos, muchas veces terminaron acompañando, esto es, sus propios llamados golpistas sin precisar pronunciar ese mismo nombre. Lo hacen con la facilidad llamativa de haberse convertido en pobres comediantes de las derivas fatales de militares golpistas y ministros de economía que revestían de argumentos nacionales un fatídico arte para la depredación de los recursos financieros, energéticos y económicos de la nación. Son actores de un relato que afirma la condición autoritaria y hasta dictatorial del gobierno para generar las condiciones de una irrevocable restauración conservadora. Son quienes sin sonrojarse hablan desde sus editoriales de “terrorismo simbólico de Estado” utilizando la tribuna que se benefició del terrorismo real que durante la terrible dictadura de Videla le dio forma a la apropiación de una empresa que acabó en las manos de quienes construyeron el monopolio del papel para diarios en Argentina. El cinismo y la mentira como instrumentos de esa moral republicana que dicen defender.

Estas porciones no siempre pequeñas de la población han aguardado en sus reductos sentimentales, con su arte de mascullar formas de opinión que hacen al juego normal de la democracia, pero son multitudes disconformes de su propio lenguaje democrático, que no dudamos que lo tienen, pero como posesión particularista, sin animarse a definir lo democrático como lo justo y lo justo como la contingencia donde hay que decidir a favor del bien público siempre. Por eso tiene también el exceso respecto a ese lenguaje, una sobra inabsorbida por sus corazones, que por motivos no siempre incomprensibles, dudan sistemáticamente y a priori de las medidas sociales progresistas y reaccionan cuando perciben tropiezos, que es evidente que los son, que son sometidos a un sistema de magnificaciones e hipérboles donde todo es escandaloso y falso. Nada más impropio que a un país lo dirijan falsarios enmascarados. ¿Se precisaba el magno folletín que contara esta historia fantasmal con castillos draculianos y llamados telefónicos a carpinteros infernales que construyeran bóvedas, criptas o cúpulas salidas de un relato de Edgar Allan Poe, que los carpinteros de la utilería televisiva tratan de remedar entre risotadas?

Han descubierto una consigna que merece algún análisis, que es lo contrario de lo que aquí llamamos lo justo. Una consigna que tiene su vigencia absolutamente atendible en el momento del accidente lamentable y doloroso en la Estación Once –“la corrupción mata”- y que parece resumir uno de los aspectos que contiene el golpe certero de un conjunto de problemas que ni son inexistentes ni admiten el sumario tratamiento cercano al de la justicia mediática que exige rapidez y se excusa de la falta de pruebas en nombre del difuso concepto con que han reemplazado al pueblo: “vos”. Pero aquí hay decenas de ciudadanos muertos, trabajadores que iban a sus lugares de trabajo y sucumbieron con una muerte absurda que no exime responsabilidades al Estado, los concesionarios, los operadores del sistema ferroviario en todos sus niveles. “La corrupción mata”. Es una verdad fundamental pero abstracta. Lo que critican es justo. Pero es lo justo a través de un encadenamiento argumental que omite eslabones fundamentales que, de no estar, toda sociedad sería imposible a no ser que esperásemos al Mesías que nos venga a salvar de esta estructura destructiva que conduce trenes, aviones, tratados internacionales, ómnibus de corta y larga distancia, subterráneos, ordena el cada vez más caótico tráfico callejero. Esa consigna, tan impresionante como es, no es un sinónimo del imperio de la justicia. Más bien es una proclama del Apocalipsis, donde según los sabios que lo escribieron el develamiento de cada sello, el misterio de las trompetas y las cifras cabalísticas llevan a erigir al cordero salvador mediante una justicia rápida, encerrada en una creencia sin mediaciones, sólo basada en la facultad de la profecía. Todo resulta, desde ese enunciado catastrofista, un escándalo que demuestra, una vez más, que la responsabilidad de todos los males la tiene un gobierno que mientras anuncia que la pobreza desciende se dedica a construir bóvedas donde esconde las riquezas mal habidas. El vodevil televisivo, el stand up ingenioso, el improperio seudo virtuoso del periodista, puestos al servicio de una justicia express que, una vez más, nos demuestra que todo está perdido mientras nos dejemos gobernar por un populismo de hipócritas. El añorado Capriles argentino se estaría preparando para venir a rescatarnos de tanta infamia. Su paridor, qué duda cabe, saldrá del espectáculo televisivo en el que la verdad siempre está siendo revelada.

