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RECALCULANDO EN NY (ahora la pelota la tenés vos viejito)

Tenemos que analizar el caso en profundidad y me parece hay que intentar ser serios pero para variar en las posturas del periodismo cipayo, no se puede ver todo desde la óptica de los fondos buitre que son la escoria del sistema financiero mundial. Estos tipos compraron bonos de la deuda defaulteada en 2008, es decir, 7 años después del default y 3 años después del primer canje del 2005 que tuvo el 76% de aceptación. Hay que detenerse en este punto ya que NO HA SIDO ESTE GOBIERNO EL QUE SE ENDEUDÓ en un sólo dólar y el motivo por el que se litiga en el juzgado de Griesa es por la cesión de soberanía establecida en el prospecto y los contratos de deuda de los bonos que se reclaman. Y esa cesión la hizo el gobierno de la Alianza y viene de la época de Martínez de Hoz que a las 2 semanas del golpe tomó la primera deuda en la época de la dictadura. En su mayoría estos bonos corresponden a esa ESTAFA que resultaron ser el Blindaje y el Megacanje.

++Lpla--+-

Es falso el argumento de que SE ACEPTÓ a este Tribunal, es que no hubo ni había alternativa. La jurisdicción estaba establecida en los bonos defaulteados y son estos tenedores los que inician el juicio porque DELIBERADAMENTE no ingresaron ni ingresarán al canje ya que su metodología es LITIGAR y reclamar el 100% contando con Jueces como Griesa y también con una Suprema Corte como esta en la que al menos 2 de sus miembros son amigos íntimos de Paul Singer, el dueño del fondo demandante.
LOS JUECES DE LA CORTE: Uno de ellos es Antonin Scalia, de 78 años, designado en 1986 a propuesta del entonces presidente Ronald Reagan. El otro es Clarence Thomas, 68 años, un afroamericano conservador como Scalia que llegó a la Corte en 1991 nominado por George Bush padre. Así es como LA CORTE SUPREMA es independiente del poder político PERO NO LO ES DEL PODER ECONÓMICO Y FINANCIERO. Es muy notoria la creación de sentido que se hace respecto a la independencia del poder judicial, de allá y de acá, en la que cuando favorece a las corporaciones es cuando si se la considera independiente. Cuando los fallos no van en ese sentido, entonces está presionada por el poder político.

POLÍTICAMENTE, GRIESA SE ENCUENTRA AISLADO. Esa y no otra es la razón por la cual no embargó los fondos del pago efectuado el Jueves pasado. De haberlo hecho hubiera sido EL quien colocaba a un País soberano en default con el contrasentido de que eso era forzado por retenerle los fondos del pago. Por lo tanto, NO EXISTE POSIBILIDAD de volver al default. Ni técnico ni de ningún tipo PORQUE ARGENTINA CUMPLIÓ Y PAGÓ. El Juez no le permite al Banco distribuir los fondos y le dice que los devuelva cuando TODOS SABEMOS QUE ESO ES RIDÍCULO, por decir lo mínimo. El dinero YA NO ES NUESTRO, (la reversión de transferencia NO EXISTE) Lo que Griesa hace es impedir que los bonistas cobren y los bonos por los que cobran no forman parte de la demanda en la que Griesa participa POR LO QUE ES EVIDENTE el abuso de poder y jurisdicción que arbitrariamente hace el Juez. El mismo problema tiene el Banco ya que si no distribuye los fondos estará incumpliendo el contrato por el que cobra ese dinero, (y recibe un fee) que es de los bonistas y el banco solo lo distribuye. Griesa fuerza la ley, la tuerce, la estruja cuando le dice al Banco que no distribuya.

+SSA--

Supongo no tengo que explicar el tema de la cláusula RUFO que nos obliga a esperar hasta el 31 de diciembre para asumir cualquier otro reconocimiento a bonistas fuera del canje que no sea igual a lo pactado en la reestructuración. Ese es otro de los motivos por los que se apuraron los tiempos porque sin ese vencimiento que funge como espada de Damocles sobre el país, habría mucha menos presión. O quizás, como muchos sostienemos, la idea es VOLTEAR todo el proceso de desendeudamiento, con la intención de que se gatillen reclamos por más de 120.000 millones.
Y entonces el CASTIGO ejemplar sería para quien negoció con firmeza el default más grande lde la historia, quien impuso la quita más grande de la historia, la baja de tasas de interés y el alargamiento de plazos mas grandes de la historia pero además, y fundamentalmente, quien lo hizo desde la más absoluta independencia soberana, lo que a su vez permitió derogar las leyes que fueron la condición impuesta y mansamente asumida por quienes nos endeudaron, los que aprobaron la llamada Ley Banelco, la de las coimas, porque aunque muchos no lo recuerden y deliberadamente se oculte, esta negociación soberana sin aceptar condicionalidades ni monitoreos del FMI fue lo que posibilitó que se derogaran las Leyes que habían conculcado los derechos laborales y entonces se repusieron la paritarias que es el método por el cual los trabajadores registrados negocian sus aumentos de salario y fue lo que sustentó el aumento del consumo y del crecimiento con inclusión más notable y por el período más largo de la historia nacional.

Hay mucha información en una página de Facebbok: https://www.facebook.com/pages/Patria-o-Buitres/316091461848974?ref_type=bookmark

Les propongo un ejercicio de imaginación para pensar que ocurriría si esta situación no se diera con Cristina Fernández de Kirchner en la presidencia. Habrán escuchado el coro de mendaces posturas opositoras diciendo que hay que pagar a como Griesa se le ocurra. Imaginen por un instante a Macri, Massa o Binner con poder de dicisión y luego, miren a sus hijos.

Finalmente, hay leyes en la Argentina que se deben respetar y es LA LEY lo que le impide al gobierno reconocerle a los buitres más equivalencia que la acordada en los 2 canjes del 2005 y del 2010 en los que ingresaron el 92.4%. La sentencia de Griesa puede funcionar solamente como elemento de presión para forzar una negociación con estos buitres para que logren un reconocimiento mayor que en cualquier caso será producto de un acuerdo extra-judicial que de ninguna manera implique que la Argentina acepte pagar en mejores condiciones antes de fin de año. O en todo caso, estos señores pueden ingresar al canje que sigue abierto. Cualquier otra cosa, hoy, SERÍA ILEGAL. Y recordemos que el litigio es por bonos que representan solamente EL 1% del total. De allí la barbaridad de este fallo inaudito y anti-sistema que firmó este juez de pacotilla que se cree un Juez Global que por más que ordene que nos suicidemos, vamos a intentar no hacerlo. Y todos los argentinos de bien, en lugar de ver como desde lo más rancio del capital financiero se pretende avasallar la soberanía y el futuro de nuestro país, deberíamos cerrar filas con el gobierno que por primera vez en la historia le está dando pelea a quienes quieren embolsar ganancias del 1608% sobre la base de los recursos y el futuro de todos los argentinos.

