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El establishment a la defensiva, contra las cuerdas.

Los proyectos hacen cola en el Congreso y todos, sin excepción, afectan intereses concretos de sectores de poder de todo tipo. Nunca antes en la historia un gobierno envía una ley tras otra para cuidar los intereses del pueblo, que eso y no otra cosa somos en tanto usuarios o consumidores.

Sin duda el proyecto más importante es el que se refiere a la posibilidad de cambiar el agente de pago de la deuda exterior. Esta es la consecuencia que el sistema financiero internacional estaba suponiendo que implicaría el inédito fallo de Griesa y por supuesto, tenía que ser la Argentina quien fuese el primero en efectivizar ese cambio de plaza para canalizar los pagos.

Como nunca antes la Argentina está siendo observada y es considerada como un caso testigo respecto de la batalla contra lo peor del sistema financiero representado por los fondos buitre. Cada medida que toma, cada criterio que adopta lo hace en función de preservar los intereses de la Patria. Este gobierno como ningún otro está sentando las bases de como adoptar decisiones en términos de PATRIA. El sólo uso del término descoloca al cipayismo que inventa argumentos para justificarse tan apátridas.

Además de ofrecer un cambio voluntario de lugar de pago para todos, se ofrece también voluntariamente a los hold-out (los que no ingresaron al canje) un cambio de jurisdicción para quienes acepten nuevos bonos emitidos por la ley local y con sede de pago también local, en el novedoso agente de pago argento, NACION FIDEICOMISO S.A. El monto de pago será IDÉNTICO a lo que aceptaron quienes reestructuraron en 2005 y 2010.

Fondos Buitre, teléfono!!! Llama Cristina. Les deja un mensajito: O aceptan esto o no cobran nada. Así de simple. O sea, que parte no entienden de estar lidiando con un País soberano y con un Gobierno que no se deja llevar por delante? En inglés se utiliza una frase muy elocuente para decir, lo tomas o lo dejas. Take it or leave it!

HISTÓRICO señores. Aplaudamos de pie esta decisión de profundo sentido  patriótico y de un inmenso coraje que adopta la presidenta, a sabiendas del apoyo popular con el que cuenta. Esta decisión en otro momento de la historia hubiera desencadenado una seguidilla de acciones desestabilizadoras que ahora son inimaginables. Todos saben que si Cristina hace una seña, la movilización en su apoyo sería esplendorosa. Sólo eso necesitamos, una seña y salimos a bancar en la calle, por el tiempo que haga falta. Lo saben todos!

En este humilde blog ya habíamos adelantado el parecer de que era de suponer que la intención de fondo era nunca ofrecerle a los buitres ni un peso más de lo que han recibido los que creyeron en el país, es decir, quienes ingresaron al canje voluntario de deuda. El matiz diferenciador, y en eso reside la enorme diferencia entre una idea a una decisión política, la diferencia entre una presunción escrita y la atribución de la Presidenta, de elaborar un proyecto con la certeza de la responsabilidad de que se convertirá en Ley, a la que podríamos denominar: Ley de CEPO A LOS BUITRES.

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De esta forma, se aleja la remota posibilidad de efectuar cualquier pago que active la cláusula Rufo. Hay que agradecer que Macri no tiene ningún poder de decisión y para salvaguardar al país y nuestro futuro, sería muy deseable que nunca tenga poder alguno más del que ya tuvo. Macri quiere pagar ya, lo  que implicaría una casi sentencia de muerte nacional ya que el monto de las deudas que se acumularían sería como condenar al país a su extinsión. Macri es el único que ya adelantó que votará en contra del proyecto de cambio d sede de pago enviado al congreso. Ya es demasiado. A Macri se le debería iniciar una demanda por ALTA TRAICIÓN A LA PATRIA.