Interesante ejercicio para los estudios serios de las relaciones que siempre se encierran en el magma profundo de las sociedades, aun las contemporáneas y protagonistas de la revolución industrial o informática. Pero la corrupción del capitalismo es silenciosa, no hay “amigos” allí sino “operadores”, ni toda impericia surge de los corruptos, que en todos los casos hay que identificar con pruebas. Si esa consigna la dijeran grandes filósofos de la moral, siempre que no lleven a que nos gobierne un nuevo Savonarola o la misma Inquisición, sería atendible. Pero en las sociedades democráticas hay recursos de investigación, juicios, sumarios y sentencias, que impiden la correlación rígida de estos dos conceptos. El corrupto que para serlo mata es tema de las novelas sobre el mal de los siglos góticos. Hoy, con esa frase se puede dejar de lado la verdadera corrupción de las grandes estructuras capitalistas de dominio para quedarse apenas con una serie de fotografías de casas solariegas de “nuevos ricos vinculados” que no hacen bien a los gobiernos, pero desvían la atención de las verdaderas incisiones que la lógica del Capital hace en la Justicia y en la Política.

No es justo que se empleen estos criterios para hacer de la justicia una justicia mediática, sin pruebas, haciendo pasar todo discurso político por el cedazo del discurso cómico, de la afirmación desprovista de pruebas, de la manipulación de prejuicios sobre toda clase de funcionarios, y arrojando una sonora mácula contra las figuras centrales de este momento nacional, el ex presidente Kirchner, y su esposa y actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. La acción no es nueva, pero lo novedoso es la recreación ficcional, el estilo de vodevil y de novela de terror gótico en la representación de las valijas de dólares, como utilería de la vieja tradición del circo-teatro, y del folletín popular en los bulevares de todos los tiempos. Si no tiene el menor sentido de lo justo, por lo menos tiene efectividad.

El impulso dramático que tienen estos métodos, que proviene del uso central de los medios de comunicación más entrelazados con una receptividad indignada (por razones ni siempre justas ni siempre injustas), pero que opta por una escena de truculencias que remiten a la clásica acusación del golpista que ve el origen de su insondable rencor en el supuesto golpismo de los otros. No admite ser un agente explícito de la libertad de expresión mientras dice que no la hay. Y así llega a instalar, como si sobre una entera ciudad se colocara una red de semáforos perfectamente coordinados, unas fuertes denuncias a la corrupción a través de técnicas folletinescas viejas y modernas. La espectacularización de las noticias en general exime de pruebas pero no de un monologuismo sostenido por escenas cómicas e imitaciones con propósito degradante, bien diferentes a la genuina crítica que los artistas del humor e ironía le han dedicado a los gobernantes, desde los tiempos del periódico El Mosquito, que actuó hace ya un siglo y medio en la política nacional.

¿Vivimos en sociedades sin corrupción? Esto no es posible afirmarlo. Pero es posible decir que la corrupción más importante –si este concepto ganara en tipificaciones jurídicas antes que en amorfas descripciones de comedia musical – es la que ocurre en las grandes transacciones capitalistas en materia de estructuras financieras ilegales, circulaciones clandestinas, excedentes que pertenecen a rubros invisibles de la acumulación de sobreprecios, instancias implícitas de gerenciamiento de dineros privados considerados como mercancía de las mercancías en pequeños países que no es que tengan sistema capitalista, sino que el sistema capitalista los tiene a ellos. Cuando la política se convierte en un engranaje subordinado que implica un eslabón implícito de remuneraciones de la circulación financiera, estamos en una sociedad que posee sólo formas democráticas ficticias. Esa es la aspiración de quienes están por detrás de ese denuncismo desenfrenado, esa es la escritura que elabora los guiones del neogolpismo folletinesco. Su aspiración no es lo justo, su estrategia busca erosionar a quienes lograron cortar la hegemonía indisimulada de aquellos que convirtieron, durante décadas, al país en una agencia del capital financiero.

