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Fin de ciclo: MINGA!!!

Las encuestas no anuncian el fin de ciclo para nada. No solo no lo confirman sino que lo niegan.

Que nadie espere un reconocimiento al respecto de la enjundia corpo-mediática porque eso contradice su relato. Como les pasa siempre, a pesar de los enormes esfuerzos, cantidad de recursos y la cantidad de horas de televisión y radio y el centimetraje de los medios escritos, no logran horadar la base de sustentación del gobierno Nacional y Popular.

No perdamos de vista lo que estamos protagonizando ya que formamos parte de la apoyatura de un gobierno que lleva 3 periodos consecutivos en el poder  y que cuenta con sólidas chances de renovar y alcanzar un cuarto turno, además de contar con un liderazgo político único, indiscutido y excluyente.

Será cuestión de estadistas y verdaderos líderes, de hacedores y tejedores que sepan leer la coyuntura, para encumbrar a alguien con experiencia de gestión que al margen de la construcción mediática, nos brinde certezas de continuidad del proyecto y entonces, que nos encolumnemos detrás de un sólo candidato para competir con Scioli. Lo ideal sería que esa elección del candidato competidor de Scioli surja de abajo para arriba, que forme parte del reconocimiento de algunos de los actualmente en carrera y despejen el camino hacia la unificación, contraria a la “aparente” actual dispersión.

Como símbolo de madurez política, en la misma línea de la mística militante expresada en las multitudinarias jornadas de debate en el Mercado Central, debemos ser capaces de ofrecer ese gesto de unidad que sirva de catalizador pero a la vez de interpelación al candidato que aspire a representar el proyecto y orgullosamente lleve el sello del Frente para la Victoria en la boleta.

Ese “sello” no es cualquiera. Es lo que identifica al modelo, es la esencia de la experiencia kirchnerista como salto cualitativo de la historia.

La importancia de la elección no puede pasar por una lucha de vanidades ni competición de egos. Eso se lo dejamos a los rejuntes de enfrente y a los que se desviven por representar a las corporaciones. Esa penurias políticas llenas de vacuidad de proyecto e ideas son para quienes cuentan con la apoyatura de los poderes establecidos, que no tienen discurso sino que son repetidores de un libreto que emana de lo más profundo de las estructuras corporativas que resisten este tiempo de inclusiones, igualdades y recuperación de derechos.

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Por eso los tiempos que vienen son cruciales. Ya nadie recuerda a cuánto está el dólar, pero están agazapados esperando la primavera para volver a embestir contra el tipo de cambio cuando mermen las liquidaciones de la actual cosecha. Ya se escuchan las voces que presagian una nueva devaluación. Son los mismos que todos los días baten el parche del ajuste, la recesión y la pérdidas de empleos. Otra vez, como si el menemismo no hubiera fracasado estrepitosamente, se oye un coro unicolor que repite la cantinela de la reducción del gasto público como si realmente fuera el causante del proceso inflacionario.

La economía está en un momento de acomodamiento. Hay una puja silenciosa de intereses que se está librando en estos momentos y de su resultado se configurará un nuevo escenario. Por eso la insistencia en contrariar el programa de Precios Cuidados. Decir que no funciona, que no sirve, que los productos no están, tiene como objetivo esmerilar al programa, bajarle los brazos al pueblo y pretender que no se busquen esos precios, que no defiendan su salario y que acepten mansamente los aumentos que productores concentrados y comercializadores idem coloquen a su antojo. Es la histórica puja distributiva entre ciertos factores de poder y el pueblo que lucha por no perder su poder adquisitivo. Haciendo un poco de reduccionismo, la lucha contra las remarcaciones de precios, es decir, la contención y la baja de la inflación, será la clave que defina en manos de quien Cristina colocará el bastón de mando. Así de claro, así de concreto. Ese es nuestro mayor desafío.

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Por todo esto es que debemos profundizar el debate. Hacer el esfuerzo de poder mantener la tarea militante en calma porque vendrán nuevos y peores ataques. Lo del payaso teñido de pollo es un botón de muestra de los personeros con los que cuentan los jefes de la violencia odiadora para que justo en el momento en el que llegan los nuevos trenes, el servicio no funcione. La conquista popular de acceder a mayores y mejores servicios no será menoscabada por estos personajes porque en estos pocos meses que vienen, muchos nuevos trenes transportarán a decenas de miles de trabajadores que cuentan con nuestro gobierno de su lado para seguir profundizando e incluyendo.