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CARTA 16: Encrucijadas del futuro.

Carta Abierta

Encrucijadas del futuro.  (versión definitiva)

carta abierta

I

           

La Argentina, despertada de su larga decadencia desde hace más de una década cuando pocos imaginaban que un viento sureño renovaría nuestras esperanzas y expectativas, atraviesa momentos de honda significación para el futuro de una sociedad que sigue estando en disputa. Mientras el gobierno sigue dando señales claras de un rumbo asociado a la defensa de los intereses populares, desde los centros del poder económico y mediático se conspira contra la estabilidad monetaria y se busca debilitar y condicionar el camino hacia octubre de 2015. Porque sentimos las urgencias y los desafíos de la hora, porque nacimos para defender un proyecto capaz de ser portador de muchos de nuestros sueños de justicia e igualdad, creemos necesario tomar, una vez más, la palabra. Y lo hacemos con la convicción de la potencia creadora que se guarda en esta experiencia política que lleva el nombre de kirchnerismo; una experiencia que deberá batallar duramente para garantizar su continuidad en los próximos años.  

El debate político no es sólo confrontación de propuestas,diseño de alternativas, análisis racional de los cambios que la acción de gobierno produce en la sociedad. Si así fuera, no resultaría difícil coincidir en la significación  positiva de la transformación producida por las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, enfrentadas por una oposición ligera de aportes y proyectos. Sin embargo, inciden también en la vida política pasiones y entusiasmos menos fundamentados, problemas que los medios de comunicación multiplican, exagerando dificultades y agigantando temores. De este modo, ha podido sostenerse que algunos hechos criminales, gravísimos pero aislados, anticiparían un crecimiento indetenible del delito, poniendo a la sociedad en el límite de la indefensión, mientras que la forzada devaluación del peso, medida obligada para retomar el control de la coyuntura cambiaria, derivaría necesariamente en vertiginosos aumentos del precio de las divisas que llevarían al descontrol de la inflación. Estas señales de alarma son desmentidas regularmente por la realidad, pero ello no impide que reaparezcan de modo recurrente. Sería equivocado explicarlo sólo por el oportunismo de algún político opositor o la persistente ofensiva mediática.

Las políticas en materia criminal, es decir las que no sólo afectan intereses sino que deben lidiar con la vida y con la muerte, se enfrentan al condicionamiento de una opinión pública altamente sensibilizada. En toda sociedad los resultados de la acción gubernamental sólo pueden evaluarse en términos globales, en porcentajes sobre la totalidad social. Pero este necesario imperio de la ley de los grandes números pareciera desconocer el valor de cada una de las vidas que siega un acto criminal, lo que cada persona tiene necesariamente de absoluto. Frente a esta tensión entre el dolor irredimible de los deudos de la víctima y una sociedad que no detiene su marcha, corresponde brindar a los primeros consideración  y solidaridad. Pero será de mala política asignarles –como ocurrió en el caso Blumberg- el lugar del juez o del legislador. Por eso la Constitución, priorizando la serena reflexión, excluye la materia penal de las que pueden ser objeto de consulta popular. Prefiere ignorarlo el sedicente candidato renovador que sigue recogiendo firmas interpelando todos los dolores de la sociedad, agitando el fantasma de un gobierno de los delincuentes para denunciar un proyecto de Código Penal que representa un significativo avance porque moderniza un viejo texto desde una perspectiva democrática y ha sido elaborado por un consenso plural. Los episodios de linchamiento que tanto impactaron a una sociedad no habituada a estas respuestas no son ajenos a este clima artificialmente creado por quienes medran con el discurso del miedo para desvirtuar cualquier sentido de ciudadanía y de solidaridad.

               Tampoco contribuyen ni a la tranquilidad social ni a la eficacia de la prevención quienes convocan  a la guerra contra el delito, con un tono épico digno de mejor causa, y promueven drásticas ampliaciones de la fuerza policial que permitirían el retorno a filas de aquellos que fueron separados por actos de corrupción y vejación a los ciudadanos. En la provincia de Buenos Aires se inició hace años una reforma policial inspirada en los criterios de la Seguridad Democrática y fue dejada sin efecto. Sería deseable una reflexión seria de los responsables de ese retroceso antes que seguir haciendo silencio sobre las reiteradas denuncias de la situación en las cárceles y la violencia institucional contra los más pobres, abusos que, por cierto, no son exclusivos del primer estado argentino.  Nada mas elocuente que la caracterización de la Comisión Provincial por la Memoria que afirmó al respecto : “El despliegue de uniformados, asentados en la lógica de ocupación territorial, construye un escenario bélico de control de los conglomerados poblacionales pobres donde se localizan a los “peligrosos”, como potenciales enemigos de los sectores que concentran mayores niveles de bienestar económico. A unos se los controla, a otros se los protege, expresando en las políticas de seguridad la legitimación de la exclusión social y la estigmatización de los pobres.”

La presentación de la tarea de represión al delito como una guerra podría considerarse como un mero exceso retórico sino fuera que ese discurso propicia hoy en el mundo la reinstalación de los principios intervencionistas de la doctrina de la Seguridad Nacional. En nombre de la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado, los Estados Unidos han creado una red internacional de secuestro y detención de personas en condiciones inhumanas que pisotea las soberanías nacionales y legaliza la tortura. No sería inteligente de nuestra parte analizar las bravatas de nuestros paladines de la guerra contra el delito al margen de esa ominosa perspectiva.

Si la cuestión de la seguridad se debate en un contexto fuertemente viciado por un discurso intimidatorio que sólo puede ofrecer mano dura y multiplicación de las cárceles, la discusión mediática en el campo de la economía apela a un atávico saber convencional que parece inmune a todos los fracasos del neoliberalismo. Responsabilizando de la inflación  al incremento del gasto público y la mejora de los salarios, el discurso dominante demoniza la intervención estatal y las políticas redistributivas y exime de toda culpa a los grandes empresarios formadores de precios. Frente a esta manipulación que utiliza la inflación para inducir políticas que favorecen la recesión, el desempleo, la caída del salario y la concentración del ingreso, la propuesta de precios cuidados, apoyada en un claro reconocimiento del fenómeno de alza de los precios y en una precisa explicación de sus causas, ha sido muy útil para develar el mecanismo que lleva a los aumentos, para dar cierta transparencia al funcionamiento de las cadenas de valor y para efectivamente cuidar el poder de compra de los sectores populares.