Se llaman noveleramente paraísos fiscales, con un eufemismo sorprendente, a formas nacionales o territorios sostenidos por una suerte de ilegalizada legalidad en el alto capitalismo. Nuestro país es soberano, y sus problemas económicos y sociales, que no son pocos ni desconocemos, del mismo modo que señalamos los logros de esta década, sus ámbitos de discusión, que deberían ser más amplios y sus falencias en el debate público son evidentes –solo pensar en el nombre de la etnia Qom basta para ejemplificar muchos otros casos- no puede limitarse a enlatados de televisión con novelas seriales de grosera comicidad, donde se filman casas de funcionarios –aunque es cierto que hay que ser austero- y misteriosas cajas fuertes –es cierto que salidas de la imaginación de alguien que vio las formas físicas en que se representan el poder en películas como Batman o James Bond. Sólo en novelas de Ian Fleming las cajas fuertes, los documentos públicos, las bolsas de dinero, están en las cajas fuertes del poder, pues esa es la representación empírica y prejuiciosa de lo que es abstracto y no mediato. Del poder sabe bien Goldman Sachs o los grandes financistas que pueden desencadenar guerras sin tener siquiera un bóveda debajo de la escalera de su casa.

Pero sabemos que este conjunto de palabras apunta a erosionar la figura pública de un ex-presidente, en una acción que se torna una respuesta de music-hall para problemas que merecen otro tratamiento. La marejada política del país llevó a la ley de medios, ésta a la necesaria reforma judicial, ésta a la consideración de la vida cotidiana bajo la normativa de lo justo, ésta a la nacionalización de numerosas empresas públicas, y todo esto debe llevar a nuevos estilos de discusión, donde en vez de verse los Dragones del Apocalipsis escondidos tras cortinados donde defienden con arbitrios y trompetas bíblicas sus cajas empotradas, hay que ver un gobierno que atraviesa distintos momentos y distintas dificultades, todos propios de la vida pública compleja, mundial y nacional, y cuyas explicaciones son más que obvias, por más que muchas medidas no se perciban totalmente eficientes. Pero lo cierto es que, una vez más, no lo atacan por lo que hizo mal sino por todo aquello, ya consignado, que ha significado un cambio notable y positivo en la vida del país. Lo atacan, y esto más allá de los errores y de los aciertos en esta larga batalla política, porque saben que la continuidad de este gobierno amenaza, como nunca antes, sus privilegios. Lo atacan, hasta la náusea y utilizando todos los recursos a su alcance, por haber reinstalado, en nuestra sociedad, la idea de que lo justo no constituye una quimera inalcanzable o una reflexión académica, sino la práctica posible de un proyecto sostenido en los principios de la igualdad y la ampliación permanente de derechos. Lo atacan porque Videla murió en la cárcel y porque propone, con más costos que beneficios que la justicia puede y debe ser reformada.

Sin desconocer problemas, sin admitir que se violente la dignidad de la función pública, sin aceptar que bajo una cita de Jefferson o Madison se nos diga que no entendemos de los ordenamientos judiciales, que son producto de sociedades historizadas y no paralizadas por sus clases poseedoras, sin argumentar con excepciones vigentes sólo hacia nosotros mismos, todo ello nos habilita a señalar a una prensa que primero le dice golpista al gobierno –como se lo dijeron a Yrigoyen para después poder golpear ellos- sin pretender que las instituciones están al margen de una vivaz discusión cotidiana, hacemos un llamado a quienes siguen formando en la consideración hacia este gobierno a pesar de su dificultades –que llamamos a discutir- y de las izquierdas democráticas a quienes llamamos a deliberar sobre la base de un mismo sentido común: el sentido de lo justo, madre de las inclinaciones históricas hacia un latinoamericanismo emancipado, una economía y tecnología sin agresiones al medio ambiente y un sector progresista de la sociedad que sin dejar de criticar a la corrupción, como nosotros mismos lo hacemos, no haga de este concepto una sentencia visual de jueces autoerigidos, de togados mediáticos donde en vez de pruebas necesarias, que lleven a prisión a quienes sea necesario, como en el caso Pedraza, sirvan apenas para la tarea menor de ser coadyuvantes de una comedia desestabilizadora que nos introduzca a una nueva tragedia argentina.