Se aleja la posibilidad de que venga alguien que le ofrezca más de lo que ahora se define como pago posible, es decir, el equivalente al de los que entraron al canje. Incluso se depositará el dinero en una cuenta del fiduciario nacional que estará disponible hasta que lo vengan a cobrar. Si quieren seguir colgados de la toga de Griesa, van a recibir anchoas. SI quieren cobrar, pasen por la caja nacional que queda enfrente a la Casa de Gobierno, frente a la plaza de mayo. Por todo esto le cabe el nombre de CEPO A LOS BUITRES.

Las otras leyes que tienen al establishment contra las cuerdas son los proyectos de modificación de la Ley de Abastecimiento, que le permitirá al Estado evitar los abusos de posición dominante, independientemente del alcance de la norma de defensa de la competencia. También entrarán en la discusión la creación de nuevos fueros judiciales para acelerar los reclamos de los consumidores y la creación de un observatorio de precios. EL nivel de oposición que tienen estas leyes son señal concluyente de cuánto los afecta. Ahora, luego de que entren en vigencia, correrán presurosos en busca de un Juez “amigo” que les permita obtener lo que no consiguen con este parlamento cuya mayoría la ejerce el FPV, sin miedo a confrontar con las corporaciones. Hoy se entiende esa dedicación en el armado de listas, para evitar costos políticos innecesarios. Hoy se aprecia la necesidad de apostar a las fuerzas políticas que puedan configurar una propuesta y que estén integrada por dirigentes que puedan estar bajo un mismo techo sin terminar peleando o protagonizando un escándalo.

No cabe duda que esta gestión presidencial está elevando la vara cada día más y también es evidente que la estatura política de Cristina queda separada del resto de la dirigencia por una distancia que cada día que pasa resulta más amplia. Los más de 20 puntos de diferencia respecto de quien salió segundo en las elecciones en las que fue reelecta se han ampliado ya que su nivel político y su accionar de estadista han crecido en la misma proporción en la que el común de los opositores han decrecido.

Aquél segundo fue Binner quien acaba de decir que sigue creyendo en La mano invisible del mercado. Hoy las encuestas dicen Macri, dicen Massa. Está todo dicho, Sólo tengamos MEMORIA. Y roguemos que el pueblo no decida suicidarse votando a alguno de ellos el venidero año.

Mantenemos la iniciativa política y es hora de preservarla por lo que falta de mandato. Seguir teniéndolos a la defensiva, hacer esfuerzos para que esta vez, la historia sea otra. Que evitemos el cambio de ciclo, ese cambio cíclico con el que se supone queda todo explicado, porque es inevitable. NO señor.

Que no nos impongan el cambio. Que con la excusa de que el pueblo está cansado, no nos vengan a imponer un inútil, un traidor o un fracasado. Variemos. Que haya continuidad. Que eso sea el cambio.

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3No tiremos todo por la borda. No dilapidemos tanto esfuerzo. Asegurémosnos que quien suceda a Cristina sea un continuador del proyecto, no alguien que en un par de meses dilapide lo que llevó más de una déKada de trabajo. Repito una vieja propuesta escrita en estas líneas, sinteticemos la dispersión y definamos un sólo candidato para ganarle a Scioli. Si vamos separados podemos perder. Falta mucho. Es cierto.

Lo que también es muy cierto es que el futuro está en nuestras manos y como “ELLA” lo hace hoy, nosotros, para estar a la altura, DEBEMOS CUIDARLO.

 

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CARTA ABIERTA /15 – LA PATRIA EN PELIGRO

— CARTA ABIERTA / 15 —

La patria en peligro

No es a menudo que surge esta idea de fuerte raigambre en todas las épocas, recordable en las grandes jornadas libertarias del siglo XIX en Latinoamérica y Europa, que es parte de un llamado urgente y a la vez de una inevitable vocación de activismo. Un puñado de grandes empresas (Cargill, Noble Argentina, Bunge Argentina, Dreyfus, Molinos Río de la Plata, Vicentin, Aceitera General Deheza, Nidera y Toepfer) exportan más del 90% del grano, aceite y harina de soja argentinos, histórica base de la riqueza y la producción del país, han organizado un cepo financiero sobre el gobierno, obligándolo a tomar medidas difíciles y comprometedoras del futuro del país, como la devaluación, más allá de que, en el momento de jaque final, el propio gobierno haya dejado correr esa presión asfixiante del mercado exportador para poder retomar la iniciativa a partir de una devaluación no deseada. Es grave. No es un simple episodio más de la historia económica nacional. Las grandes organizaciones agropecuarias tienen todas fuertes vínculos internacionales, financieros, comunicacionales y siempre están dotadas para producir el espejismo de que sus intereses coinciden con los de una gran parte de las desconcertadas clases medias argentinas.