 

II

Hace algunas décadas la palabra globalización hizo pensar que se estaba ante un fenómeno nuevo en materia de ejercicio del poder mundial, en lo político y económico. La irrestricta movilidad de capitales, esencial a la lógica del neoliberalismo, implicó el auge de los modos de valorización financiera de ellos, que con el poder de ingresar y de retirarse sin restricciones de cualquier país, han facilitado un incremento de las crisis, inestabilidades y turbulencias en las naciones periféricas, consolidando y profundizando las asimetrías entre las potencias centrales y el resto de la comunidad internacional. Los inventores de ese vertiginoso concepto de globalización se basaban en hechos verificables producidos por una gran mutación tecnológica en el espacio telecomunicacional. La velocidad de transmisión en un único presente absolutizado de informaciones, símbolos y mensajes, prometía una transparencia inmediata para visualizar al mundo como una unidad abstracta que hacía circular  millones de datos por segundo y creaba un ciudadano universal magníficamente “conectado”. Pero esos datos no son solo datos, sino modos de vida. Esa ciudadanía irrealmente postulada, dilapidaba su libertad en un océano de informaciones que hasta podían cobrar la forma de la escritura íntima, generando la ilusión de una democracia universal de opinión. Pero paradójicamente eran éstas las formas mismas que forjaban la dificultad para interpretar los nuevos poderes mundiales, yacentes en la supuesta inocencia de la “teoría de la información”, una de cuyas consecuencias es el debilitamiento de los lenguajes argumentativos y el control de la intimidad. Hay que volver entonces a poner la intimidad, su autonomía efectiva en peligro, en el marco de una crítica al procedimiento habitual de las grandes fábricas de ficciones de dominación y también a la lógica que preside la economía mundial.         

 

III

Cualquier análisis serio debe partir de reconocer que las perspectivas de la economía argentina se hacen gradualmente más inciertas como consecuencia de la incidencia de la crisis económico-financiera internacional, las restricciones de la demanda externa y, en particular, las expectativas de un crecimiento limitado  del Brasil, nuestro principal socio comercial. En este contexto, el gobiernocon el fin de limitar la fuga de divisas (comportamiento inmodificado de los grupos económicos y financieros locales y extranjeros aun en épocas de economía floreciente como la última década), se ha visto obligado a tomar medidas como el alza de las tasas de interés que   pueden afectar  el nivel de actividad económica – aunque sus efectos negativos son reducidos con medidas compensatorias como el Programa Fondear-. Así, la conducción económica  actuó decididamente afrontando el intento de golpe de mercado sin recurrir a una política ortodoxa de ajuste por la que declama y opera el poder concentrado, pero merece una alerta constante –que por cierto están demostrando tener Kicillof y su equipo- la latente posibilidad que, agotada la liquidación de las exportaciones agropecuarias, se reiteren las presiones sobre el mercado cambiario siempre utilizadas para desacreditar y/o desestabilizar gobiernos de signo popular..

La situación que llevó a devaluar la moneda -medida que incide negativamente en el nivel de actividad económica- puso de manifiesto la creciente extranjerización de la economía, la concentración de la producción y el comercio exterior en pocas firmas y la fuerte propensión a importar de la industria. Los componentes que inciden más negativamente en la balanza comercial, como el fuerte crecimiento de la importación de combustibles o la muy alta participación de componentes extranjeros en la producción automotriz, tienen que ver con las carencias estructurales de la economía argentina. La debilidad en que se encuentra el Estado para actuar frente a la presión de las grandes cerealeras que impusieron la devaluación, señala, por otra parte, la imperiosa necesidad de adoptar medidas que avancen en el control estatal sobre la oferta de exportación. El saldo de la década tiene un sesgo muy marcado de  reparación social y, sin duda, se ha avanzado en el consenso sobre el rol prioritario que debe asumir el Estado en la regulación. Pero el control del aparato productivo por agentes empresarios con limitada disposición a invertir y escaso interés por fortalecer un proceso de desarrollo tecnológico autónomo, nos enfrentan al dilema de las opciones que permitan impulsar las tareas que una burguesía transnacionalizada está lejos de asegurar. Dilema que exige recuperar el debate respecto de la centralidad del Estado -incluyendo su involucramiento productivo- para un proyecto de desarrollo nacional que al mismo tiempo concentre el máximo de los atributos en cuanto a ampliación de derechos, distribución de la renta, nuevos planteos de incorporación social y medidas auto protectoras del vivir común.

Grandes empresas de telecomunicaciones, grandes capitales financieros que fluyen de un país a otro maximizando sus ganancias especulativas, multinacionales de la extracción de minerales, compañías petroleras con directorios incesantemente intercambiables, fabricantes de semillas artificiales que crean nuevas clases sociales agrarias sin conciencia social en la explotación de las tierras fértiles de todo el planeta, asimismo interligadas a grandes emporios comunicacionales, se aprestan a teledirigir las acciones de los Estados independientes, aun de los medianamente poderosos. Es cada vez más difícil gobernar estados nacionales independientes en la era de la globalización, pues en este eufemismo, se albergan las razones mismas que condicionan esa independencia, mientras guerras explícitas o larvadas de cuño antiguo, nacionales o étnicas, siguen sacudiendo distintos puntos estratégicos del planeta.

Pero donde hay poder hay resistencia. Más allá de la obvia transferencia de ingresos a los exportadores y los grandes tenedores de divisas, entre los que se debe contar la gran banca extranjera cuyo rol contribuye poca cosa al crédito productivo,  provocada por  la devaluación, quienes la impulsaron imaginaban que la gestión económica perdería el control de la coyuntura, en un escenario de fuerte presión de las demandas salariales, creciente alza de los precios internos y de la cotización del dólar. En ese contexto, el gobierno de Cristina Kirchner  se vería obligado a transitar un sendero de ajustes sucesivos y recurrir sin condiciones al crédito internacional, preparando de este modo al país para el nuevo rumbo económico que esos sectores pronostican como inexorable a partir del año 2015. Una presidenta que así abandonara  el camino de sus políticas redistributivas y transformadoras –sostienen con alborozo los voceros del establishment- quedaría debilitada para incidir en su sucesión.