Pero también destacamos, con el mismo énfasis, que en la semana en que se cumplen los primeros diez años de este gobierno somos testigos de un país que ha logrado reencontrarse con aquello que se había extraviado, primero en la noche oscura de la dictadura y después bajo la impunidad neoliberal, y que fue recuperado por la voluntad de ese mismo hombre al que hoy buscan caricaturizar como si fuera el arquetipo del avaro y custodio de bóvedas donde se guardarían riquezas fabulosas. Nos referimos a un país que vuelve a colocar en el centro de sus disputas y debates las cuestiones fundamentales de la igualdad y de lo justo. Una década en la que la reconstrucción de la política se transformó en una de las claves decisivas para volver a soñar con un país más justo, libre y emancipado. Eso es lo que está en juego en esta hora preñada de dificultades y desafíos. Ellos, los inspiradores de tanto odio, lo saben: es ahora cuando tienen que golpear despiadadamente. Nada más horroroso, para su visión alucinada, que la consolidación y la ampliación de un proyecto que vuelve a hacer visibles a los invisibles de la historia. Eso, nada más ni nada menos, es lo que ha estado y sigue estando en disputa en esta década atravesada por cambios notables y nuevos desafíos que, eso pensamos, deberían, siempre, ir en busca de una sociedad más justa.-

carta abierta

PRIMERO BLANQUEO Y DESPUÉS VENDO

El blanqueo es siempre, en todo el mundo, una decisión política difícil que nunca puede ser considerada desde la ética porque es lo contrario en sí misma. O sea, se le da la oportunidad de blanquear al que evadió. Dicho esto, lo que hace es intentar atraer capitales que fugaron o están escondidos e integrarlos al sistema para 1) darles un destino específico y 2) luego del blanqueo empiezan a pagar impuestos.

Cuanta gente lo hará está por verse. El que quiera adquirir una propiedad, lo puede hacer y en ese caso le sirve. No preguntan origen y no cobran nada. Entonces incluso financieramente, es atractivo. El bono de YPF pagará interés. Si blanqueas para adquirir una vivienda y la alquilás, al año siguiente pagás bienes personales y recibirás un alquiler o te mudas a una casa más linda.  Esto descomprime el blue que hoy por hoy es solamente un número que decide Magnetto. Lo de las cuevas no existe. NADIE puede llevar medio palo y que le vendan 50.000 gringos. Nadie. Entonces, las operaciones que supuestamente se hacen no van más allá de entre 2 a 5 mil dólares y exagero.

Insisto que aunque entre algo parecido a lo que entró en el 2009, eso puede ser hasta un 10% del PBI. En el 2009 se blanquearon 4.000 millones. Eso va a las reservas, eso va a la construcción porque también se incentivan proyectos o va a YPF. Es financiamiento barato, financieramente hablando y desde la óptica estatal.

Lo de meter en cana o multar a las cuevas ya se hizo con casas de cambio importantes pero la realidad es que está muy atomizado, el dato/valor que se publica NADIE dice de donde surge, nadie explica en base a que sube o baja el candorosamente llamado blue, que no es más que un dibujo que deciden en los medios de la corpo para presionar una devaluación. No hay filas de camiones llevando efectivo en el microcentro y como todos sabemos el blue es cash only.

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Esto es siempre mejor que confiscar depósitos, restringir el uso de saldos en cuenta, megacanjes o blindajes porque NO SE TOCA el dólar oficial y no se devalúa, que eso si es una transferencia de recursos enorme en la que pierden siempre los de abajo. Esto va a indignar a muchos porque pensaron que le iban a torcer el brazo a Cristina y en su octava corrida, se están enterando que no.

El que apostó al peso, porque pierde? Porque podría haber adquirido dólares?. OK. En ese caso, si ahora estuviera blanqueando la cantidad de dólares comprados con sus pesos, serían siempre esos dólares los que le darían y en términos de compra de vivienda o inversión en YPF, recién ahora tendría renta. Hablo financieramente porque el tema ético ya lo tocamos y SIEMPRE al que cumple, cuando llega un blanqueo se siente mal, pero esto es extraordinario y no lo usual.

Lo hizo Alfonsín en 1986, lo hicieron varios países como Inglaterra, Italia, Portugal, México, España y Suiza. y lo hizo 2 veces Obama en 2009 y 2011.

“El argumento falaz de la falta de opciones de inversión que desincentive la compra de dólares se contrasta por estos días con la notable mejora que registran acciones y bonos, tendencia que debería intensificarse a partir del arribo de instrumentos que atiendan a sectores con problemas de financiamiento. Tras quebrar la barrera psicológica de los 4000 puntos y marcar un nuevo record, el MerVal finalizó la rueda bursátil con un salto de 2,99 por ciento hasta situarse en las 4066 unidades. La mejora estuvo apalancada por firmas vinculadas con el sector energético. Las subas más importantes las experimentaron Pampa Energía (9,6 por ciento), Edenor (8,7 por ciento) e YPF (6,9 por ciento) EN UN DÍA!!!. La posibilidad de utilizar los fondos repatriados para estimular al sector energético e inmobiliario podrían servir de aliciente para las operaciones futuras en esos sectores”

La famosa frase el que apuesta al dólar pierde SERÍA CIERTA en este caso si hubiera habido devaluación, que es ese y no otro el objetivo de esta presión sobre el mercado cambiario.

Los enloquece que para el funcionamiento de toda la economía, hay todos los dólares que se necesitan porque todo lo que se importa se paga en dólares y todo lo que se exporta también. Y allí está el otro foco de presión. La soja sube y las retenciones quedan. Pero el otro día, cuando Cristina DECLARÓ que no habría devaluación brusca, anunció lo que si me permiten, podría decirse que fue una mini devaluación sectorizada y específica para los que siembren trigo. Les devuelven las retenciones. O sea, para el que siembre trigo, que es menos rentable que la soja pero necesario para la mesa de los argentinos y para mantener nutricionalmente las tierras con adecuadas rotaciones de cultivos, para esos, cuanto más siembren mejor y sin retenciones. Pero eso si, todo bien blanquito. Entonces muchachos, en esa medida se incubó el odio actual del sector agropecuario porque no se quitan las retenciones a todo y tampoco se le quitan al trigo. No es lo mismo que el estado retenga y devuelva a que ya no retenga porque se cancelan las retenciones. Al retener “sabe” quien siembra y cuanto y eso debe estar todo en blanco porque se entrega un certificado al momento en que entrega la cosecha. Allí está el problema. La presión sobre el dólar es de los sectores que ven mantenidos sus márgenes de ganancia pero quieren más porque ahora no pueden fugar y los del campo de al lado que vendieron en negro, ya no pelean por la quita de retenciones porque pueden blanquear lo que evadieron.

Amigos, cuando se pelea con semejante nivel de poder concentrado, alguna concesión hay que bancarse. En este caso, lo importante es que el corazón del modelo no se toca y ningún padecimiento se le hace pasar al asalariado. No se tocan las paritarias. O sea, los sueldos se seguirán discutiendo al alza en paritarias todos los años y NO SE ENCARECEN LOS INSUMOS BÁSICOS QUE TODAVÍA IMPORTAMOS de manera de cuidar los precios.

Mientras tanto, debemos continuar la pelea contra los que aumentan precios solamente para aumentar su rentabilidad. Los mismos que aumentan son los que fugan. El gobierno les dió la última oportunidad con este blanqueo para que re-inviertan y aumenten volúmenes de producción y para que se enteren que no se van a tolerar aumentos. La lucha contra la especulación continúa. En otros términos.

UNA IDEA LOCA PARA BAJAR EL BLUE Y CONTRARRESTAR LA ESPECULACIÓN.

Lo que sigue es una propuesta de quien esto escribe. La voy a desarrollar sobre la base del blanqueo del 2009. Supongamos vuelven a blanquearse 4.000 millones de dólares. Ese dinero ingresa al sistema de la economía formal e irá a financiar YPF o a la vivienda/construcción.
En cualquier caso queda visibilizado y será integrado a la denominada “base imponible”. O sea, pagará impuestos a futuro.
Supongamos entonces que el gobierno dice que luego de la aprobación de la Ley de blanqueo que se empieza a tratar hoy en el Senado, se abrirá un registro por 15 días o menos para que se anoten quienes quieran adquirir dólares, a quienes se le venderá sin límite, y al valor de la cotización del dolar oficial del momento, el equivalente al 25% del total de dólares que se blanqueen al cabo de los 90 días de plazo para hacerlo. En caso que la expectativa de compra supere el 25%, se hará un sorteo como el del plan Procrear.

En cifras del 2009, ese 25% equivaldría a 1000 millones de dólares. Al valor de la cotización actual serían unos 5.500 millones de pesos. Entonces, desde el momento del anuncio y por única vez, el gobierno a través del Banco Central abre una página en internet en la que los voluntarios adquirentes se inscriben identificándose con su número de CUIT-CUIL  o clave de monotributo.