Entonces, hagamos el esfuerzo de poder definir la unificación electoral. No hoy, no mañana, pero tengamos claro que si podemos hacerlo sin esperar “el dedo” de Cristina habremos dado un gigante paso adelante en términos de madurez político militante que signará el futuro próximo y nos colocará de cara a una nueva década emancipatoria conquistando más derechos y abrazando muchas más igualdades inclusivas con mayores tonos de felicidad y alegría.

cccris

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LA REELECCIÓN DE CRISTINA

La ofensiva de los sectores de poder continúa implacable, pero la soledad de quienes acometen contra el gobierno popular empieza a mostrar signos de derrota, otra más. Los que permanentemente dicen que está todo mal y hacen análisis políticos en los que en realidad expresan sus deseos se están poniendo nerviosos. Muy nerviosos.

Hacer el ejercicio militante de leer los editoriales de la prensa hegemónica da la pauta del mencionado nerviosismo. Leer a Morales Solá ayer y hoy Lunes es indicativo: el odio que transmite es inequívoco, sólo le falta el insulto personal a la Presidenta. Luego, le dice de todo tanto a ella como al gobierno. En la nota de hoy, todo su relato está basado en supuestas infidencias de interlocutores que nunca identifica. O sea, los inventa. Nadie en su sano juicio puede creer que moralito tiene acceso a la cantidad de funcionarios que invoca y mucho menos para que le digan lo que escribe pero que yo creo, repito, inventa.

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No lograron la maxi devaluación que hoy mismo se lee como si fuera inevitable. Y no lo van a lograr. Escribo esto previo a la reunión del Jefe de Gabinete con las cerealeras a quienes sin duda les va a arrancar una cifra de liquidación de cereales que le de un respiro a las reservas. No creo que estos muchachos se atrevan a provocar a la Presidenta, salvo que vayan hoy a la Rosada dispuestos a quemar las naves y empezar a jugar con fuego.

La disputa de poder sigue siendo la misma que desde aquel viejo editorial de Escribano en La Nación cuando antes de asumir ya le imponía un pliego de condiciones a Néstor porque, decía, la Argentina se dió gobierno por 1 año. Y ya van 10. Y eso les duele muchísimo, más aún cuando cada día se convencen más que la única posibilidad de recuperar las riendas del país va de la mano de su capacidad de desencadenar un CAOS que apure los tiempos constitucionales y se adelante una elección que implique un descalabro económico que saque a Cristina en helicóptero. Esa es la imagen con la que sueñan todos estos sectores que están jugando a pleno en la desestabilización.

Claramente, digamos quienes son: La Mesa de Enlace, las cuatro organizaciones que la conforman y la mayoría de los dirigentes que la integran, Los empresarios ligados a la producción de bienes exportables, Quienes tienen dólares fugados al exterior, Quienes no pueden remesar sus ganancias a las casas matrices de las multinacionales para las que trabajan, Quienes quisieran exportar todo lo que producen sin tener en cuenta las necesidades de consumo interno de los argentinos, Quienes pretenden una licuación de salarios porque les resulta intolerable el valor en dólares de los salarios que se pagan hoy en la Argentina y por último pero no menos importante, la corporación mediática, que en algunos casos es socia de los anteriores pero que claramente pretende voltear al gobierno que le disputa la construcción de sentido que pretenden imponer desde sus medios.

Tan es así que en ese campo se da gran parte de la disputa actual. Ellos intentan imponer al conjunto social, su propio sistema de significados a través del cual debe interpretarse la realidad: construir el “sentido común” a partir de sus propios intereses; hacer que sus propios intereses sean aceptados, naturalizados e identificados por el conjunto –esto es, por los propios perjudicados– como sinónimo del “interés general”. Cuando se pierde en esa disputa es cuando nos sorprendemos si en una recorrida con la militancia por el territorio, nos encontramos en José León Suárez en un barrio carenciado con una señora nos dice que el problema de la argentina es “el cepo” porque no se pueden comprar dólares. ¿Usted ha comprado dólares alguna vez señora? No nunca, ni los conozco! Y entonces, ¿porqué lo considera un problema? (no necesito explicar que la conversación allí terminó).

Y otra vez volvemos al fetiche del dólar que es con lo que empujan la maniobra desestabilizadora. Forzar la pérdida de reservas cancelando el ingreso de divisas es la extorsión plastificada que desencadenó la devaluación forzada que ahora pretenden trasladar a los precios.

Y allí volvemos a la construcción de sentido, a la disputa de los significados porque la lucha contra la inflación es el otro ámbito en el que se expresa y se libra esta inmensa batalla que el gobierno da en soledad porque la oposición ha renunciado a la disputa de poder, la oposición abandonó el terreno de la confrontación de proyectos políticos para ponerse al servicio de la agenda fijada POR los grupos de poder.

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La inflación es justamente una de las cuestiones sobre las que la “hegemonía cultural” del poder ha trabajado más estructuralmente, de modo de arraigar sus causas entre las creencias más profundas de una parte muy importante de nuestra sociedad, con prescindencia de su situación socioeconómica. Las razones de la inflación son básicamente el excesivo gasto público, la emisión monetaria y los altos niveles de consumo, -repiten a coro todos los economistas del neoliberalismo que transitan los sillones de todos los programejos de TN y equivalentes-. Lo mismo repiten los políticos opositores y sus “equipos de asesores económicos”.  El poder ha convertido estas creencias en “sentido común” a partir de sus propios intereses, de modo de neutralizar la capacidad de explicitación de las VERDADERAS CAUSAS que determinan el proceso inflacionario. Lo que queda claro es que NINGUNA DE LAS MENCIONADAS genera inflación sino la impresionante gimnasia especuladora de infinidad de empresarios de distinto tipo y tamaño que utilizan el índice APD (aumento por las dudas) y los que aumentan porque en realidad lo que buscan es apropiarse de mayores niveles de renta, disminuyendo la capacidad de compra del salario.

Cuando vemos a los funcionarios del Gobierno (que no son empleados de corporaciones atendiendo sus pedidos) que corren de reunión en reunión con los empresarios de la construcción, con los laboratorios de medicamentos, con la cadena de productores y supermercados que venden productos de comsumo masivo, con los proveedores de insumos agropecuarios, con los productores de bienes de uso difundido, como se le dice a los productores de hierro, chapa, acero, con los empresarios de la carne, con los de electrodomésticos y a todos ellos se les pide que retrotraigan sus precios al 21 de enero o que den marcha atrás en los aumentos, no se habla de emisión monetaria o gasto público sino de PRECIOS. Y se habla con ellos porque son quienes tienen EL PODER de cambiarlos. Si la inflación fuera “culpa” del gobierno como se cansan de decir, sería fácil “decretar” una baja de precios pero la realidad indica que ese es un resorte de los empresarios que en distintos niveles de concentración, son quienes determinan los precios. EL gobierno no remarca, pero es el único que CUIDA tu salario. Y por ahí pasa la puja actual.

Esta lucha contra esos poderes hegemónicos entonces es doble, se dirime en el campo de las “creencias” tanto como en la puja distributiva. Si renunciamos a esa pelea, la hegemonía pasa a la supremacía. La supremacía no es sólo dominio, es además dirección intelectual y moral. Es la tan mentada “batalla cultural” en la que los sectores de poder cuentan con sus voceros, los “intelectuales orgánicos”, los “persuasores”, que en el caso de la Argentina de nuestros días son los Pagni, los Morales Solá, y también los consultores y economistas ortodoxos que desfilan por los medios del sistema de poder. A ellos nunca se les escapa la identificación de quienes tienen esa capacidad de modificar precios, porque la culpa siempre la tiene el gobierno. Nunca señalan a las empresas o empresarios que juegan con tu salario porque son los anunciantes de los medios que funcionan en defensa de sus intereses.

En el marco de todo lo dicho se ha dado la corrida cambiaria y la constante tensión del dólar. La Presidenta, como siempre, lo explicó con claridad, habló de una Argentina sometida históricamente por los sectores dominantes, con algunos interregnos de gobiernos populares que en general fueron interrumpidos, en algunos casos por golpes militares y en otros por golpes económicos. Esta última década es más que un interregno, porque se está intentando cambiar la hegemonía. En esa tarea, debemos involucrarnos todos y aportar nuestro granito de arena. Sacar algo de tiempo para participar en la lucha inflacionaria controlando precios. Es una acción EN DEFENSA PROPIA. Pero hace a la preservación de tu salario, de tu nivel de vi da y del futuro bienestar de tus hijos.

En la última nota del año pasado, humildemente, desde este blog propusimos lo que ayer el Jefe de Gabinete dijo que ya se estaba implementando, como es la información on-line desde el momento en que cada cliente efectúa la compra de manera de cotejar los precios facturados con los acordados. Yo había propuesto que todos los integrantes de la cadena facturen on-line y de esa forma se podía ver quien abusaba. Al haber “precios acordados” por los integrantes de la cadena, el control equivalente alcanza con  “cuidar” el valor de venta al usuario final.

Todo esto propiciará la REELECCIÓN DE CRISTINA. Despojada de ambiciones personales, la reelección de la Presidenta pasa por el hecho de que no se interrumpa el actual proceso y que el modelo nacional e inclusivo pueda ser continuado por el futuro presidente que surja a propuesta del FRENTE PARA LA VICTORIA. Porque Cristina es eso, la garantía de futuro expresada en el liderazgo excluyente que guiará la gestión del candidato del FRENTE PARA LA VICTORIA.

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