 

IV

 Aun así en un contexto que dificulta la continuidad de las políticas de expansión de la demanda, la presidenta se niega a una drástica reducción del gasto e imagina a diario nuevas medidas que, como el Plan Progresar,  la Ley para reducir el trabajo informal y el significativo aumento de la AUH, hacen a la identidad más profunda del kirchnerismo. Siguiendo con esta capacidad creativa y renovadora, pero ya en otro terreno, el gobierno tomó la decisión de crear el Ministerio de Cultura.

Algunos nucleamientos empresarios, reunidos en el Foro de Convergencia Empresarial, han optado por plantear un programa máximo de retorno al neoliberalismo que niega al Estado la posibilidad de financiamiento, rechazando toda posibilidad de imponer retenciones a la producción del agro –con un tono que hace pensar que consideran esa medida como una violación a los Derechos Humanos- y ubicando un derecho de propiedad que no admite restricciones en la cumbre del orden jurídico, mientras adjudica al empresariado la exclusividad de sujeto creador de valor y cosifica a los trabajadores. Otros sectores del gran empresariado prefieren una línea menos agresiva, pero esta actitud moderada no concurre menos que la anterior a presionar al gobierno para imponer un consenso de política económica que excluye toda radicalidad que sea apropiada para cuestionar las estructuras sindicales obsoletas, aun intocadas. Estas obturan la intervención política de los trabajadores y son funcionales a los intereses de los sectores empresariales mencionados. Las palabras de Hugo Yasky el 1º de mayo definen otras aspiraciones: “La clase trabajadora no puede ser convidado de piedra a la hora de definir las políticas de un país. La clase trabajadora no puede mirar por televisión el rumbo de los cambios. Ese protagonismo hay que construirlo todos los días”. 

No sólo en el campo de la economía se encuentran los nubarrones que hacen difícil visualizar una salida política que garantice la continuidad del proyecto. Los problemas para definir un candidato identificado con lo realizado en ésta década revelan que el kirchnerismo -sin duda la principal fuerza política en términos de militancia y movilización- no ha completado aun el proceso de su constitución como movimiento orgánico. Se ha avanzado mucho en estos años en la adopción de un discurso que cobija en el Frente de la Victoria tanto a los  militantes provenientes del peronismo como a quienes se identifican con otras tradiciones políticas. Esta confluencia, en su momento anticipada por los peronistas más lúcidos como John William Cooke, marca la superación de una larga etapa de divergencias signada por la afirmación excluyente de un peronismo que pretendía ignorar sus propias contradicciones como por la negativa de muchos sectores de izquierda para reconocer la centralidad de la experiencia política de los trabajadores, en su singularidad persistente. Sin embargo, aún no se ha logrado constituir una única fuerza con todos los que se consideran militantes y adherentes al proyecto democrático, nacional y popular.

 

 

V

 El kirchnerismo se conformó como movimiento apoyándose en la identidad del peronismo y en una estructura de poder conformada por gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales de la que resultaría difícil prescindir. Son fáciles de comprender las razones políticas e históricas que explican el rol del Partido Justicialista, pero es necesario recordar que los rumbos principales de la acción política en la última década no surgieron de  decisiones orgánicas del PJ sino de una iniciativa audaz desde lo alto del poder de gobierno,  que no tardó en recoger grandes adhesiones.

En la perspectiva de la renovación presidencial, la relación entre kirchnerismo y peronismo es nuevamente puesta en tensión y se debate cual es el espacio más abarcador. Cuando algunos dirigentes sostienen que el kirchnerismo es sólo una parte del peronismo debe tenerse en cuenta que una fracción significativa de la dirigencia proveniente del justicialismo se encuentra en la oposición. En consecuencia, cualquier propósito de reunificación indiscriminada del peronismo supone el apartamiento de la línea seguida desde la asunción de Néstor Kirchner. Si aceptamos que el tema central de la disputa política se refiere hoy a la continuidad de este proyecto queda claro cuál es la convocatoria que debemos formular. 

La perduración de las identidades políticas plantea un debate teórico difícil de saldar. A medida que se extendía a sectores amplios del electorado, el peronismo ha ido perdiendo perfiles claros y albergando propuestas contradictorias. El menemismo representó el intento oportunista de adecuarse a la hegemonía neoliberal y someterse a los dictados del poder económico, el kirchnerismo significó el rescate de las mejores tradiciones peronistas y de otros legados equivalentes del pensamiento emancipador. Aquella experiencia de gobierno tuvo, naturalmente, el apoyo del poder económico y la derecha política; la que estamos transitando convocó a un arco muy amplio de fuerzas populares. Esta y no otra es la contradicción central en la política argentina, y, aunque parezca paradójico, es necesario preocuparse tanto por la consolidación del peronismo que apoya a CFK como por asegurar la más amplia unidad popular en torno al gobierno nacional.

Por cierto que esta unidad popular nada tiene que ver con agrupamientos recientemente constituidos, como el FA/UNEN, que no han podido siquiera llegar al mínimo de coincidencias imprescindible para un pronunciamiento colectivo. Los límites para el asombro no dejan de ensancharse en la política argentina: después de la indefendible gestión del presidente expulsado en 2001, se consideró que la Alianza no podía repetirse. Sin embargo, aquella desafortunada iniciativa tenía por lo menos la disculpa de haberse constituido para enfrentar a un gobierno reaccionario y, además,  era un acuerdo de partidos no un conglomerado de aspirantes al liderazgo mediático.

No ha pasado inadvertida la recurrente invocación en el discurso presidencial de la figura de Raúl Alfonsín. No significa esto, seguramente, que hayan dejado de considerarse discutibles algunas de las medidas de su gobierno y gravemente reprochable al haber cedido ante la amenaza de golpe otorgando a los sediciosos las leyes de impunidad, sólo que el juicio histórico tiene que ser favorable a quien en su afán de profundizar la democracia enfrentó el hostigamiento de las corporaciones y los medios hegemónicos. Ese rescate de la mejor historia del radicalismo, también alcanza a otras tradiciones populares a las que no son fieles quienes se consideran hoy sus seguidores. Alfredo Palacios, adversario del peronismo, en su momento, participó de los primeros movimientos antiimperialistas de América Latina y fue un decidido defensor de la Revolución Cubana. Difícilmente podría soportar la vergüenza de saber que algunos de sus correligionarios hubiera votado contra el gobierno popular de Hugo Chavez, blanco de todos los ataques y maniobras de los Estados Unidos.

 

VI   

 Esta convocatoria que hoy formulamos para seguir avanzando requiere del concurso de todos aquellos que, más allá de críticas y diferencias, reconocen los logros de la década transcurrida y quieren asegurar la continuidad de la expansión de derechos y las profundas transformaciones de estos años. El desafío es complicado porque la desaceleración del crecimiento y las simpatías de algunos gobernadores y dirigentes del PJ por una candidatura moderada son las dos pinzas que dificultan una acción más decidida del gobierno en la perspectiva del 2015.

 Sería poco serio, casi podría considerarse una humorada, levantar esta propuesta emancipadora y ponerla en manos de un candidato que no comparta en lo esencial el rumbo seguido por Néstor  y Cristina, a quienes siempre animó la idea clave de la autonomía de la política respecto del poder económico, idea opuesta a la concepción corporativa de la articulación con los grandes intereses, ajena a la lógica del conflicto como signo vital de una democracia transformadora, que reivindicara Kirchner cuando visitara por primera vez nuestra Asamblea. Carta Abierta no elige candidatos, aunque no renuncia a apoyar en su oportunidad a quien se identifique más con el programa popular, pero tiene la obligación de decir que el postulante hoy mejor instalado en las encuestas está lejos de cumplir esa condición. El mejor candidato para esta patriada difícil será aquél que se haya expresado en defensa de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, aspecto central de la acción de gobierno, constituido, además, en reaseguro ético del proyecto kirchnerista. Aquel que asegure seguir avanzando en el camino marcado por Néstor Kirchner, cuando dijo ¡no al ALCA!  en 2005, y hubiera condenado los intentos de desestabilización de Venezuela así como expuesto sus diferencias con las políticas de los Estados Unidos para la región.

Las amables sugerencias para que el gobierno llegue sin tropiezos al fin del mandato, formuladas por miembros del establishment empresario, la dirigencia política y la corporación mediática, se parecen demasiado a una amenaza que señala los peligros que podría generar cualquier radicalización del rumbo económico o una más decisiva intervención presidencial en el proceso electoral. Actuando con responsabilidad en tan difícil coyuntura, la presidenta muestra a diario su vocación por no renunciar al camino emprendido. Ese es también el deseo de millones de argentinos, dispuestos a seguirla acompañando para iniciar en 2015 una nueva etapa del proyecto popular.

No obstante, cierto es el innecesario arbitrio al que se recurrió con las cifras del Indec. Ciertas son otras  circunstancias merecedoras de críticas atinadas, pero no sobre la base de un rociador permanente de acusaciones combinadas con acciones desestabilizadoras propias del mundo financiero -que nadie duda que existen- por lo que se impone un cambio profundo de la legislación financiera, que no sólo combata las presiones sigilosas y las que además toman forma declarativa, sino que contenga la limitación de las superganancias obtenidas por entidades concentradas. Por otra parte, asombra que buena parte de las corrientes de opinión no favorable al gobierno, vaya tan lejos en su complacencia con el elenco permanente de los agronegocios que no aceptan ningún tipo de tributación fiscal, del empresariado insatisfecho con todo lo que sea control estatal, acciones que todos ellos conocen muy bien. Lo mismo ocurrió con la ley de medios: un gobierno que se empeñó en ampliar derechos y democratizar los medios de comunicación, recibió ataques brutales de los intereses afectados que redoblaban en ensañamiento el tenor de las medidas con que eran concernidos en nombres de un obvio sentido de democratización en la esfera política y productiva, que debiera ser normal en cualquier democracia avanzada, en tanto rumbos comunicacionales no sometidos a la lógica del capitalismo de la manufactura coercitiva de imágenes, plusvalía evidente del neocapitalismo sin más.

           

VII

La oposición que comulga con la creencia que la Democracia existe (o subsiste) si la protegen los grandes medios de  comunicacion (o una buena parte de ella) volatilizó cualquier noción de espacio nacional autónomo, cuando festejó la acción de los fondos buitres. Cuando admitió la captura de un embarcación militar argentina en un acto de rapiña internacional. Cuando defendió las piruetas políticas y militares de Gran Bretaña sobre las Islas Malvinas o los informes dudosos del FMI. Y en una manifestación arrebatada de su “inconsciente antikirchnerista” llegó a denunciar sin evidencia alguna que no son respetados los “derechos humanos” de los infaustos represores del pasado. También cuando dijo preferir un intervencionismo de organismos vinculados al poder mundial financiero, antes que los actos de un gobierno que estatizaba –con las dificultades del caso- las empresas de aerolíneas y petrolíferas, entregadas irresponsablemente a empresarios de la globalización en las décadas anteriores. Podrán hacerse muchas críticas a estas decisiones, pero es evidente que existe la festejable la noticia de nuevos yacimientos petrolíferos, que necesariamente deberán explotarse en el marco del estricto control estatal-nacional de las empresas contratistas internacionales que intervengan. Será el caso, al mismo tiempo, que no se eviten las consideraciones sobre los  dilemas ambientales y ecológicos que pueden presentarse y deben evitarse. Cuestiones que merecen un debate conciente y riguroso, que deben evitar llevarnos al “ambientalismo” de la globalización,  preparado por las mismas empresas contaminadoras  como ejercicio de control de los desarrollos regionales, sino a una doctrina efectiva de convivencialidad tecnológica con una naturaleza a la cual preservar de daños que perjudiquen la vida humana.

            El kirchnerismo toma decisiones constantemente acosado, responde con medidas avanzadas y muchas otras que pertenecen a un realismo imbuido de razones que provienen de los condicionamientos internacionales, medidas que son acerbamente criticadas no por lo que tienen de también obvias para un conjunto de intereses empresariales-comunicacionales que harían lo mismo en tales casos, pero peor. Esto es, sin vestigio de conciencia autonomista y emancipatoria, y con una población, cada vez más despojada de la venerable idea de plena ciudadanía, modelada evidentemente por la doctrina antiestatalista del gobierno de los medios. Estos actúan con sus sabuesos y comediantes demoledores del espacio público, antes que como reales fiscales del pueblo, noción que no es inadecuada si no alberga el deseo profundo de sustituir el funcionamiento real de las instituciones de justicia. Nadie anhela negar problemas, pues la esencia de la política es reconocerlos, revelarlos, resolverlos. Otra cosa es la jerga globalizada que dicta su semiología obligatoria a las sociedades del espectáculo –el otro polo de las localizaciones mundiales donde hay guerras nacionales o intersectoriales-, reemplazando los antiguos conceptos de libertad por los de seguridad, dejando flotar en el pensamiento colectivo nociones revanchismo súbito que abren la puerta para que en ciertos casos puntuales el ciudadano que sostenía procesos de ilustración y participación democrática, pueda esbozar en un minuto de terror personal, el rostro terrorífico del linchador. Un ámbito de ilegalidad en la circulación de nuevas mercancías, el tráfico de drogas como nuevo orden del valor de cambio y el valor de uso de sociedades que ignoran que sus instituciones legales crecen a la  sombra de este ilegalismo mundial, es también un hecho de la realidad universal cuyos efectos prácticos es crear desdoblamientos clandestinos de los Estados y al mismo tiempo controlar por dentro instituciones vitales de éste. Como explicación superficial de estas nuevas condiciones del orden político mundial, se obtiene una línea de trabajo constante: el vaciamiento de la legalidad democrática de los Estados sería culpa de los Estados realmente democráticos.    