Se fija la fecha para la operación de venta con posterioridad a los 90 días del plazo para blanquear en el que se conocerá el monto total blanqueado a partir del cual se calcula el 25%. Como el registro de abre por 15 días luego de aprobada la Ley, ya se conocerá la OFERTA de compra efectuada por los potenciales compradores. Si supera el 25%, nadie saldrá a gastarse los pesos hasta el sorteo.

Esto contradice la idea de prohibición actual de compra de dólares para atesoramiento pero recordemos que antes de las restricciones impuestas para la libre adquisición de dólares no había mercado negro y esto implicaría una potencial OFERTA de dólares al valor oficial que desinflaría inmediatamente ese mercado ilegal.  Si el gobierno ofrece una cuarta parte de los dólares que se blanquean (legalizan) para venderlos a quienes estén en regla con la AFIP, se vence la presión sobre el mercado cambiario, se desvirtúan las presiones devaluatorias y para los amantes de la ortodoxia económica, esto implica la absorción de más de 5.500 millones de pesos del circulante. O sea, según ese mismo criterio, sería una medida antiinflacionaria y de defensa del peso.

La contra es que retrae el consumo porque quizás algunos podrían comenzar a retener pesos para cuando llegue el momento adquirir la mayor cantidad de dólares pero esto último se relativiza en parte ya que la cifra que indiquen al momento de inscribirse es la que se les autorizaría a comprar y no más que eso. De todas formas, se debería informar claramente que EN EL MUNDO, se va abandonando de a poco al dólar como moneda de reserva de valor. Incluso dentro de Estados Unidos hay estados que mutan sus reservas de su propia moneda al oro, que vuelve como patrón ya que nadie lo emite y algunos pocos países lo producen, lo que implica menor exposición a los vaivenes de las crisis económicas de los países centrales a los que hay que empezar a dejar de mirar. Si se dijeran estas cosas, quizás, algunas cabecitas colonizadas dejarían de entronizar al verde y lo bajarían del pedestal en el que lo tienen.

Esto es una humilde ocurrencia de este bloggero que escucha todo el tiempo los peores pronósticos de los economistas devaluadores que dicen que está todo mal y que vamos a estar peor.  Son los que proponen las mismas recetas que llevaron al país a la crisis del 2001. Los que todos los días desfilan por las pantallas de los canales opositores y por las páginas de sus diarios, metiéndole miedo a la gente.
Especuladores informativos que pronostican las peores pestes contra la patria con la esperanza de que si se cae la confianza en el gobierno y la economía se frena como dicen, entonces ellos puedan tener la chance de volver a destruir lo que se ha intentado RECONSTRUIR esforzadamente durante estos 10 años. No nos podemos permitir el lujo de que trafiquen con el miedo de la gente augurando las peores situaciones para luego volver a castigar al pueblo con sus políticas en favor de los sectores de poder que hambrean y le roban la esperanza primero y luego el trabajo y el sustento a los sectores populares.

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DEMOLIENDO LA “K”

Ya lo había anticipado: “Voy a hacer todo lo posible para que estos tipos se vayan” dijo hace poco por radio, antes de su primer programa televisivo. Claro, lo que no se sabía (aunque se presumía) era que sería exclusivamente, a base de dichos y mentiras.

Pongamos las cosas en su justo lugar para comprender que está pasando y que seguiremos viendo hasta las elecciones. Luego del último caceroleo, todos los encuestadores salieron a trabajar y solamente Artemio López difundió el resultado de su trabajo. El resto lo entregaron y quienes los habían encargado lo guardaron porque exponerlo no se ajustaba a sus deseos y mucho menos a sus intereses políticos. El sincericidio de Sanz, el novel candidato radical con el guiño de la corpo (léase Magnetto y Mitre-Saguier, o sea, clarín/nación) + Techint, lo expresó cabalmente: si la economía no empeora no hay chances de ganar en Octubre. O sea, tenemos que esforzarnos en generar un disloque económico del que claramente sea responsable el gobierno para que la gente ya no sienta que solamente el gobierno les garantiza estabilidad laboral y del nivel de consumo alcanzado.

Las encuestas indican que como mínimo, la Presidenta mantiene un 50% de adhesión y si las elecciones la tuvieran como protagonista volvería a ganarlas con la fusta bajo el brazo. Note el amigo lector que no ha habido informaciones de encuestadoras en estos últimos días en los que incluso deberían de estar interesados en conocer las repercusiones “en la gente” de tanta denuncia vacua pero con mucha audiencia, de manera de ver si se mueve el nivel de aceptación a la gestión presidencial.

Esto indica que el rating alto no implica pérdida de votos para el gobierno, al menos no por ahora. De todas formas, siguen empeñosamente, programa tras programa, intentando destruir todo lo que representa el Kirchnerismo. Y ahora con toda claridad, como siempre, van por Cristina con escala en Néstor. Hay que ser menos de lo que vale una escupida para ocuparse de mancillar la memoria de un ex-presidente que ya no está para defenderse.

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Como este es un blog de escasísima repercusión, puedo decir que me resulta IMPRESIONANTE la templanza de la presidenta. Uno se pregunta pero por qué no les contesta?. Por qué no sale incluso por cadena Nacional a contrarrestar semejante nivel de ataque con acusaciones personales y a la memoria de Néstor?. Ahora incluso ponen un reloj con la cantidad de horas que hace que esperan respuesta. Y al margen de lo que uno impulsivamente haría, al margen de la reacción que a uno le genera, la Presidenta debe estar a otra altura. En realidad, cualquiera posee otra altura porque esta gente es rastrera, son ratas de albañal que roen mierda y dicen eso por todos los medios a su alcance. Lo que dijeron en el programa de ayer está en la tapa de Clarín de hoy. Esa tapa marca la agenda porque se reproduce por todos los canales de noticias de todos los grupos que inevitablemente, muestran y relatan las tapas de los diarios. Y se reproduce también por los más de 150 medios del grupo. Además, cada media hora tenes las consabidas repeticiones en TN con zócalo alusivo.

Mienten diciendo Ex secretaria de Kirchner, pero eso es lo menos. Lo peor es el relato envidioso de esta mujer que, al fin, encontró quien le resuelva sus penurias económicas, el grupete corrupto y lavador. A ver si te pensás que la mina lo hizo gratis! Entonces, se entiende bien y se comprende mejor que por algo Cristina está donde está. Y lo bien que hace en ignorarlos. No porque no le afecte. Seguro que le afecta y le debe costar contenerse como a cualquier normal. Pero tiene otra altura, una estatura política  a la que estos tipos no pueden ni aspirar.

Puede la Presidenta descender a contestar los dichos de una ex – empleada? Por mucho que diga, no puede hacerlo cuando es solamente su relato, tan amablemente adecuado y coincidente con la campaña de la Ruta del Dinero K. Esta vez, todo lo contrario del primer envío. Antes los aviones venían llenos de plata desde el sur a Buenos Aires. Ahora van al revés, siempre llenos de bolsos, siempre llenos de plata. A quien se le puede ocurrir que entraban con bolsos llenos de dinero A LA CASA ROSADA? Quién puede pensar que eso sea cierto? A ver vos, que estás leyendo, te dieron una obra pública a condición de una coima. Supongamos. Dale, esforzate. Puede ser que te digan que tenes que llevar la guita de la coima a la Casa Rosada en efectivo, en un bolso??? Cuando te dicen eso, TE TRATAN DE PELOTUDO!!!. Pero convengamos que hay gente que lo cree. El rating descendió a los 12-16 puntos de siempre y dentro de esa gente que lo mira debe haber algunos que piensan que sí, que se entregaban bolsos llenos de dinero EN LA ROSADA, o en Olivos y que se enviaban por avión a Santa Cruz. O que los lingotes de oro iban por barco, por el océano Pacífico al sur. INCREÍBLE!!! Y de paso palito también para la hermana. Tenemos que enchastrar a todos, porque son todos corruptos, todos sabían. Son todos cómplices. La cordillera no existe. Daban la vuelta y . . . no basta, no puedo explicar lo que intentaron decir sin sentir vergüenza ajena. Si lo hiciera estaría tratándote de pelotudo como hace Lanata con sus televidentes y si vos estás leyendo esto, yo no puedo faltarte el respeto de esa manera.