Lo cierto es que han conseguido forzar e imponer una depreciación del peso no querida por el gobierno ni conveniente para las mayorías populares, y tienen la estrategia de profundizarla a niveles sustancialmente mayores. Hay que reconocerlo y, en un momento particularmente dramático, reponer nuestras fuerzas y dignidad para la lucha, pues esto exigirá grandes esfuerzos para que la devaluación no recaiga en los amplios estratos de las clases populares, históricamente las más perjudicadas con este tipo de medidas. La defensa de los “precios cuidados” es en ese sentido una tarea primordial. Suele verse exageración o grandilocuencia cuando se denuncia que esta situación incita a la desestabilización política, pero lo cierto es que aunque esto pueda no estar en la táctica inmediata de los grandes grupos amparados en las nuevas tecnologías de la globalización, en una sociedad castigada y temerosa, el resultado de sus acciones puede ser imprevisible. Estos sectores provienen de los primeros tiempos de la organización nacional argentina, momentos en que se configuraron como una oligarquía dócil a la división internacional del trabajo, aunque en su seno no dejó de haber impulsos proteccionistas y una apuesta a ciertos modos de intervencionismo estatal en el mercado de granos y carnes, justamente en la época del conservadorismo previa a la irrupción del peronismo y en el contexto de la gran crisis.

Viejos y nuevos grupos, siempre pocos, ahora de mayor espesor y concentración de su economía y específica relación con las políticas vinculadas a las potencias mundiales de esta etapa histórica de la modernidad, asedian al gobierno popular encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que tomó medidas de gran significación para democratizar la sociedad avanzando en la inclusión, la ampliación de derechos y la redistribución de la renta nacional a favor de las mayorías nacionales, tanto de las clases medias como de los sectores más carenciados. Ese asedio es posible porque están pendientes de cerrar los amplios márgenes de maniobra que aún conservan estos grupos monopólicos. Ahora, con nuevas tecnologías de siembra y amparados en grandes fábricas de semillas transgénicas –cuyo uso y regulación debe ser parte de un amplio debate– han reorganizado socialmente el campo de la producción agropecuaria, con trazados tan novedosos que los viejos productores y arrendatarios (de antiguo cuño genuinamente productivo) han decidido asociarse a los horizontes construidos con la expansión de la frontera productiva de la soja, cambiando el perfil de las relaciones económicas y de clases sociales. El modo de propiedad, que para muchos significó hace un siglo protestar contra los latifundios, hoy se expresa en una privatización facciosa de la renta agraria, basada en la hipótesis magna del rechazo ciego a las necesarias intervenciones estatales, como poder público democrático representante de la nación y su equilibrio de intereses a favor de la población más desfavorecida e históricamente castigada por ajustes y teorías sobre las restricciones salariales, como variables compensatorias que tributan al imperio del capitalismo globalizado. Estos actores, concentrados fundamentalmente en la pampa húmeda, se apropiaron de manera excluyente de la denominación “campo”, mientras la mayoría de los campesinos del país situados en otras regiones resisten, porque los amenaza y perjudica, el modelo agrario que aquellos instalaron y cuya intensificación predican.