Este es un nuevo tipo de gobierno globalizado sobre la conciencia colectiva, que crea espacios simbólicos de fuerte contenido ficcional que tienden a la no política, al cualunquismo, a la fabricación de personajes del mercado salvaje de consumos culturales, de los que de alguna forma son tributarias –en su lenguaje y expresividad- las formaciones postpartidarias como el Pro y en alguna medida el FA/Unen, a pesar de que su conciencia falaz los lleva a algunos a denominar como centroizquierda lo que en verdad es un nuevo tipo de centroderecha y hasta de derecha a secas. De este nuevo estilo de gobierno inmaterial salen candidatos para la vida política desprovistos de mínimas espesuras históricas, actores populares, presuntos cómicos, presentadores de la televisión nocturna, siempre que consideren que el botín político no sea inferior al papel que ya ejercen de directores de conciencia de un consumo cultural sin historia ni fundamentos reales en el genuino arte popular de masas, tal como fue concebido por la modernidad.  Como resultado de esto, se han devaluado trágicamente palabras como izquierda y derecha (aún con las deficiencias que provienen de su uso dicotómico) y es así que los partidarios de políticas represivas duras con pérdida de derechos individuales, de modificaciones regresivas en los regímenes de tributación, de pérdida de conquistas laborales, de alineamiento con las potencias y sus siglas emblemáticas, FMI, DEA, OEA, se resisten a asumirse como de derechas y prefieren apropiarse con ensueño juvenil de la camiseta del centro izquierda. En el baile de máscaras de la política argentina hay quienes pretenden colocarse un ropaje que no les corresponde. Pero esta no correspondencia es parte sustancial del drama de la hora.

           

VIII

Cada día que pasa la encrucijada estrecha expectativas, acorrala posibilidades. No es imaginable que una experiencia política que descartó el canon típico de la política nacional, sea declarada como un episodio travieso que, de pronto, fuese absorbido por los sistemas de dominio más menguados y dispuestos a sumarse a una nueva era de “normalización”. De entre los muchos conceptos que se escuchan, resalta el de “unidad del movimiento”. Si el kirchnerismo del “loco” pudo imaginar que el peronismo se adentraría en sus llamados renovadores, hoy un rumor no tan subterráneo susurra que hay que llevarse al “loco” para que impere el peronismo como abstracción incrustrada en una única forma inmóvil de la historia nacional. La prueba de la elasticidad del justicialismo, como en los cuentos de Sherazade, cada vez aumentando su indiscriminada admisión de nuevos prodigios, es que el paladín con el que muchos buscan cerrar las originales evidencias que comenzaron a percibirse desde mayo de 2003, proviene de los astilleros y cámaras de seguridad del Tigre, pero en acepciones más versátiles puede identificarse en los movimientos de quien, al revés que en la mitología clásica, parece haberse transformado en el anhelado Minotauro Justicialista sosteniendo el hilo de Ariadna que lo lleve desde su despacho gubernamental en la poco laberíntica ciudad de La Plata hacia destinos mayores. Así, se  apocaría el mito, retrocedería el país.

No es decir nada nuevo que una parte del PJ confluyó con la corporación agromediática (el massismo es hijo de esa confluencia) en los días de la resolución 125. En esos tiempos calientes en los que tantas cosas fueron puestas sobre la mesa, y en los que los actores asumieron sus papeles en el drama de la historia, el kirchnerismo encontró su nombre y su potencia, pudo darle palabras a su desafío y a su proyecto. En esos días, también, algo inevitable volvería a sacudir al peronismo. Hoy, cuando todo sigue estando en disputa y bajo la forma del riesgo, regresa la amenaza de la restauración.

Lejos, muy lejos del espíritu de lo fundado por Néstor Kirchner, se encuentra el diagrama de aquellos que buscan concretar el final de un ciclo pronunciando otro nombre muy diferente al que talló de manera inesperada lo mejor de un país que se reencontró con una oportunidad que ya no alcanzaba siquiera a imaginar. Un nombre, el del kirchnerismo, que tendrá que enfrentarse a sus límites y contradicciones, a sus debilidades y a sus errores, pero que, sobre todo, tendrá que profundizar el núcleo desafiante y novedoso que introdujo en el interior de una sociedad desesperanzada. Y tendrá que hacerlo sin renunciar a esa impronta, sabiendo que no es posible ni justo replegarse hacia una política testimonial preparándose para otro tiempo más lejano que, cuando supuestamente llegue, volverá a encontrar un país desolado por la inclemencia de los poderes corporativos.

Por eso, el futuro tiene algunas líneas previsibles que pueden extraerse de todo lo actuado, y todas las zonas  imprevisibles que se imaginen, pero es necesario advertir que las derechas mundiales, activas en nuestro país, se hallan esperando el derrumbe violento o inducidamente degradado de gobiernos populares latinoamericanos, buscando referencias en poderes mundiales que manejan la ilegalidad de un orden que también dice ser ley republicana, deshilachando las necesarias autonomías políticas nacionales.

Pasivamente, sectores amplios de la población aceptan el desfondamiendo al que pueden someterla los mandos generales mediáticos, clientes de los poderes generales de la globalización de los que éstos a la  vez son clientes. Hay una lucha que de definirse de cierta manera, significaría la abrupta entrada de la Argentina en una globalización incierta y maniatada, sea la que provenga de las viejas áreas imperialistas o de las acciones económicas mundiales de las nuevas formas de capitalismo en las viejas naciones de Oriente, ante el que hay que evitar ser la nueva periferia de la nueva metrópolis que obligue a economías reprimarizadas.  Una amenaza inminente deviene de la presión para la firma del tratado de libre comercio entre el MERCOSUR y la UE, cuya matriz se inscribe en el paradigma neoliberal.

Había épocas en que se buscaba al buen burgués. Ahora se busca al manso grupo político que, sea cual sea, muestre sus mejores méritos en la subordinación a este neo-mesianismo empresarial.

              Dicho lo cual, no parece haber dudas de que un desemboque de la encrucijada argentina en un gobierno dirigido por los neoconservadorismos de cualquier cuño acentuarían todos los rasgos, sumariamente comentados aquí, de un retroceso nacional.  Anuncios programáticos de esta regresión ya se hacen en los gabinetes de servilismo colectivo camuflados en los movimientos populares. Es la entrada compulsiva a la globalización acrítica. Es cierto que hay derechas de las derechas, así como derechas nuevas y derechas viejas, globalizaciones de color amarillo –la política como equivalente de las producciones Disney- y globalizaciones de color naranja, fundadas en antiguas leyendas nacionales ya fosilizadas. Cada ciudadano podrá alojar en las urnas su sentimiento sobre el “mal menor”, lo que es tan dolorido como la ausencia de grandes alternativas que recojan la vivacidad de un legado. Pero no descartemos que nuevos reagrupamientos puedan hacer verosímil –de modo no ofensivo ni inocuo- esta previsión esperanzada en cuanto a que no quede en los dominios de los emisarios de retroceso –interno y externo al peronismo-, un próximo capítulo de la historia nacional.

            El kirchnerismo pudo ser definido como la extravagancia de una historia nacida de lo inesperado y que se deslizó por una grieta mal cerrada del muro de un país desguazado. El resultado de este acto dispuso una interpelación colectiva y excepcional que parecía provenir de otros tiempos y de otros corazones, y que a lo largo de esta década obtuvo numerosas interpretaciones y valoraciones. Pero no puede discutirse que se manifestaba en la encrucijada de un presente que pudo, gracias a su aparición a deshora, desviar una ruta de carencia, injusticia y desolación para dirigirse, a veces con la intemperancia de lo inaudito, a veces con medidas que reclamarían mayores precisiones, hacia la reconstrucción y la reparación de una sociedad descreída. No puede negarse que, hijo de la ironía de la historia, miles y miles se descubrieran de nuevo alborozados por antiguas y nuevas militancias, de esas que entrelazaron el legado con la modernidad. La hora dilemática del kirchnerismo es ésta: seguir conmoviendo el sentido común de una sociedad que nunca imaginó que pudiera ser contemporánea de un giro histórico o desembocar en la resignada aceptación de un fin de ciclo que se materializaría en candidaturas que nada han tenido que ver con el ímpetu rupturista de lo iniciado en mayo del 2003. Las cenizas de la resignación flotan en el aire entremezcladas con los destellos de la transformación. El peligro de la regresión está afuera y adentro. No hay cartillas ya escritas. Hay una responsabilidad. La nuestra es seguir reafirmando lo que ha significado y sigue significando la apelación del kirchnerismo, que de ser palabra desconocida pasó a ser palabra pronunciada con los distintos matices y dificultades bien conocidas. No puede ahora ser una palabra caída.

           Con esta apelación, que recoge lo mejor de una década preñada de novedades y transformaciones y que también se hace cargo de las dificultades y de los desafíos que se abren de cara al futuro, nos comprometemos, una vez más, a defender las iniciativas del gobierno nacional consustanciadas con los intereses de las mayorías populares. Un camino signado por la voluntad inquebrantable de Cristina de avanzar, hoy como ayer, con las banderas de un país más justo. De esa voluntad acompañada por millones de compatriotas saldrá la mejor opción para dar la batalla electoral del 2015.

 

carta abierta

 

 

 

 

 

CRISTI25-

 

Cristina manda, la opo comenta

La presidenta hizo su reaparición pública y todo volvió a la normalidad, es decir, la oposición sigue tan desorientada como en los últimos 10 años, el fin de ciclo otra vez no acontece y la centralidad de Cristina quedó patente, pero vienen tiempos en los que las lealtades y los alineamientos se pondrán a prueba dentro de la construcción política del FRENTE PARA LA VICTORIA.

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Los 45 días del retiro forzoso de Cristina sin duda le sirvieron para descansar pero sobre todo para repensar el futuro. Su regreso estuvo pautado para primero salir a las redes sociales con un video “casero” filmado por su hija, pero sólo 6 minutos le bastaron para recorrer toda la simbología K, incluyendo el pingüino de peluche regalo de un militante, el perrito bolivariano y las flores de Hebe. Todos símbolos de la DéKada ganada.

Luego pasamos a sus decisiones de gobierno, la asunción de los nuevos ministros y los  mensajes a la militancia que como nunca se había visto en la historia, colmó las instalaciones de la Casa Rosada que fue la Casa del Pueblo. Este es un primer punto en el que conviene detenerse ya que la vertiginosidad de la política a veces nos hace perder de vista la importancia y significación de algunos gestos y actitudes que tenemos el privilegio de presenciar. ¿Cuándo antes se supo del permiso para ingresar a la Casa Rosada de parte de un Presidente? NUNCA! ¿Hubo alguna ocasión en la que la institucionalidad estuviera en peligro, la democracia amenazada y ni aun así se franqueó el acceso libre de los militantes a Casa de Gobierno? SI, HUBO.

Recuerdo claramente los alzamientos carapintadas contra Alfonsín. Recuerdo que pasé la noche durmiendo en un ministerio frente a la Plaza esperando que llegue ALAIS, ¿se acuerdan? Si sos un joven militante quizás no recuerdes esto pero ALAIS era el General “leal” que supuestamente venía por la ruta 14 para desalojar a los rebeldes golpistas de Campo de Mayo. Alais no llegó nunca, pero si el engañoso LA CASA ESTÁ EN ORDEN. Por eso es que quienes cargamos con una pesada mochila llena de sapos y frustraciones políticas acumuladas a lo largo de años de democracia, no podemos dejar de VALORAR este tiempo único que estamos viviendo. Y por eso debemos transmitir las experiencias para que se mensure la actualidad en su real medida. NO ES NORMAL que la militancia ingrese masivamente a la Casa Rosada y que el presidente/a les dirija la palabra y que hasta tenga la delicadeza de recorrer los distintos patios internos para saludarlos. Todos fueron a verla y ella los buscó para saludarlos. Esto, además de ÚNICO es una de las muchas cosas que tienen a la oposición girando en un giro imparable, indetenible.

Ningún opositor es capaz de reunir gente de manera masiva y mucho menos con demostraciones de amor verdadero como las que recibe la presidenta. Y nadie, absolutamente nadie tiene militancia juvenil en la magnitud de la que apoya a este gobierno y allí radica efectivamente el mayor reaseguro de la democracia, del gobierno y también del proyecto vigente. A tal punto enorgullece esa militancia joven, que hasta llegan a reconocerse algunos jóvenes que uno tiene vistos de actividades militantes o encuentros con los compañeros. Esa es una satisfacción que llena el alma y recorre el cuerpo de quienes hemos visto pasar muchos intrascendentes por espacios de gobierno. Esos jóvenes NUNCA olvidarán que el día en que Cristina volvió de su convalecencia, estuvieron allí para apoyarla. Y ese relato perdurará por mucho tiempo y se irá transmitiendo por la militancia. Ese encuentro construye conciencia colectiva y sustenta el legado que dejará esta experiencia kirchnerista que resultará imposible de borrar fácilmente por años.

El mensaje de Cristina a los jóvenes fue una confirmación del ideario K. No hace falta repetirlo. Todo el mundo sabe las cosas que este gobierno no hará nunca. De allí el enorme esfuerzo por marcarle la cancha al regreso de la Presidenta que se dio previo a su reaparición pública y OTRA VEZ, quedaron todos pedaleando en el aire. Es muy difícil que comprendan por qué ya que los medios opositores y los políticos que replican su agenda no entienden que hay convicciones que no se modifican por un resultado electoral de medio término. Si se está dispuesto a producir correcciones, incluso a reconocer ciertos errores pero nunca a modificar el rumbo y eso es otra de las cuestiones que no pueden pasar desapercibidas. Esta es otra de las cuestiones que formarán parte del legado K hacia el futuro. COHERENCIA política. Luego, viene la táctica. Hoy puede ser tal o cual medida pero siempre dentro del marco estricto que no permite perder de vista el objetivo central de mantener subordinado el manejo de la economía a los objetivos determinados por la política que han sido explicitados en más de una ocasión en los discursos de CFK: promover un sostenido crecimiento del PBI, generar empleo, avanzar en la industrialización, distribución del ingreso e inclusión social, con una presencia activa del Estado.

La política de desendeudamiento ha generado un alto nivel de autonomía e independencia económica pero también una tensión en el frente externo, eufemismo con el que se conoce la restricción actual a continuar pagando la deuda con reservas. La receta con la que se machaca constantemente el tema de la pérdida de reservas infundiendo temor es la de compensarla endeudándose, algo que no forma parte de las cosas que este gobierno está dispuesto a hacer. Distinto es buscar vías alternativas de financiamiento barato para encarar obras de infraestructura. Importante tener presente la diferencia. No hay nada más nocivo para la economía que tomar deuda para pagar deuda. Eso no soluciona el problema sino que, aumentado, lo patea para adelante.

 Por eso hay que estar atentos y disponer de los argumentos necesarios para refutar el discurso dominante instalado en y por las cadenas de medios. No perdamos de vista que nuestra Presidenta no renuncia a sus convicciones y no retrocede nunca.

FPV154

De julio de 2007 hasta octubre de 2011 se han fugado unos 80 mil millones de dólares.  La fuga quedó detenida por el mal llamado “cepo” que en realidad es la restricción al atesoramiento de dólares, moneda necesaria para financiar gran parte del funcionamiento de la economía que necesita dólares para adquirir lo que todavía no producimos nosotros. Los costos de la existencia de la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y la cotización marginal (déficit de la cuenta turismo y de la inversión extranjera directa), la especulación sobre el tipo de cambio de productores y exportadores del complejo agrario reteniendo dólares (se calcula que están reteniendo cosecha por valor de 5000 millones), y la continuidad de la política de desendeudamiento (el 75 por ciento de la caída de reservas en lo que va del año por unos 10 mil millones de dólares fue por pago de deuda) ha derivado en la necesidad de acondicionar la estrategia para alejar la restricción externa que mencionábamos. Y para ello hay que tomar medidas. En el debate de esas medidas están las operaciones futuras contra nuestra política económica para confundir a la opinión pública y la militancia.

Esas operaciones incluyen sembrar dudas entre miembros del gabinete, inducir una disputa de poder entre el nuevo Jefe de Gabinete y el flamante Ministro de Economía, cuestionar aspectos centrales de la política económica que por supuesto no irán en el sentido que la derecha espera, y todo se hace en función de INVENTOS porque ¿quién puede creer que desde cualquier instancia del gobierno se le tira data a alguno de los personeros de Magnetto? Se han quedado sin fuentes confiables, entonces las imaginan.

De ahí la importancia de “leer” correctamente las señales ya que el sentido de los cambios ministeriales ha sido el de relanzar la gestión, retomar la iniciativa política y cohesionar la administración de la política economía. Con esas simples medidas quedaron aún más en evidencia las pobrezas opositoras que siguen girando como un trompito alrededor de la impronta que impone la presidenta. Basta mirar el papelón de Massa que no tuvo mejor idea que viajar a España para entrevistarse con nadie, prometerle diálogo a Repsol para solucionar el problema, justo 48hs antes del anuncio del pre-acuerdo para darle fin a la expropiación de YPF. Impresentable el diputado electo que todavía no ha podido incorporar a nadie relevante a sus filas, a la espera del supuesto aluvión imaginario de dirigentes que correrían a sus filas. 

Es por todo esto que no podemos darnos el lujo de entrar en discusiones bizantinas respecto de analizar medidas pensando que se pierde el rumbo o se hacen concesiones que no se comprueban en los hechos. No confundir una medida con cambio de rumbo. Una medida es eso, una medida que se toma para operar la coyuntura. Se anunciaron algunas y vendrán otras. No nos distraigamos con anécdotas de dirigentes que inopinadamente se van de viaje con nuevas compañías. No perdamos de vista que la Presidenta sigue adelante, cambia para no cambiar en el sentido que esperaban algunos y respecto de lo cual nosotros teníamos la certeza que no lo haría, y eso es un VALOR que no tiene parangón en la historia. Repito, valoremos lo que tenemos, la Presidenta de lujo que tenemos, la conducción política que tenemos y el liderazgo único que también tenemos. Nada de eso es fácil de identificar en la historia. Nada de eso es fácil de construir y nosotros tenemos el privilegio de vivirlo todos los días. La tranquilidad de irse a dormir sabiendo que no nos van a sorprender con entregas de soberanía ni endeudamientos increíbles ni mucho menos sometimiento político o económico es algo que se debe MENSURAR en toda su magnitud.

Todos los días se desmiente algo de lo último que han publicado los profetas del miedo que se dedican a denostar al gobierno y a todos sus funcionarios. De verdad, todos los días. Se cansaron de inventar historias y escenarios imaginarios que no se condicen con la realidad. Por eso no hay que bajar los brazos y seguir firmes junto a la Presidenta. Dejemos a los agoreros de la corpo mediática que sigan adulterando la realidad, nosotros estamos para cambiarla.

feliz

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