Archivo del sitio

<<< INFLACIÓN: ¿CULPA DE QUIÉN? <<<

“La culpa de la inflación es del gobierno”, es la respuesta rápida y hasta automática de cualquier opositor a quien se le pregunte. También será la respuesta generalizada. Obviamente, esto ha sido IMPUESTO por la construcción de sentido que hacen todos los medios hegemónicos y opositores y el mito se sustenta en que además, nadie o casi nadie se preocupa por intentar explicarlo.

7Da---

Lo primero que hay que decir es que la inflación no es culpa del gobierno, al menos que alguien haya visto legiones de funcionarios remarcando precios en los puntos de venta. Pero ¿a qué se debe que todo el mundo, responda el gobierno? Entonces, descubriremos una intensa madeja de intereses que intentan desviar la mirada para no identificar a los verdaderos responsables.

Luego de 8 años de un intenso crecimiento que expandió la economía a tasas cercanas al 9 por ciento anual, en Argentina comenzó a registrarse una marcada aceleración de los precios. Los representantes de la ortodoxia reaccionaron con rapidez y, hasta podría decirse, con una cuota de goce perverso. Para ellos la inflación obedece a tres determinantes:

1. La exagerada emisión monetaria.

2. El descontrolado crecimiento de la demanda agregada.

3. Los desmedidos aumentos salariales.

Este diagnóstico es el pretexto perfecto para agitar sus inoxidables banderas, aquellas que habían tenido que replegar discretamente después del estrepitoso fracaso de sus políticas durante los años ‘90. Sin siquiera tomarse la molestia de revisar sus viejas ideas luego de haber generado la más profunda crisis económica de la historia, los muertos–vivos del pensamiento ortodoxo regresan para repetir su decálogo de políticas antinflacionarias.

Antes que nada, por vocación monetarista, reclaman la restricción de la emisión de dinero y del crédito, junto con el aumento de la tasa de interés. Al mismo tiempo, exigen poner a raya el presuntamente descontrolado crecimiento de la economía, enfriando la actividad mediante la reducción del gasto público. Por último, exigen que el Estado controle la presunta causa de la inflación que más fastidio les provoca: los aumentos de salarios. En este punto, los propios liberales se olvidan de las supuestas virtudes del libre mercado y claman por un Estado activo en la represión salarial.

Entonces esta es la explicación ideologizada del neoliberalismo pero que lamentablemente, se encuentra extendida en vastos sectores de la población y eso explica que mucha gente siga identificando al gobierno como responsable y esto es algo que todos padecemos en nuestros debates en cualquier ámbito.

Y el hecho de que nadie esboce otra respuesta FORMA PARTE DE LA DESINFORMACIÓN inducida  porque desde los medios hegemónicos repican todo el tiempo con el tema sin señalar NUNCA a los responsables, solamente dicen que NO ES la que miente el INDEC y ciertamente, no es.

sopa

LA DESINFORMACIÓN QUE NOS TOMAMOS CADA DÍA.

La década de los 90 y la canalla mentira del 1 a 1 desindustrializó el país dejando un tendal de desempleo. Cuando Néstor asume, había más desocupados que los votos que sacó. Sin embargo, se inició un proceso de re-industrialización que aparte de generar empleo debía paliar la consecuencia de estar atados a todo lo que venía de afuera para mantener el aparato productivo.