Es necesario recrear la imaginación histórica de una cadena de acontecimientos que tienen que contar nuevamente con gran apoyo popular. Quienes se sintieron alguna vez llamados por un conjunto de decisiones gubernamentales, cuyos grados de imperfección o de error están y deben estar en discusión, pero que tuvieron clara vocación de autonomía y soberanía nacional y social, y asimismo de justicia emancipatoria en todos los ámbitos de la vida económica, pública y cotidiana, deben nuevamente realizar un examen de su vocación política. Nos esperanza que el resultado de ese examen, hecho por hombres y mujeres que apoyan al gobierno, o que lo apoyaron y se sienten desencantados, o que se guían por trazados políticos que pueden ser secundarios si las cuestiones en juego son mayores (por eso, socialistas, autonomistas, liberales, nacionalistas, radicales, peronistas, izquierdistas, republicanos, son destinatarios de esta interpelación), los haga ser quienes piensen las grandes disyuntivas sociales, sin la neblinosa cortina de cenizas que imparten los magnos catecismos de la piqueta del demoledor o la pala del enterrador. Una gran restauración del viejo país oligárquico está pronta a mostrar sus dientes de hierro, lo que serían sus herramientas de ajuste, que pretenden que, en una transición aleccionadora se empleen como prólogo, por un gobierno que supo tener consecuencia en políticas opuestas a esa lógica antipopular. Vienen con su populismo de turno, sus escribidores de estación, sus periodistas de cosecha unánime, aunque quizás sin sus Juntas Reguladoras del comercio exterior, como sus antepasados, sin embargo, supieron constituir.

Un nuevo estilo movilizatorio, una confluencia de fuerzas grupales e individuales, nuevas ideas para la defensa de lo valioso que significa esta experiencia, que no es una falsía aunque pueda estar rodeada de grandes descuidos, es lo que se reclama. Este proceso transformador, conducido por Néstor y Cristina Kirchner, ha sido una recreación de las militancias y el fervor público nacional, ancladas en una larga memoria popular que no tiene propietarios, con ritualismos tal vez que, no por repetitivos, dejaron de acompañar los procesos populares. El proyecto que se ensayó esta vez, amplio, democrático y plural posee una necesaria juventud que ningún momento histórico debe rechazar, aunque sí emplazar dentro de vastas alianzas sociales, hoy mermadas. Ahora debemos sentirnos a las puertas de una nueva movilización, preparada con responsabilidad y pasos precisos que ramifiquen el llamado. Los temas cruciales que laten en las bocas y corazones podrán convertirse en nuevos cánticos, deberán tornarse motivo de interés masivo por medidas y cambios institucionales trascendentes y necesarios desde hace tiempo, para avanzar en mecanismos que establezcan el manejo estatal del comercio exterior. Nuestro país ha visto cíclicamente amenazados, boicoteados y truncados proyectos de desarrollo nacional autónomo por la restricción externa, es decir, por la insuficiencia de divisas. Estas son el recurso clave para la continuidad y profundización de dinámicas progresivas. Por lo tanto resulta indispensable sustraer la disposición sobre las mismas del chantaje monopólico y garantizar su control gubernamental. Será necesario avanzar en la creación de las instituciones que lo hagan posible, lo que implicará una disputa de intereses que no ahorrará conflictos, razón por la que se impone generar un movimiento de opinión y la movilización social (como ocurrió con la Ley de Medios Audiovisuales) que acompañe la consecución de ese objetivo auténticamente democrático. La soberanía en la disposición de las divisas requerirá avanzar en otras áreas para reforzar o establecer el control estatal y social (por ejemplo, a los puertos privados), mayores regulaciones al capital especulativo y al sistema financiero, especialmente a la banca de propiedad extranjera, entre tantas. Estos objetivos no pueden ser otra cosa que las banderas de un patriotismo constitucional y social, que vea las acechanzas y dificultades y no se atemorice cuando deba salir al espacio público para señalarlas y conjurarlas.

En este momento de agudo peligro para las esperanzas y el futuro de millones de compatriotas, sentimos la necesidad de este llamado que recoge los ecos de muchas de las luchas encarnadas por variadas tradiciones políticas del país. Escuchemos todos, escuchémonos a tiempo.

ESPACIO CARTA ABIERTA

carta abierta

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