DATO: Un lingote de oro para que tenga realmente valor comercial alto, a lo que cotiza la onza Troy en Londres, debe ser la denominada GLD (good London delivery) y para eso debe de haber sido refinado por una refinería internacional con licencia para colocar una estampa certificada al lingote, lo que confirma el grado de pureza de dicho oro. Las mineras no sacan lingotes de la tierra. Sacan polvo (dust) y si eso no se tamiza con máquinas especiales que procesan toda la tierra extraída y separan no sólo el oro sino todos los minerales, la cantidad de oro es ínfima. Solamente una refinería puede hacer lingotes y no hay ninguna refinería en toda América del Sur, incluido México, con licencia para estampar los lingotes que se comercializan en Londres que son de 12,5kg. O sea, otra mentira. Nunca puede salir un lingote de una minera, NUNCA. Para finalizar, a los valores de hoy, un lingote de 12,5kg de máxima pureza (999,9/1000) y con la estampa GLD no mayor a 5 años, tiene un valor menor a los 600.000 dólares.

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Esto será así hasta Octubre. Todos los Domingos Lanata efectuará una operación que luego repercute toda la semana en todos sus medios y afines. El mismo fiscal mencionado tantas veces en el programa es el nuevo ídolo de Magnetto porque muy rápidamente movió la nueva causa surgida del programa, (y está bien) pero tiene hace 5 años la causa del lavado de Clarín y solamente presentó 2 escrito$$$$$. Se entiende?. Seguro que en el corazón de Magnetto, este fiscal ha sido “empleado del mes” muchos meses en los últimos 5 años y habrá recibido su premio. De todas formas, la causa del lavado “C”, tomó impulso por iniciativa del Juez que convengamos tiene dormida la causa los mismos 5 años que hace que Marijuan no hizo nada, desde que Arbizu efectuó la denuncia, con la ENORME diferencia que cuenta con las pruebas de las 40 cajas que se llevaron del allanamiento al J.P.Morgan, con todos los números de cuenta y todos los nombres de los 468 empresarios titulares de cuentas en el banco. La supuesta denuncia de Lanata puede entrar al Guiness ya que es la primera denuncia de lavado del mundo sin dar un solo número de cuenta de los supuestos lavadores. Apenas si mencionaron el banco pero la cuenta ya se había cerrado hace años. No si explicar lo que hace el tipo subleva inteligencias varias. Es tan pero tan burdo que sólo resulta verosímil en el contexto del show farandulesco en el que se presenta, que rememora su época de Teatro cuando usaba conchero.

De todas formas, hay que pensar que si tuvieran algo serio lo dirían y no lo hacen porque solamente tienen esto. Pero igual talan memorias y mellan nombres. Esto da la pauta de la desesperación que tienen porque el paso del tiempo siempre les juega en contra. La justicia hace 3 años que no los cita a declarar por la causa Papel Prensa. O porque se piensan que fue tan acérrima la defensa que hacen del poder judicial así como está? Porque piensan que tanto clarín como la nación hicieron la campaña de oposición brutal que hicieron contra cualquier reforma que se intente al poder judicial? Es notable como rápida e hipócritamente se calzan el ropaje de la república los que la destruyeron y cuando de la oposición hablamos, (también) los que la destruyeron cuando fueron gobierno. Y utilizan e utilizarán todos los medios a su alcance, para seguir esmerilando al gobierno. Tienen que destruir sus símbolos porque no pueden contra la gestión que le llega a cada habitante y que hace que las encuestas sigan como están.

El gobierno va tranquilo a las elecciones. Los problemas son de ellos, de los opositores conducidos por clarín y sometidos a los designios de Magnetto. Las apuestas más firmes son Lanata y el dólar blue con el que delinquen informando lo ilegal. Hay poderosos intereses empujando una devaluación, intentando hacer creer que esa timba especulativa de pocos influye en la economía.

En las próximas elecciones de medio término en el que indudablemente hay una dispersión, con un 32% a nivel Nacional, el gobierno mantiene la misma composición de bancas de la actualidad.  O sea que aun obteniendo 22 puntos menos que en el 2011, NADA CAMBIA. Ese es el GRAN PROBLEMA GRAN de clarinete y de toda la oposición. Cada punto porcentual por encima del 32% implica obtener más bancas para confirmar una mayoría más amplia. Si el gobierno obtuviera el 50%, luego de 10 años de gestión, lo que es una enormidad, los caminos que se abren para la política Argentina serán indudablemente fundacionales y, definitivamente, la matriz productiva y el paradigma de acumulación podrán modificarse para garantizar inclusión e igualdad.

EL TRIUNFO SE OBTIENE MILITANDO.

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