Un régimen de dólar competitivo para mantener rentables nuestras exportaciones en una economía abierta y en expansión enfrenta, por su naturaleza, serios problemas para lidiar con un escenario internacional signado por el aumento en los precios de los productos primarios. Aunque se encuentre deliberadamente ausente en los diagnósticos ortodoxos, es difícil pasar por alto el hecho de que el principal impulso inflacionario que hoy afecta a la economía argentina es de carácter importado.
En un contexto de incremento de los precios internacionales, este empuje externo se traduce primeramente en la economía local en una suba de los precios de los bienes transables respecto de los no-transables, es decir, en una modificación de precios relativos. Una de las especificidades de la economía argentina radica en que los bienes transables ocupan un lugar preponderante en la canasta de consumo de la clase trabajadora. En un marco de menor desempleo, esos aumentos son compensados mediante aumentos del salario nominal como única forma de defender el poder adquisitivo de las remuneraciones. De esta manera, el impulso inflacionario importado termina de transmitirse a la totalidad de los precios una vez que esos incrementos defensivos del salario nominal son trasladados a precios por los productores de bienes no transables, gracias a que estos productos no están sometidos a la competencia del mercado internacional.
En efecto, la desindustrialización tuvo otra consecuencia como ha sido una fenomenal CONCENTRACIÓN de empresas que producen los insumos básicos de la canasta familiar. Es así que ante el fenomenal estímulo de demanda agregada que aporta el gobierno nacional a través de la AUH, las jubilaciones y la apertura y funcionamiento de las 2500 paritarias, el sector empresario concentrado establece una puja distributiva, en tanto intenta apropiarse de esos recursos antes inexistentes a través del simple mecanismo del aumento de precios.

El siguiente cuadro muestra claramente al nivel de concentración de muchas marcas en pocos grupos productores de casi todo lo que consumimos.

consumo

Una política antinflacionaria consiste en FOMENTAR la industrialización para que haya competencia nacional contra las empresas extranjeras concentradas de manera que no sean los únicos actores del mercado junto con una intervención mayor del estado que implique mayores inversiones para aumentar la oferta y no los precios.

Quizás luego de esta explicación sencilla haya podido explicar la complejidad del tema inflacionario que, repito, para no responsabilizar a quienes de verdad aumentan los precios, (con las empresas concentradas de comercialización incluidas), que son los principales avisadores de estos medios constructores de sentido, es decir, las empresas que les interesa el país que publicitan en los medios hegemónicos, éstos toman por el discurso de la anti política culpando al estado y enfocando en el gobierno TODA la RESPONSABILIDAD.

Entonces, ante la gran concentración de productores de bienes y productos de consumo masivo se le suma la concentración que se da de hecho en las cadenas comercializadoras que venden cerca del 75% del total.

En un reconocimiento al tema inflacionario, el gobierno ha empezado a tomar medidas para de alguna forma interceder en esa capacidad de los formadores de precios de subirlos a su antojo y ser ellos los que definan sus tasas de ganancia sin control de ningún tipo. De allí el acuerdo de precios firmado que esperemos dentro de poco se prorrogue a lapsos de tiempo más prolongados. Y que se cumpla. Los empresarios deberían tomar nota que eso es siempre preferible a desafiar al gobierno que en 10 años ya ha dado varias muestras de que cuando encara un tema, nunca retrocede y va hasta el fondo. Y el paso siguiente sería analizar la estructura de costos de las empresas, algo a lo que seguramente los empresarios no sean muy afectos.

Hoy se sabe que el 80% del total de los alimentos y productos de consumo masivo, incluido los de limpieza, son producidos por 24 empresas. Entiéndase bien y compréndase en su total magnitud: solamente 24 empresas alimentan y proveen productos de limpieza a los 40 millones de Argentinos. Si a eso le sumamos que alrededor del 60% de todos esos productos se comercializan en grandes cadenas de supermercados y que esas cadenas son sólo 4 entonces tenemos una idea cabal del altísimo grado de concentración oligopólica de la producción y comercialización de todo lo que consumimos y es allí donde y en quienes radica la RESPONSABILIDAD de los aumentos de precios.  Esto es lo que los grandes medios hacen esfuerzos ingentes por ocultar.

7dabc-

El arreglo es, los medios no identifican ni cuestionan a los formadores de precios en tanto éstos aceptan las condiciones que le imponen las cadenas de comercialización que a su vez gastan fortunas en publicitar sus “ofertas” y “descuentos” en esos mismos medios que establecen e imponen la idea de quien tiene la culpa: Así toman el atajo de echarle la culpa de la  inflación al gobierno. Eso es mucho más fácil que culpar a sus avisadores.

A %d blogueros les gusta esto: